PROTAGONISTAS
Amor en cuarentena

Galmarini junto a Moria Casán recuperó el alto perfil de los 90

Se hizo peronista a los 11 años y como funcionario de Menem tuvo su momento más popular. Con su ex mujer, médica y militante, fueron una “pareja política”.

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Sorpresivo. Según Moria Casán, las “clases virtuales de la historia del peronismo” que Fernando Galmarini le dio en pandemia facilitaron el resto. Caras los descubrió en la primera salida juntos. | Ernesto Pagés/caras

Es como un romance de los años 90 trasladado al siglo XXI. La atemporalidad de Moria Casán como personaje polifacético y ubicable en tantos planos simultáneos le dieron a esta incipiente relación otro color. Fernando Galmarini dejó de ser el padre de un jugador de fútbol y de  dos funcionarios, además del suegro de Sergio Massa, y salió de ese lugar tranquilo de ex funcionario que en un momento cerró un ciclo. Ahora es el novio de Moria y así como las búsquedas sobre su persona tuvieron un incremento desde que la revista Caras descubrió el romance en su tapa, también sus dos hijos Sebastián y Mariano, y su hija Malena, se pusieron en guardia. 

Galmarini tiene varias batallas encima pero de otro tipo. Y estar al lado de Moria Casán es mucho más que vivir una relación con un camino familiar y político recorrido. Es salir y estar rodeado de fotógrafos y cámaras de televisión, es tener que escuchar preguntas desde pueriles hasta otras que pueden tener otro tipo de rebote mediático. Por eso, hasta la asistencia o no de Galmarini al reestreno teatral de Brujas el próximo miércoles es un tema a tratar en familia. Sus tres hijos quieren cuidarlo de lo que suponen podría suceder esa noche al ingreso o a la salida de la obra. Entre tantas relaciones que no tienen contenido alguno y no pasan de un par de encuentros para promoción, la de Moria Casán y Fernando Galmarini tiene un plus.  

De la virtualidad al vivo. “Estuvo hace treinta años en mi cama y de ahí siguió la tensión”, dijo con humor Moria Casán al periodista Angel de Brito. Como muchas de las frases que ella lanza son hitazos marquetineros que tampoco revisten mucho análisis. Es tómalo o déjalo. Ese encuentro de hace tres décadas al que refiere Moria más que un recuerdo ya es una efeméride. Galmarini fue al programa A la cama con Moria, donde todos los invitados eran entrevistas en una cama. Vestidos por cierto. Y si hubo o no flechazo en ese momento, la vedette tomó su tiempo para saciar su Eros. Como sea, la pandemia los reencontró de alguna manera. Y según explicó Moria, él fue su “profe virtual de historia del peronismo” durante la cuarentena y así se dio el resto. Fue un “crush total con Galmarini”, sentenció. 

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La amplia historia del peronismo y de todas sus vertientes habilita clases extensas, miradas diversas. Y Fernando Galmarini tiene un recorrido personal e incluso de pareja dentro del justicialismo. Él y su ex mujer Marcela Durrieu –madre de Sebastián, Mariano y Malena– fueron un matrimonio político. La relación entre ellos está más allá de todo. De hecho, pasan juntos fiestas familiares, y momentos como cuando en marzo de 2020 a Durrieu se la reconoció junto a 22 mujeres argentinas que desde distintos ámbitos lucharon por reivindicaciones feministas. También, por ejemplo,  ella salió a cruzar a Patricia Bullrich cuando los acusó de ser vacunados vip. “Patricia Bullrich me conoce perfectamente, sabe que soy médica. No me extraña, es una manera de hacer política. (…) El dato lo sacan del registro (de vacunación), no hay nada por izquierda en todo esto. Lo que hay es una intención de hacer daño, y me pueden hacer daño relativamente, el problema es que dañan la credibilidad y eso hace mucho daño a la salud pública”. Marcela Durrieu es médica especialista en salud pública, fue diputada y en la formación política de, sobre todo Malena y Sebastián, ella es lo que se llama “un cuadro” pero de bajo perfil. 

Un largo camino. Y sí, a pesar de algún que otro año de diferencia, Galmarini, Durrieu y Bullrich se conocen por aquello de lo amplio que fue y es el peronismo. Fernando “Pato” Galmarini reconoce que se hizo peronista el 16 de junio de 1955. Tenía 11 años, estaba jugando al futbol con amigos a unas cuadras de su casa en Palermo hasta que el estruendo de bombas lo hizo correr a su casa en Arenales 3859. El bombardeo de los opositores a Perón no fue solo en Plaza de Mayo sino también cerca de Las Heras y Pueyrredón, porque en ese momento la residencia presidencial estaba en Austria y Las Heras (donde hoy está la Biblioteca Nacional). La militancia propiamente dicha vendría tiempo después y mucho también influyó en eso su amistad con el padre Carlos Mugica, a quien conoció por el fútbol. 

Descamisados, Montoneros, FAP (Fuerzas Armadas Peronistas), las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), proscripción, regreso de Perón en 1974 y su muerte, cárcel bajo la dictadura militar, una esposa que militaba y estudiaba medicina a la vez, una familia con tres hijos, la llegada de la democracia, y un perfil más alto cuando con Carlos Menem como presidente, Fernando Galmarini asume como secretario de Deportes de la Nación. Si como Moria dijo “él fue su profe virtual de la historia del peronismo”, eligió uno que tiene categoría de emérito.