La Asamblea Mundial de la Salud estableció el 14 de abril como el Día Mundial de la Enfermedad de Chagas con el objetivo de visibilizar una patología que, a pesar de afectar a millones de personas, suele quedar fuera de las agendas públicas de salud. Así, la fecha conmemora el día de 1909 en que el médico brasileño Carlos Chagas diagnosticó el primer caso humano de la enfermedad en una niña llamada Berenice Soares de Moura.
Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre 6 y 7 millones de personas están infectadas por el parásito Trypanosoma cruzi en todo el mundo. Dicho organismo internacional detalló en su reporte técnico de 2024 que la mayoría de los casos se concentran en 21 países de América Latina, aunque la migración de personas infectadas llevó la patología a Estados Unidos, Europa, Canadá y algunos países del Pacífico Occidental.
De esta manera, el Chagas se transmite principalmente por el contacto con las heces o la orina de insectos triatominos, conocidos popularmente según la región como vinchucas o chinches. Sin embargo, existen otras vías de contagio, como la transmisión de madre a hijo durante el embarazo o el parto, las transfusiones de sangre, los trasplantes de órganos y el consumo de alimentos contaminados.

Uno de los mayores problemas que enfrenta el control de esta enfermedad es su carácter silencioso. A lo largo de la fase aguda, que dura unos dos meses después de la infección, los síntomas suelen ser ausentes o muy leves, lo que impide que el paciente busque atención médica.
De acuerdo al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, los síntomas pueden incluir fiebre, fatiga, dolor de cuerpo o hinchazón en los párpados.
Si no se trata a tiempo con medicamentos como el benznidazol o el nifurtimox, la infección entra en una fase crónica que puede durar décadas. En esta etapa, hasta un 30% de los pacientes sufren trastornos cardíacos y hasta un 10% presentan alteraciones digestivas, neurológicas o mixtas.
Con el paso de los años, puede causar muerte súbita por arritmias cardíacas o insuficiencia cardíaca progresiva.

La OMS subraya que el Chagas se puede curar si el tratamiento se administra poco después de la infección. No obstante, en la fase crónica, el tratamiento antiparasitario puede frenar o prevenir la progresión de la enfermedad.
Además de ello, el doctor Pedro Albajar Viñas, responsable del programa de control de la enfermedad de Chagas en la OMS, señaló en un comunicado que "el acceso al diagnóstico y al tratamiento es fundamental para romper la cadena".
En muchos países, el sistema de salud no detecta los casos a tiempo. Según datos publicados por la revista científica The Lancet Infectious Diseases, menos del 10% de las personas infectadas a nivel global han sido diagnosticadas, y una proporción todavía menor recibe el tratamiento médico adecuado.
Prevención y control de la transmisión vertical
El enfoque de las autoridades sanitarias se desplazó en los últimos años hacia la eliminación de la transmisión materno-infantil, dado que el control de los insectos vectores mejoró en varias regiones, la transmisión congénita se convirtió en una de las principales fuentes de nuevos casos. A la par, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) impulsa la iniciativa EMTCT Plus para detener este tipo de contagios en la región.
Sin dudas, el control de la sangre para transfusiones es otro pilar clave en la lucha contra la enfermedad.
Ahora, en la mayoría de los países de América Latina el tamizaje de donantes de sangre es obligatorio, pero la OMS advierte que todavía existen regiones donde esta práctica no es universal. En los países no endémicos, el riesgo de transmisión por donación de órganos y sangre es una preocupación creciente que requiere protocolos de vigilancia activa.
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