La escenografía montada por la Fundacion Paolini para su gala 2026 estaba dominada por dos colores azul y amarillo en su versión dorada, algo que aportaba más vigor al sentimiento xeneize. El detalle “disonante” fueron los conductores de la noche: Guillermo Andino y Débora Plager; ambos son fanáticos de Racing.

Igualmente la cena tenía un objetivo social más allá de que su anfitrión, Horacio Paolini, piensa en competir por la presidencia de Boca Juniors en 2027. Fuera de esto, con lo recaudado en la gala se buscó conseguir más fondos para mejorar las instalaciones del Hogar Milagros, un espacio ubicado en el partido de San Martín, que por el momento alberga a veinte niños judicializados, algunos de ellos con problemas de motricidad y distintas patologías que requieren cuidados y atención permanente.

Mario Pergolini y Eduardo Costantini ocuparon la mesa central presidida por el anfitrión, Horacio Paolini, un famoso “empresario de las grúas”, quien hace siete años armó esta fundación que, como siempre relata, fue motivada en un encuentro privado que tuvo en Roma con el Papa Francisco. En mesas vecinas, se ubicaron dos exjugadores de Boca, Carlos Tévez, Diego Latorre y Sebastián Battaglia. Y en una mesa algo separada y muy discreta, el rival de Román Riquelme, el macrista Andrés Ibarra.

Pergolini es amigo de Paolini y como parte de esta gala anual de la fundación, el conductor ofició como tal. En un momento de la noche, en el escenario le tocó entrevistar al anfitrión para así lograr hacer más ameno el relato de la historia de esta ONG (organización no gubernamental). No hubo picardía alguna como la que Pergolini tiene en sus reportajes de Otro Día Perdido, sino más bien preguntas breves para dejar a Paolini la centralidad escénica.

A Carlos Tévez, otro de los amigos personales de Horacio Paolini, le tocó subir al escenario, donde comentó que había hablado con Leandro Paredes para saber de su lesión pero sin revelar que le dijo el delantero de Boca. Pero la presencia de Tévez en escena fue para potenciar la subasta de una camiseta de Boca, obviamente, firmada por él. Es entonces cuando entran en escena los invitados que completarán el objetivo de una gala como ésta: la recaudación para seguir con la obra del Hogar Milagros.

Y es ahí cuando, como en la gala de 2025, Eduardo y Elina Costantini fueron personajes clave. El listón dejado en la subasta del año pasado era alto, en este 2026, la realidad económica se coló en el gran salón del Alvear Icon y las pujas por los objetos subastados no fueron tan apasionadas como en la ocasión anterior.

Igualmente, las joyas rematadas superaron sus precios base, y por veinte mil dólares, Eduardo Costantini se quedó con la camiseta de Tévez después de una reñida puja que había comenzado en dos mil dólares.

A otros amigos de los Paolini, Laurencio Adot y su socio Thiago Pinheiro, les tocó organizar el desfile que incluyó cincuenta modelos entre las que estuvieron Allegra Cubero, Barbie Simons y Elina Costantini que fue la encargada de cerrar la pasarela.

“¡Dejen el teléfono y disfruten”, dijo desde la bandeja del DJ Pablo Lescano mientras acompañaba también con su voz uno de los hits que se estaba bailando en la pista. Carismático, durante la gala, cuando algunos de los invitados lo miraban con cara de “¿Es o no es?”, Lescano se anticipaba y respondía: “Soy, pero de traje y sin gorrita, ni yo me reconozco”. Por supuesto, la escena terminaba con selfie… es que ya nadie pide autógrafos.