Hoy, a tres lustros de que Buenos Aires comenzara a darle un impulso sostenido a la movilidad sobre dos ruedas, la red de ciclovías y bicisendas porteñas tiene sus claros y oscuros.
Por un lado, ya suma 310 kilómetros de extensión y casi todos los barrios de la Ciudad tienen alguna infraestructura. Además, las estadísticas oficiales muestran que los ciclistas ya suman, en promedio, unos 500 mil viajes diarios.
Es un crecimiento importante, ya que, según le explicaron a PERFIL desde el área de Movilidad del Gobierno porteño, “la infraestructura permitió que la bicicleta pase de representar el 0,4% de los viajes dentro de los confines de la General Paz, allá por 2009, al 7% en la actualidad”.
Sin embargo, esta expansión no parece ser homogénea ni alcanzar a todos los barrios. Y lo peor es que, pese a sus aportes ambientales, saludables y para la calidad de vida en general, “en los últimos tres años el crecimiento de la red se encuentra prácticamente estancado”, evaluó ante PERFIL Leo Spinetto, fanático ciclista urbano y uno de los impulsores del sitio especializado Bicivilizados.
No solo eso: “esta ‘pausa’ implica un retroceso en un contexto donde la infraestructura ya existente requiere más cuidado y mejor mantenimiento”, consideró.
Para Spinetto, la expansión de la red arrancó por los barrios céntricos (mucho antes de la pandemia, cuando el centro tenía mayor movimiento diario) y se fue expandiendo por San Telmo, Monserrat, Balvanera, Recoleta, Palermo, Almagro y Caballito. Con los años y el paso de las administraciones, ciclovías y bicisendas llegaron a Belgrano, Núñez, Villa Crespo, Colegiales y Villa Urquiza, con corredores más largos y conexiones interbarriales que mejoraron la experiencia del usuario.
Faltantes. “Pero ese crecimiento se fue ralentizando y hoy hay zonas y barrios como Barracas, Nueva Pompeya, Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo que tienen poca o nula infraestructura ciclista”, comentó el responsable de ‘Bicivilizados’. De hecho, asegura que el sur de la Ciudad sigue siendo el área más postergada y varios barrios continúan fuera del radar de la planificación ciclista, incluso en zonas consolidadas. “El caso de Villa del Parque resulta especialmente llamativo: es un barrio densamente poblado, con mucha vida propia y sin un solo metro de ciclovía o bicisenda interna”, aseguró.
Otras comunas sí ofrecen ciclovías pero “estas no conforman una red funcional y muchas veces están en tramos aislados con corredores que no se conectan entre sí. Esto se ve en partes de Agronomía, de Boedo, de Coghlan, de Saavedra, Constitución, Flores y Floresta. Y lo mismo en la Boca, Liniers y Mataderos”, resumió Spinetto.
También mencionó que en muchas partes de la red el mantenimiento del asfalto del carril de bicis es deficiente, y a veces, hay obstáculos que cortan el flujo de los vehículos de dos ruedas.
Evolución. Por otra parte, a lo largo del año pasado las redes fueron testigo de debates sobre el corrimiento o cierre de algunas ciclovías. Desde la Ciudad explicaron que las modificaciones se hacen porque “pensamos que la red no es estática y como toda infraestructura, se evalúa de manera permanente, en función del uso, la seguridad, la conectividad y la convivencia con otros modos de transporte”.
Así, explican, se ampliaron algunos tramos sobre la calle Billinghurst y la calle Gorriti. Incluso se sumó un tramo nuevo en Av. García del Río. “Actualmente continuamos estudiando la red para seguir incorporando mejoras”. De hecho, aseguran que durante el 2025, “llevamos adelante el plan integral para la renovación de las ciclovías que tiene como objetivo optimizar y adecuarla”.
Los ciclistas, por su parte, consideran que “el año pasado no se sumó al sistema troncal nada significativo en esta materia e –incluso– se quisieron levantar tramos de la ciclovía de Marcelo T. de Alvear y de la calle Tucumán. Eso terminó judicializado y todavía está en discusión porque hubo usuarios que interpusieron un amparo para frenar esa obra”.
Para Spinetto lo esencial es que las bicisendas y ciclovías se continúen ampliando y uniendo entre sí para seguir conformando una red mejorada. “Lo valioso de este sistema, y esencial para que siga creciendo su uso, es que todas las opciones estén realmente integradas y los ciclistas tengan continuidad para completar sus desplazamientos”.
Recomiendan el uso responsable
E.G.
Según los responsables del área en CABA, “la ley 5.018 establece que en el caso de estacionamiento de bicicletas será obligatorio fijar dos categorías de tarifas: una por hora que no podrá superar el 10% de la tarifa fijada para automóviles; y otra por estadía diaria completa que no podrá superar el precio equivalente a la tarifa mínima de dos boletos de transporte de colectivo.
Y destacan que los garajes que no reciben bicicletas pueden ser denunciados a Defensa al Consumidor, a través de este portal: https://gestioncolaborativa.buenosaires.gob.ar/prestaciones.
Para Spinetto, “queda mucho por hacer en materia de estacionamientos eficientes para dejar las bicis. Es cierto que han instalado alguna infraestructura de este rubro, pero creemos que faltan más opciones públicas, incluso siendo pagas.
En otras palabras, “nosotros creemos que todavía hay muchísimo por hacer para mejorar la seguridad de nuestras bicis cuando se las deja atadas en la calle o en un estacionamiento privado”.