SOCIEDAD
Educación pública

Cómo se vivió la cuarta Marcha Federal Universitaria: docentes y estudiantes contra el ajuste

Miles de personas volvieron a movilizarse en Plaza de Mayo en defensa de la universidad pública, en medio de recortes y crisis salarial.

Marcha Federal Universitaria 12052026
Marcha Federal Universitaria | Pablo Cuarterolo

La Avenida de Mayo volvió a convertirse este martes en el aula más grande del país. Bajo un sol que ya no calienta como en abril, guardapolvos, banderas, carteles escritos a mano convergieron hacia una Plaza de Mayo blindada por el protocolo antipiquetes. Cada cuadra tuvo su paisaje: bombos, parlantes y canciones improvisadas mientras distintos grupos bailaban y arengaban: “¡Que viva la universidad pública!”. No se trató de una movilización más; fue la cuarta Marcha Federal Universitaria bajo la administración de Javier Milei.

La movilización tuvo su acto central en Plaza de Mayo bajo la consigna “Por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional”, en reclamo por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso en 2025 y tras el reciente recorte de $110.000 millones en educación y ciencia oficializado apenas ayer en el Boletín Oficial.

MARCHA UNIVERSITARIA 17092025

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Desde temprano comenzaron a llegar columnas de distintas facultades y universidades nacionales. Sobre la Avenida de Mayo se mezclaban estudiantes, docentes, investigadores del Conicet, familias enteras y agrupaciones políticas. También participaron actores, músicos y referentes culturales que en las horas previas habían difundido videos en apoyo a la movilización.

En las calles, el clima de protesta convivió con postales típicas de las movilizaciones populares; el olor a garrapiñada, mates compartidos, jóvenes haciendo volar avioncitos de papel, un malabarista lanzando burbujas entre las columnas que avanzaban desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo.

Mientras el Gobierno calificó la convocatoria como un “acto opositor” y desplegó el protocolo antipiquetes, el tránsito quedó totalmente interrumpido en el eje que conecta el Congreso con la Casa Rosada, afectando la circulación en Avenida de Mayo, Hipólito Yrigoyen y las diagonales Norte y Sur. Entre bombos y banderas, las columnas avanzaron con un cántico unánime: “Universidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode”.

Galería de fotos: La marcha Universitaria llega a Plaza de Mayo y se extiende por todo el país

La preocupación, repetida en muchas voces, es que el Gobierno entró en un terreno de gravedad institucional al ignorar la Ley de Financiamiento y los fallos judiciales que lo obligan a actualizar los fondos. Lo que se discute hoy es la decisión política de mantener o no el sistema universitario público en funcionamiento.

Cuando comenzó el acto central, poco después de las 17, sonó el Himno Nacional Argentino: manifestantes con la mano en el corazón levantaban banderas y carteles, vitoreando cada estrofa con lo que tenían a mano.

Marcha Universitaria 17092025

Crisis en las aulas y los laboratorios

“La diferencia con las marchas anteriores es que ahora el deterioro es acumulativo”, explicó a PERFIL Germán Pinazo, doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet y vicerrector de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). Según detalló, los trabajadores universitarios recibieron aumentos salariales por debajo de la inflación en 25 de los últimos 28 meses. “Un trabajador universitario perdió 7,6 salarios acumulados desde noviembre de 2023”, señaló.

También desmiente el argumento oficial sobre la falta de auditorías: “El 95% de nuestro presupuesto son salarios y el Gobierno sabe a qué cuenta bancaria le depositamos a cada agente todos los meses. No es un problema de transparencia, es un intento deliberado por romper la universidad”.

Marcha Federal Universitaria 12052026

Germán Pinazo UNGS 12052026
Germán Pinazo, vicerrector de la Universidad Nacional de General Sarmiento

Para Pinazo, el conflicto excede lo salarial: “Es un conflicto de una gravedad institucional enorme porque es un gobierno que desconoce la legitimidad y la legalidad de otros poderes del Estado”, afirmó.

En paralelo a la marcha, el Gobierno oficializó un nuevo recorte de casi $110.000 millones destinados a universidades, educación y ciencia y tecnología. La reducción impacta sobre becas de investigación, infraestructura universitaria, proyectos científicos, compras de libros y programas de innovación tecnológica.

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El rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi, advirtió: “Estamos en una situación dramática. Hace tiempo que venimos advirtiendo cómo estamos; unos meses más podemos seguir, pero no te puedo hablar de años”.

Estudiantes de Exactas también hablaron de un futuro incierto. Lara, Mora y Selene, alumnas de Biología, contaron que dentro de la facultad el impacto del recorte presupuestario ya se siente en las investigaciones, en los laboratorios y en las condiciones de trabajo de docentes y científicos. “En Exactas se investiga muchísimo y gran parte de eso depende del presupuesto universitario y del Conicet. Todo se sostiene con reactivos, becas, equipamiento y trabajo docente”, explicaron.

Cuarta Marcha Federal Universitaria 12052026
Lara, Mora y Selene, estudiantes de Biología de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA

Las jóvenes aseguraron que muchos profesores les transmiten diariamente la preocupación por la falta de financiamiento y el deterioro salarial. “Mi docente, con décadas de experiencia, está vendiendo chipa para llegar a fin de mes. Es tristísimo”, contó Selene.

Para ellas, el ajuste no solo pone en riesgo el presente de las universidades, sino también el futuro profesional de quienes hoy estudian carreras científicas. “Es muy desalentador pensar que vamos a formarnos para entrar a un sistema donde no alcanza para investigar ni para vivir”.

“Te roba tiempo de vida”

Nicolás Podzik, docente del CBC de la UBA y sociólogo, marchó este martes después de otra jornada de trabajo manejando Uber. Da clases desde 2009 y actualmente tiene dos cargos simples que equivalen a 20 horas semanales. Por ambos percibe alrededor de $450.000 mensuales, un ingreso que no alcanza para sostener a su familia.

“Si trabajara 40 horas semanales como docente, ganaría alrededor de $900.000. La canasta básica familiar está en $1.450.000”, explicó. Los fines de semana también trabaja de Uber. “Ese tiempo que tenés que invertir en buscar otros ingresos te lo estás sacando de estar con tu familia, de investigar, de hacer deporte o simplemente de vivir”, relató.

“No podemos naturalizar trabajar 60 o 70 horas por semana para no llegar a fin de mes”, agregó.

Marcha Federal Universitaria 12052026

Mosaico de generaciones

El reclamo se entrelaza con otra idea: la universidad pública como una herramienta de movilidad social y acceso a oportunidades. Florencia, de 72 años, caminaba junto a sus nietas Rocío y Sofía en la columna de la Facultad de Agronomía. Sofía sostenía un cartel: “Creo que educar es combatir y el silencio no es mi idioma”.

“Estoy acá para que no nos roben nuestro futuro”, dijo Sofía mientras avanzaban entre las columnas. Florencia completó: “La universidad pública no se toca. Es de nuestras nietas y de las que vendrán”.

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Cuarta Marcha Federal Universitaria 12052026

Más atrás marchaban Lili y su hija Cristal, estudiante secundaria de 17 años que planea ingresar el año próximo a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. “Estoy acá porque nuestro país se mueve por la escuela pública y la universidad pública. Yo estudio en un colegio público y me parece importante defender un sistema al que todos podamos acceder. Querer destruirlo o desfinanciarlo por un capricho del presidente está muy mal y por eso hay que salir a pelear y hacerse ver”, explicó Cristal.

Lili, docente de escuela pública, aseguró que la situación salarial “ya no alcanza para llegar a fin de mes” y contó que, como muchos colegas, necesita un segundo trabajo para sostenerse. “La educación no es un negocio, es un derecho. Y el Estado tiene la obligación de garantizarla”, sostuvo.

Investigaciones en riesgo

En otra de las columnas avanzaba Pablo Pomata, técnico del Conicet, con un cartel que decía “CONICET en lucha”. “Si no hay inversión en educación, ciencia y técnica, no hay posibilidad de construir un país desarrollado”, señaló.

Según describió, muchos proyectos de investigación comenzaron a frenarse por falta de financiamiento. En su caso, explicó que desde el servicio de microscopía donde trabaja ya perciben una caída fuerte en la demanda: “Los grupos de investigación dejaron de usar los equipos como antes porque no tienen plata para sostener los proyectos ni comprar insumos”, contó.

"Si no hay inversión, solo nos queda comprar tecnología de afuera", advirtió.

Cuarta Marcha Federal Universitaria 12052026

El documento leído durante el acto central endureció todavía más el tono contra el Gobierno nacional. Allí, las universidades denunciaron un “desprecio institucional sin precedentes” por parte del Poder Ejecutivo al incumplir la Ley de Financiamiento Universitario (N° 27.795) y desoír fallos judiciales que ordenan su aplicación inmediata.

“Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario, es el contrato social que nos mantiene libres y en un estado de derecho”, advirtieron desde el escenario frente a Plaza de Mayo. El texto también hizo un llamado directo a la Corte Suprema de Justicia para que intervenga ante el carácter alimentario de los salarios y becas involucrados.

El acto central concluyó poco después de las 18 y la desconcentración se realizó de manera pacífica y sin incidentes.