PROTAGONISTAS
el ceo de amazon y otra polémica en hollywood

Jeff Bezos cerró acuerdo con Sam Altman y dejó fuera de Amazon MGM un filme sobre OpenAI

Cincuenta mil millones de dólares fue el trato comercial que sellaron los tecnooligarcas Bezos y Altman. Cuarenta millones le costó “Artificial” al CEO de Amazon. Esta película dirigida por el italiano Luca Guadagnino narra la historia de los inicios de OpenAI, la empresa de Altman. Al parecer, el resultado final no fue considerado adecuado para el nuevo socio de Bezos. Por eso, se negaron a hacerse cargo de la distribución mundial del filme. En Hollywood, este hecho se agregó a la lista de ejemplos de cómo nuevos poderosos de la industria reformulan viejas estrategias de censura.

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Negocios. Bezos (izq.) no distribuirá el filme que produjo sobre su nuevo socio, Altman (ctro.). Luca Guadagnino, el director. | afp/europa press

El largometraje Artificial, dirigido por el cineasta italiano Luca Guadagnino y centrado en la figura de Sam Altman (CEO de OpenAI), se encuentra actualmente sin distribuidor. Amazon MGM Studios, de Jeff Bezos, se bajó del proyecto, una movida que la industria asocia con la reciente inversión de cincuenta mil millones de dólares que Amazon hizo en OpenAI. Por esto, algunos medios norteamericanos ya hablan de las listas negras, y otras formas de censura –como la que se aplicó con el conductor Stephen Colbert– empiezan a ganar espacio en Hollywood.

Artificial está protagonizada por Andrew Garfield en el rol de Sam Altman, y cuenta el episodio tenso de noviembre de 2023, cuando el ejecutivo fue despedido de OpenAI y recontratado a los pocos días. Y lo que se dice es que el corte final de la película resultó mucho más oscuro de lo que se preveía en el guion original, mostrando a personajes como el propio Altman y a Elon Musk bajo un foco poco favorable. En la vida real, y por diferencias con el devenir comercial de OpenAI Altman se convirtió en uno de los enemigos del CEO de Tesla, inversor inicial de la empresa. Esto habría motivado a los directivos de Amazon a dar un paso al costado. “Sentimos el máximo respeto y admiración por el laureado cineasta Luca Guadagnino”, declaró un representante de ese estudio a la revista digital Puck. “Creemos que Artificial estará mejor representada por otro estudio y estamos trabajando estrechamente con el equipo de producción para encontrarle un nuevo hogar”.

Paralelismo. Ante esta situación, Artificial, que contó un presupuesto cercano a los cuarenta millones de dólares, fue ofrecida a otros colosos de la industria, como Netflix, A24 y Focus Features; todos la rechazaron. Actualmente, la principal candidata para quedarse con los derechos de distribución a nivel global es la plataforma independiente Mubi, que ya tiene un historial de trabajo conjunto con Luca Guadagnino.

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De concretarse el acuerdo, el estreno podría llevarse a cabo en el Festival de Venecia, y su llegada a los cines sería para principios de 2027. Para entonces, quizá se considere a Artificial como la versión del origen de la IA, como sucedió con La red social, película que narra el origen de Facebook y cómo se comportó Mark Zuckerberg con sus hoy exsocios.

Qué dijo el director. El viernes último, Luca Guadagnino estuvo en Otto e Mezzo –programa de la televisión italiana–, y dijo que, por ahora, no puede explayarse sobre lo sucedido con Amazon MGM Studios por confidencialidad contractual. Sí aclaró que su equipo legal y el de producción están abocados a negociaciones comerciales sobre el futuro de Artificial. Para graficar que esta situación no es una novedad en Hollywood, comentó que hacía poco había leído un artículo periodístico sobre que en 2003, la cadena norteamericana CBS –la misma que echó este año a Stephen Colbert– tuvo que cancelar una serie de gran producción sobre la familia del expresidente Ronald Reagan por presiones de sectores conservadores de Estados Unidos.

Poder y censura. No hay un ejemplo único en la historia de la censura. Pero, concretamente la presión ejercida por los magnates hoy llamados tecnócratas o tecnooligarcas podría recordar a la situación del Ciudadano Kane, la obra maestra que Orson Welles realizó con solo 26 años de edad. La película se estrenó en 1941 pero estuvo al borde de ser censurada y después destruida.

En la película, Welles retrata de manera crítica la historia de cómo William Randolph Hearst se convirtió en el más poderoso magnate de la prensa estadounidense. El apogeo de Hearst fue extenso, de los 20s a los 50s; y se lo considera el padre de la prensa de masas y pionero del periodismo amarillo. Con ese poder, movió influencias para que la película no se proyectara en los cines, presionó a otros estudios de Hollywood para tratar de comprar y quemar el negativo original, y vetó cualquier mención o publicidad de la película en todos sus medios. A ochenta y cinco años de su estreno, Ciudadano Kane es un clásico del cine mundial.