SOCIEDAD
en el pais, son 300 mil

“Cuando decís que sos gitano, ganan los estereotipos”, dice su representante

Jorge Bernal, presidente de la Asociación Identidad Romaní en Argentina, asegura que la discriminación aumentó por la falta de información. “Aún nos miran mal”, advierte.

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Presencia. La comunidad que preside Bernal (izq.). participa de las ferias de colectividades porteñas. | Facebook
“Hay muchas ideas erróneas que la sociedad tiene de los gitanos y la desinformación hace que la discriminación sea enorme”, dice Jorge Bernal, presidente de la Asociación Identidad Romaní Aicraskokra, entidad que nuclea a  la colectividad en el país, de la que esta semana se volvió a hablar tras los disturbios ocurridos en una fiesta de 15 (ver aparte).
“Hay 300 mil gitanos en Argentina, en esa fiesta había 400, pero ahora que nos pueden ensuciar ponen todos los estereotipos que la sociedad tiene”, se queja Bernal, estudioso de su cultura sobre la que busca romper los “mitos” que se arrastran de épocas milenarias, y que los terminan vinculando con estereotipos negativos, de estafa o delincuencia.

“La discriminación es enorme”, sintetiza. “Si vas en el colectivo hablando en romaní y alguien te pregunta qué idioma es, cuando decís que sos gitano empiezan los estereotipos y te miran raro”, agrega Bernal, quien durante varios años tuvo un programa de radio donde hablaba de las tradiciones de su comunidad, además de participar de eventos como las ferias de las colectividades que organiza el gobierno porteño, para dar a conocerse más. Incluso tuvieron varios encuentros con representantes de la Secretaría de Derechos Humanos, e hicieron varias denuncias al Inadi.

En el país está una de las comunidades más grandes de Latinoamérica –300 mil, según estipularon de los datos del censo 2001–, que vienen de familias que emigraron desde Serbia, Hungría, Rusia y Rumania.

Y si bien entre las costumbres más típicas de este pueblo está el nomadismo, en Argentina no se da, salvo en el caso de los que se dedican a actividades ligadas al campo, y siguen la cosecha, que son “seminómades”. El  idioma y la vestimenta de las mujeres, que usan polleras largas con colores fuertes, tal como lo hacían las campesinas rumanas; son las otras.
Las casadas, además, usan un pañuelo en la cabeza para diferenciarse de las solteras, aunque las mujeres se muestran cada vez menos como gitanas en público, por miedo a la discriminación. El trato de la gente, dicen, los fue haciendo cada vez más cerrados, por eso sí lo hacen en eventos donde asisten familias de la comunidad.

La deserción escolar cree es el principal problema que afrontan, ya que muchos sienten malos tratos hacia sus hijos cuando dicen que son gitanos.
Entre los eventos sociales “típicos de cualquier familia”, celebran casamientos, nacimientos y velorios; aunque con características propias, como el pedido de mano de la novia, y el pago de una “dote” que luego se regala a los novios.

Además, por ser evangélicos la mayoría, se reúnen varias veces por semana en los templos, donde predican en su lengua. “Somos una comunidad milenaria, y para subsistir tenemos que tener reglas fuertes, pero tenemos costumbres como cualquiera”, explica.