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sábado 15 septiembre, 2018

La mujer del Gordo Valor: "No lo perdono si vuelve a delinquir"

Nancy Colazo está hace 30 años con él. Confiesa que no les quedó nada de lo que él se robó y que la cárcel le quitó la posibilidad de ser madre.

Relax. Miércoles 12 de septiembre, 18 horas, Luis Valor posa junto a Nancy, su mujer, en la casa de ambos en Villa Rosa, Pilar. Foto: Aballay
sábado 15 septiembre, 2018

“Estoy contento de estar disfrutando a mi señora, mi familia. Hay varios proyectos. ¡Eh!... Nancy, anotá el teléfono del joven. Ella te llama, cuando haya novedades. Vamos a hacer varias cosas”. Luis Valor, más conocido como el “Gordo Valor”, el hombre que permaneció 33 de sus 64 años tras las rejas, el ladrón que entró y salió varias veces de la cárcel prometiendo en el final que esas entradas iban a ser las últimas, está nuevamente en libertad. Y anda apurado. Lo espera un hombre con un auto del otro lado del portón de su casa, en el barrio Villa Rosa, un rincón de Pilar donde se mezclan las casas de material con countries de doble cerca alambrada perimetral.

El Gordo, aunque ya no tan gordo, cautiva a quien tenga enfrente con una mirada penetrante y modos amables. “Quiero ayudar a la gente, están muy mal las cosas. Me interesa la política”, masculla al subirse al auto. Nancy Colazo, su mujer desde hace más de 30 años, invita entonces a pasar mientras Valor se aleja a toda velocidad levantando polvareda por una calle de tierra.

Lo primero que llama la atención al ingresar al living es un barco de madera. “Lo hizo Luis cuando estaba adentro. Se entretenía con esas cosas”, dice Nancy, como si el tamaño de la nave impusiera la explicación. Sobre un estante, atrás de una mesa ya servida con café, galletitas y gaseosa sabor naranja, hay un aparador con imágenes de San Expedito y un portarretrato donde está ella abrazándolo a él dentro de una celda.Quizás la vida de esta mujer se resuma en esta imagen de amor incondicional y, el retrato carcelario, es solo retazo de una larga vida ya cortada, con cientos de visitas que ella hizo a distintas cárceles, siempre con un deseo latente: que su pareja deje la delincuencia.

Libro. Ahora, Nancy levanta con sus manos parte de toda esa vida; la tiene literalmente resumida en Luis Valor, mi vida (Planeta), una primera biografía que acaba de publicarse. “Este libro lo realicé pensando en vos, mi vida. Nancy fuiste mi inspiración. Mujer luchadora, leona como mujer. Te deseo lo mejor por siempre. Te amo. El Gordo, por siempre tuyo”, dice la dedicatoria de puño y letra que lee en voz alta. “Supongo que esta vez va a ser definitorio”, suelta acariciando la portada que lleva en primer plano al famoso ladrón de caudales y bancos. Entonces, Nancy dice: “Acá estamos. Es una lucha constante”.

—¿Tenés miedo que vuelva a delinquir?

—No, no. No es eso. Llama mucha gente acá.

—¿Quiénes lo llaman?

—Gente que no tiene que llamar de los penales. Llaman para saludarlo, pero yo les corto. No quiero saber más nada de nadie. Es como una mezcla de cosas, estoy contenta a su vez que esté aca.

—¿Y cómo lo ves a él?

—Está tranquilo, cambiado.Tiene diabetes y presión alta. Ya no es un pibe, tiene 64 años. Ya está, ya no va a hacer más nada. Con ayuda de todos va a salir adelante.

El manifestó  que una vez que uno fue ladrón, nunca más deja de serlo. ¿Lo perdonarías si vuelve a delinquir?

—No (se pone seria). Y se lo dije, ya no doy la cara por vos (con risas ahora). Ya está, ya estuve toda la vida detrás de él.

Historia. Luis Valor lideró la Superbanda que entre los 80 y los 90 asaltó 23 bancos y 18 camiones blindados. En 1994 protagonizó una fuga de la cárcel de Devoto y tuvo en vilo a la llamada Maldita Policía. Conoció además, los penales de Caseros, Olmos, La Plata, Florencio Varela, Melchor Romero, Junín, Campana y Urdampilleta, en estos dos últimos, cumplió su última condena de casi cuatro años. Si los días delictivos de Valor se cuentan a punta de escopeta, ametralladoras o fusil FAL, entrando, saliendo y fugándose de la cárcel; los de Nancy trascurrieron yendo y viniendo de los penales, con viajes –muchas veces– de larga distancia, como lo hizo por última vez el pasado 5 de julio, cuando hizo 380 kilómetros hasta las inmediaciones de Bolívar.

“Es como es”, dice Nancy cuando se le pregunta por esta relación que sabe de intervalos y está llena de charlas, llantos, discusiones y abrazos en reclusión. “Yo lo fui a ver todas las veces que pude los fines de semana. Después, el tiempo que tenía en mi casa me lo ocupaba para no pensar. Cuando estuvo en Junín me iba jueves, viernes, sábado y el domingo me volvía”, cuenta esta mujer, quien también estuvo presa debido a las andanzas de Valor. “En el 87 nos detuvieron a los dos. Estuvimos cinco meses y medio, cuando hallan la casa que estaba a mi nombre en Garín”, rememora. “Salimos el 5 de diciembre de ese año y él vuelve a caer... –sigue diciendo aunque con dificultad para acordarse– en el 88 o 89. Después volvimos a caer juntos en Gualeguaychú, en enero del 92. Ahí le dieron 15 años y yo salí enseguida”. En todo este tiempo, fue moneda corriente para ella, una vez al mes, tener que verse con Valor, como su nombre lo indica, en las visitas íntimas. “Es como si fueras a un hotel, pero en la cárcel”, suelta. Y agrega enseguida: “No, nunca te acostumbrás”.

—¿No renegaste de todo esto alguna vez?

—Renegás a full, lo hice muchas veces. Pero bueno, yo siempre estuve al lado de él. No delinquiendo; pero estuve.

—¿Cómo fue ese primer momento cuando te enteraste que ése era su “trabajo”?

—¿Cómo fue...? ¡Qué pregunta, no! Y bueno, él ya tenía su vida, era así. Ya era grande y sabía lo que hacía. No lo pude cambiar. Yo era chica, tenía 21 años. El me lleva diez años.

—¿Cómo se conocieron?

—En 1985. Fue en un baile, en una rockería de Don Torcuato, ruta 202 y Panamericana. Nos hicimos amigos y después se fue dando.

—Coincide con la época de cuando él formó la Superbanda. ¿Estabas de acuerdo con esa vida?

—No, no lo estaba. Trataba de cuidarlo lo que más podía con el ambiente y el entorno. Siempre traté de sacarlo para bien y que no siguiera en el lodo. Yo sé que no hizo mal a nadie.   

—Valor dijo que ya en 1987 estaba hecho y que podía dejar de robar. ¿Ganaba mucha plata?

—Sí.

—El dice que no le quedó nada de eso. ¿Es cierto?

—Y no (risas). Mucho gasto.

 —¿Nada de nada?

—No, y si la tuviera no te la voy a decir (risas). Además, vos podés tener un millón de pesos ¿no? Pero si eso va para cinco, ¿con cuánto te quedás?

 —Hablando de sus compañeros, Valor contó que con la Garza Sosa, su “socio” de entonces, no tiene más relación. ¿Por qué?

  (Hace mueca de silencio)

 —El contó que no quería verlo más.

 —Yo menos. Cuando a vos no te entra una persona, no te entra. Con gente como él no, olvidate.

 —¿Por qué pensás que siguió robando Luis?

 —Yo no me metía mucho, no sé. Había muchas cosas que yo no sabía. De lo que me enteraba lo aconsejaba. Siempre fuimos muy compañeros. No paró supongo yo porque el entorno tampoco ayudaba.

—¿Y de qué viven ahora?

—Estamos viendo de poner un negocio, vamos a hacer ropa, remeras, cosas que salgan. Ahora no sale nada, aumentó todo y está muy parado. Yo trabajé siempre, hice todo, vendiendo ropa, como ama de casa, cocinera en geriátricos.

—¿Lo admirás a él?

—(Piensa). No sé. Lo quiero y lo amé siempre. Es mi compañero de toda la vida.

—En esas épocas donde tenía mucho dinero, ¿cómo era con vos?, ¿te hacía regalos?

—¡Ah, sí, muchos! Todo era para mí. Me regalaba autos, casas, collares, pulseras, anillos, flores...ibamos a comer.   

—¿Extrañás algo de esa vida?

—No. Ahora disfrutamos de otras cosas, estamos acá en casa. Nos gusta pasear, ir al cine. El otro día fuimos a ver El ángel. Nada que ver esa historia con la de Luis, ¡eh! Pero bueno, ya no vamos al baile. Soy una mujer grande (risas). Ahora queremos irnos de vacaciones, hacer un viajecito. Algo por acá nomás, no te pienses cualquiera.

Unica. Cae la noche en Villa Rosa y Nancy tiene pensado esperar a Valor con un puchero. Seguramente, como dice, hay cosas que no sabe y también otras que prefiere no contar como parte de esa incondicionalidad que los une.

Hay una cuestión pendiente con la que no titubea: la maternidad que no fue. A ella le hubiese gustado. “Buscamos varias veces, pero yo no podía. Tenía que hacerme una in vitro y él estaba preso. Después se me pasó el tiempo”, reconoce.

Nancy mueve de mano en mano el libro sobre la mesa. Tanto ella como él esperan que se venda. Si le va bien, tal vez pueda ser una película. Al menos, están de moda ahora las películas y series biográficas con contenido policial. “Le dijeron de hacer algo en cine, –cuenta ella–. Pero no hay nada concreto por ahora”.

—Hilda Horovitz, la exmujer de Oscar Centeno, el chofer de los famosos cuadernos, dijo que si hacían una película sobre el tema, le gustaría que Araceli Gonzalez haga de ella. ¿Quién te imaginás o te gustaría que te interprete?

—No lo sé, creo que no hay nadie parecida a mí. Soy única (risas). No existe ninguna mujer como yo.

Quién es Luis "El Gordo" Valor :

  • Luis Alberto Valor nacio en 1954, en el seno de una familia trabajadora de Tigre. A los 20 fue su primer robo.
  • A mediados de los 80, Valor formo parte de la Superbanda. En total robó 23 bancos y asaltó 18 camiones blindados.
  • En 1994 protagonizó una fuga en Devoto.
  • Con Nancy Colazo se conocen desde 1985, lo visitó en los nueve penales que estuvo.

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