SOCIEDAD
De lo artesanal de 1926 a tecnología del siglo XXI

El centenario de un sanatorio porteño permite registrar cómo y cuánto cambió la medicina

Nació en 1926, cuando los pacientes todavía podían llegar en carroza. Por sus quirófanos pasaron algunos hitos de la medicina argentina. Un siglo después, realiza más de 18 mil intervenciones anuales y apuesta a imágenes moleculares, PET/TC y cirugía robótica.

IADT_100_anios
ALTA COMPLEJIDAD. Un Sanatorio fundado en 1926 y reconocido como centro multiespecialidad. | GTZA Entrevistados

Cumplir cien años es mucho para una persona. Y más aún para una institución. Especialmente porque en ese siglo cambió casi todo en la medicina: desde la expectativa de vida de los pacientes hasta las enfermedades que los llevan al consultorio, pasando por las herramientas disponibles para diagnosticarlos y tratarlos.

Ese recorrido acaba de completar el Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), institución porteña fundada en 1926 que llega a su centenario combinando historia con tecnología médica de última generación.

La medicina y los animales que curan

Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Hoy más que nunca Suscribite

El IADT nació por iniciativa de un grupo de médicos entre los que estaban Tiburcio Padilla, Eduardo de Cires, Rodolfo Vaccarezza, J. M. Miravent, Armando Camaüer, Martín Miranda Gallino, Adolfo Nocetti y Atilio Tiscornia. Y su propio nombre -de Diagnóstico y Tratamiento– buscó sintetizar una idea que por entonces era novedosa: integrar herramientas diagnósticas y terapéuticas dentro de una misma institución.

IADT_100_anios
Tecnología en los quirófanos (IADT)

Hoy algo de aquella idea puede verse, literalmente, en sus paredes. El primer edificio fue especialmente diseñado para ser un centro médico por el arquitecto Alejandro Christophersen. La construcción, de marcada influencia francesa, nació en una Buenos Aires muy diferente: la calle tenía sentido contrario al actual y su puerta principal estaba concebida para recibir a los pacientes que llegaban en carroza. Con sucesivas ampliaciones, aquella estructura terminó integrada a los edificios de alta tecnología de ese punto vecino de la Facultad de Medicina de la UBA.

Así, la arquitectura terminó convirtiéndose en una síntesis de estos cien años. Detrás de una fachada nacida en la época de autos primitivos y carros de caballos funcionan hoy una docena de quirófanos de alta tecnología que hacen unas 18 mil intervenciones anuales.

Obviamente, el sanatorio fue cambiando en este sentido y, por ejemplo, desde el 2016 tiene disponible las Historias Clínicas Digitales Integradas. Y tiene algunas particularidades. Aquellos primeros quirófanos, de hace 100 años, tenían luz natural que entraba por grandes ventanales. Hoy, 10 décadas después, otra vez adaptaron ventanas para los quirófanos modernos. Así, pacientes y médicos, pueden ver -o sentir- el calor del sol y la luz del cielo mientras atraviesan una operación.

Cambios poblacionales

La nueva demografía argentina tiene una población cada vez más envejecida y que disfruta año tras año de una mayor expectativa de vida. Por otra parte, hay una pronunciada caída de la natalidad y -por ende- menos demanda de maternidades y atención neonatológica. Así, la dirección del IADT -que aún sigue siendo conducida por médicos- profundizó una oferta de servicios de salud acorde a esta demanda.

IADT_100_anios
PEDIATRÍA ADAPTADA. Pasillos pensados para contener mejor a los pacientitos que los transitan.

Por todo esto, en los últimos años, el instituto profundizó el diagnóstico y el tratamiento oncológico, con un Hospital de Día y una farmacia especializada, y sumó sofisticadas herramientas de diagnóstico por medio de imágenes moleculares y sistemas PET/TC, junto a la “estrella” de hoy: varias opciones de cirugía robótica.

Ocurre algo similar con la cardiología intervencionista. Allí, en 1999, un equipo encabezado por el cardiólogo Luis de la Fuente realizó el primer implante mundial de un stent endovascular liberador de drogas y hoy pueden realizar intervenciones cardiovasculares complejas e innovadoras. Y hoy crecen en esta rama médica con tratamientos muy específicos y equipos de profesionales experimentados.

Personas de edad

El cambio demográfico obliga a cambiar el modelo de atención de los centros médicos. Según explicó a PERFIL, que participó de una recorrida por la institución, “el aumento de la expectativa de vida trae aparejada una mayor carga de enfermedades no transmisibles. Y allí aparecen tres grandes protagonistas: las patologías cardiovasculares, el ACV y el cáncer”, contó su director médico, Gerardo Bozovich. Y a atender esa necesidad se orientan.

IADT_100_anios
RESTO. Un espacio para relajar, y de libre acceso al público, funciona dentro de la institución médica.

El centenario deja, además, algunas curiosidades que muestran que la innovación médica no siempre depende de equipos sofisticados. Ya en 1971, cuando las terapias intensivas solían ser territorios prácticamente vedados a los familiares del paciente, el instituto diseñó habitaciones individuales que permitían la presencia permanente de acompañantes. Y “liberó” los horarios para que el paciente pueda estar acompañado por su entorno sin tiempos limitantes. Incluso, pensando en las nuevas estructuras familiares, cuenta con un programa que, bajo determinados requisitos, permite que pacientes internados reciban la periódica visita de sus mascotas.

También es muy particular el sector de atención pediátrica, con pasillos disfrazados de casas de cuentos clásicos de hadas y de Disney que le permiten a los pacientitos estar más contenidos al transitar una enfermedad. Y Bozovich destaca que “pudimos armar un amplio espacio verde de juegos y de descanso, con muchas plantas y flores, que armamos en una de las terrazas del Instituto. Así, los pacientes pueden sumar bienestar “verde” a su recuperación, medida cuyos beneficios están médicamente comprobados.

IADT_100_anios
MODERNIDAD. Un edificio moderno para albergar tradición médica

Así, entre una fachada pensada para una Buenos Aires de carrozas, fotografías en blanco y negro, mármoles en los pisos, bronces y boiserie de madera en las paredes, asoman equipos PET/TC, robots, catéteres inteligentes y profesionales trabajando en equipo. Y el centenario termina funcionando como una particular medida del tiempo. Durante estas décadas no solo cambió radicalmente la tecnología y el conocimiento médico: también lo hicieron los pacientes y sus necesidades.