SALUD
Salud pública

Aumento de la sífilis en Argentina: qué explica la suba de casos y cuáles son los síntomas para detectarla a tiempo

Los registros de vigilancia sanitaria muestran un salto de diagnósticos durante 2025, con impacto también en embarazadas. Especialistas y organismos internacionales advierten que la sífilis puede cursar sin señales claras y que el testeo oportuno es clave para cortar la cadena de transmisión.

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sífilis | Freepik

Argentina cerró 2025 con la cifra más alta de diagnósticos de sífilis de los últimos cinco años, de acuerdo con los datos reportados por el sistema de vigilancia y difundidos en coberturas periodísticas en base al Boletín Epidemiológico Nacional. En números, la referencia más citada habla de 55.183 diagnósticos confirmados en el acumulado del año.

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Ese incremento reabrió una alarma sanitaria que no es exclusiva del país: la sífilis sigue siendo una infección de transmisión sexual (ITS) frecuente a nivel global y, aunque tiene cura, puede dejar secuelas graves cuando no se detecta y trata a tiempo.

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En el debate público apareció además una confusión de cifras: algunas publicaciones mencionan 46.613 casos confirmados dentro de un total mayor de notificaciones, mientras otras hablan directamente de 55.183 confirmados. La diferencia suele estar asociada a cómo se reportan notificaciones vs. confirmaciones y a cortes de carga/validación propios de los sistemas de vigilancia, que trabajan con datos parciales sujetos a actualización.

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Más allá de la cifra exacta que se tome como referencia en cada recorte, el patrón es consistente: hay más diagnósticos y el sistema sanitario enfatiza que el desafío ya no es solo informar, sino lograr que la gente llegue al test en el momento oportuno y complete el tratamiento.

Qué es la sífilis y por qué preocupa

La sífilis es una ITS causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite, sobre todo, por contacto sexual (vaginal, anal u oral) cuando hay lesiones infecciosas, y también puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo, dando lugar a sífilis congénita.

La preocupación sanitaria tiene un motivo simple: en sus primeras etapas puede ser muy contagiosa, pero a la vez poco evidente. Una lesión puede no doler, desaparecer sola y generar una falsa sensación de que “ya pasó”, mientras la infección sigue avanzando.

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Organismos internacionales subrayan que el control prenatal y el acceso a diagnóstico y tratamiento temprano en embarazadas reduce el riesgo de transmisión al bebé, un punto crítico cuando se observan aumentos de diagnósticos en ese grupo.

Síntomas: por qué muchas personas no la detectan a tiempo

La sífilis puede presentarse por etapas y, en ocasiones, no dar síntomas. Cuando aparecen, pueden ser variados y confundirse con otros cuadros.

En la sífilis primaria, el signo clásico es el chancro: una úlcera generalmente indolora en el sitio de entrada (genitales, ano o boca). Puede aparecer, típicamente, entre 9 y 90 días después de la infección, y pasar inadvertida.

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En la etapa secundaria, pueden presentarse erupciones cutáneas (incluidas palmas de manos y plantas de pies), fiebre, malestar o ganglios inflamados. La erupción puede no picar, lo que también retrasa la consulta.

Luego puede entrar en una fase latente, sin síntomas, pero con la bacteria aún presente. Si no se trata, la infección puede avanzar a formas tardías con compromiso de órganos, sistema nervioso o cardiovascular.

Qué estudios conviene hacerse para una detección temprana

El diagnóstico se confirma con pruebas de laboratorio y evaluación clínica. En la práctica conviven dos grandes familias: tests no treponémicos (como VDRL o RPR, usados también para seguimiento) y treponémicos (que detectan anticuerpos específicos), además de pruebas rápidas de cribado que pueden dar un resultado en pocos minutos en entornos comunitarios o de atención primaria.

La OPS destaca que las pruebas rápidas pueden ser útiles para ampliar el acceso al testeo, y que en el embarazo el tamizaje y tratamiento oportunos son decisivos para prevenir transmisión maternoinfantil.

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¿Quiénes deberían considerar testearse con mayor frecuencia? Las recomendaciones varían según historia clínica y riesgos, pero los organismos de salud insisten especialmente en: personas sexualmente activas con nuevas parejas, quienes tuvieron una ITS previa, y embarazadas en controles prenatales.

Un punto clave: haber tenido sífilis no deja inmunidad, por lo que pueden ocurrir reinfecciones; organizaciones que trabajan en respuesta comunitaria vienen advirtiendo este fenómeno en varones en encuestas y reportes de campo.

Tratamiento: por qué la consulta médica no es negociable

La sífilis se trata con antibióticos y, según los organismos internacionales, la penicilina sigue siendo el esquema de referencia en múltiples situaciones clínicas, incluyendo el embarazo, donde la indicación y el seguimiento tienen particularidades.

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Los especialistas subrayan que no alcanza con “tomar algo”: hace falta diagnóstico correcto, esquema completo y controles posteriores, porque la respuesta se monitorea con laboratorio y porque, si no se trata a las parejas sexuales, la cadena de transmisión continúa.

Prevención: el regreso de un mensaje clásico (con matices)

El aumento de casos reactivó campañas de prevención con un eje conocido: preservativo y testeo. La OPS recuerda que el uso correcto y constante del preservativo reduce fuertemente el riesgo, aunque puede no cubrir lesiones ubicadas fuera del área protegida.

En paralelo, infectólogos vienen señalando un cambio de hábitos: algunas personas confían en estrategias de prevención del VIH (como PrEP) y relegan métodos de barrera, pese a que PrEP no previene otras ITS como la sífilis—un punto que especialistas consultados en notas recientes volvieron a remarcar.

Con los diagnósticos en alza, el desafío es doble: sostener el acceso a estudios y tratamiento, y actualizar el “contrato cultural” de la prevención para que vuelva a ser una práctica cotidiana, no un mensaje ocasional.

LV CP