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SOCIEDAD / Aun Existe Resistencia
domingo 2 diciembre, 2018

Diseñadores de alta costura debaten sobre la falta de talles XL

La deportista Jennifer Dahlgren reclamó que no encontraba un vestido para la gala del G20. Su queja reavivó la discusión sobre cómo la industria fashion no tiene en cuenta los cuerpos reales.

por Josefina Hagelstrom

En el Colón. Dahlgren mostró el vestido que usó el viernes en la gala. Foto: instagram

“Estrenando mi Artemis original para la gala del G20”, escribió en sus redes la atleta olímpica Jennifer Dahlgren, junto a la foto del vestido que usó el viernes en la gala del Teatro Colón, diseñado especialmente para la ocasión. Se la ve segura y feliz, distinta a la imagen que días atrás había compartido con lágrimas en los ojos cuando contó la frustración que sintió al no conseguir vestidos de su talle. “Como me pasa siempre. Me llega la invitación a un evento hermoso, una gala, y salgo a buscar un vestido para la ocasión. Y el vestido más grande no me entra. Mis 120-100-115 están nuevamente fuera de los límites. Es muy difícil tener una autoestima sana cuando todo el tiempo la sociedad te marca de diferentes formas que no encajas”, había escrito.

Su mensaje se viralizó enseguida, miles de personas lo compartieron y se sintieron identificadas con su frustración y su reclamo por una ley de talles que se cumpla. A la vez, varios diseñadores le ofrecieron vestirla, como Santiago Artemis –que vistió a famosas que van desde Lali Espósito a Katy Perry–, quien finalmente le hizo el vestido.

“No se hace a propósito, pero sí pasa en Argentina que se discrimina un tipo de cuerpo que no es lo que se considera ‘ideal’. Lo bueno de la alta costura es que se hace todo a medida, y cualquiera sea tu talle vas a encontrar. Pero eso no es lo que pasa con todos los vestidos hechos de las marcas, como le pasó a Jenny”, opina Artemis.

Los diseñadores de alta costura coinciden en que a la hora de hablar de talles grandes no siempre se consiguen en los locales, y que la mejor opción siempre va a ser el vestido hecho a medida. Pero a la vez, ese mundo no es alcanzable para todos, por sus altos costos y tiempos. También que faltan mujeres con cuerpos “reales” en las pasarelas, sobre todo cuando las principales consumidoras no tienen las medidas irreales de la mayoría de las modelos. Los prejuicios instalados, los tiempos para hacer los diseños y probarlos antes de un desfile, y los costos para tener la mayor cantidad de talles son algunos motivos que encuentran para que todavía no se logre salir de ese lugar.

Los diseñadores de alta costura coinciden en que a la hora de hablar de talles grandes no siempre se consiguen en los locales

“Creo que el canon de belleza estereotipado se está corriendo. Eso fue en los 90, donde se creía que la modelo era el ideal de mujer. Pero ahora uno viste actrices, cantantes, bailarinas, blogueras, que tienen talles diferentes, entonces el prototipo fue cambiando”, dice Benito Fernández. Así, las redes sociales, por ejemplo, se convierten en un nuevo espacio donde mostrar diseños lejos de las pasarelas y de los estereotipos.

El factor económico es otro que señalan. “Acá en Argentina el mercado no es tan grande, no solo de alta costura, sino en general, y eso hace también que no todas las marcas tengan un abanico de talles”, agrega Fernández. Fabián Zitta coincide y dice que las marcas hacen cada vez menos talles.

Diversidad en la pasarela. “A veces no es tanto que el diseñador quiere que las modelos sean flacas, de hecho en alta costura los talles chicos no son los más habituales, vendemos en talles a partir del M o L en adelante. Pero es cierto que todavía hay un ideario social incorporado, incluso en las clientas, con el que es difícil romper”, dice Zitta. “Afuera hay diseñadores como Dolce & Gabbana que suman todo tipo de mujeres a sus desfiles, acá todavía no se ve. Algunos incorporan mujeres que no son modelos pero tienen talles chicos. Podríamos hacer más pruebas antes de un desfile para mostrar que el vestido calce perfecto en el cuerpo, y así cambiaría. Me parece importante sumar otros talles que no sean S o M”, aporta Pía Carregal, para quien la mujer argentina “es muy autoexigente y crítica con su cuerpo”.

Para Marcelo Marino, director de Estudios de Moda de Ediciones Ampersand, la moda excluye porque  “ningún cuerpo se acerca a los ideales que presentan”, por lo que “los diseñadores tienen que verse comprometidos con esto, abandonar estereotipos y ser mediadores entre la gente y la moda”.

Romper con los prejuicios

“Todavía hay un concepto de que la gorda no puede pisar una pasarela o vestir ciertas prendas porque eso vuelve bizarra la marca. Hay muchos diseñadores que piensan eso. Igual el tema del talle grande en Argentina va más allá de la ropa de fiesta”, dice Mar Tarrés, diseñadora de su propia marca, modelo plus size e influencer de moda.

Vivió en carne propia que la bajaran de una producción para una marca de ropa y que nunca la convocaran para un desfile. Por eso decidió crear su propia marca, que presenta ella misma, y donde apunta a que las chicas de talles grandes encuentren el mismo tipo de ropa que se ofrece en los talles más chicos. Así y todo, al tener su marca se le presentó una paradoja. “La obesidad a veces te lleva al aislamiento, creés que no formás parte de los cánones de belleza, y la chica que es gordita tiene tantos prejuicios a la hora de vestirse que tampoco consume. Cuesta que entienda que puede ponerse lo que quiera y sentirse como quiera con la ropa. Yo decidí jugármela con mi marca, que me cuesta venderla”.


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