SOCIEDAD
Religión y crisis social

Concurrir al templo: del consuelo espiritual a la ayuda para comer

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Edad. Según esta encuesta de la UBA, quienes más concurren a estos espacios son las personas de más de cincuenta años. | gustavo dandraia

Las iglesias y los templos argentinos parecen estar asumiendo un papel que excede cada vez más la dimensión religiosa.

Un flamante estudio elaborado por el Observatorio de las Creencias en Argentina, dependiente del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires, mostró que el 35,5% de la población mayor de 16 años concurrió (durante los últimos doce meses) a una institución religiosa. Lo hizo buscando ayuda o contención.

La primera explicación indica que buena parte de quienes llegan busca acompañamiento espiritual para atravesar situaciones difíciles. Según el informe, 45% de quienes acudieron a un templo en busca de ayuda lo hizo por necesidades económicas, alimentarias o laborales.

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Es decir, para una parte importante de los argentinos, la iglesia puede funcionar también como una puerta de acceso a una red de asistencia.

El dato es relevante porque muestra cómo las instituciones religiosas pueden ocupar espacios que solían asociarse con otras organizaciones o con el Estado.

En contextos de vulnerabilidad, los templos aparecen como lugares donde se combinan acompañamiento espiritual, vínculos comunitarios y respuestas frente a problemas concretos de la vida cotidiana.

La investigación pone el foco en esa articulación entre creencias, prácticas religiosas y condiciones sociales de quienes participan de ellas. “En un contexto social desafiante, los templos continúan siendo lugares de referencia para miles de personas que buscan desde consuelo emocional hasta apoyo material”, explica Gabriela Irrazábal, investigadora participante del estudio. Su mirada coincide con una línea de investigación que viene analizando el papel social de las instituciones religiosas.

La investigadora Mariela Mosqueira aporta otra clave: “Hoy vemos que 16% del total de la población encuestada se apoya en las creencias y su organización para la resolución de problemas de base material o económica y laboral, donde la problemática se acentúa fuertemente en segmentos con menor nivel de formación”.

La edad también introduce diferencias marcadas. Las personas de 50 años o más son las que más recurren a estos espacios: de acuerdo con el relevamiento, el 45% de ese segmento solicitó algún tipo de ayuda durante el último año. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, la proporción fue del 34%, mientras que entre quienes tienen entre 30 y 49 años descendió al 27,6%.

Entre los adultos mayores, además, la búsqueda de acompañamiento espiritual y de asistencia relacionada con la salud adquiere un peso particularmente importante.

El informe registra que el 32,8% recurrió a instituciones religiosas en busca de apoyo espiritual y un 16,2% por problemas de salud, porcentajes que, según los investigadores, prácticamente duplican los observados entre los grupos etarios más jóvenes.

Por otra parte, el nivel educativo de los concurrentes funciona como otro indicador de estas situaciones. Entre quienes no completaron la escuela secundaria, un 42,8% acudió a templos o iglesias para pedir algún tipo de ayuda durante el último año.

Dentro de ese grupo, un 26,9% buscó apoyo espiritual, el 14,9% lo hizo por problemas de salud y un 12,5% solicitó asistencia económica o alimentaria.