Bautista, de 12 años, quien cursa el secundario en el Complejo Educativo de Lanús, se encontraba entrenando en las instalaciones cuando la estructura se desplomó sobre él, provocándole un traumatismo encefalocraneano. Inmediatamente fue trasladado al Hospital Narciso López y luego al Sanatorio Güemes. Tras la cirugía permanece con una leve hemiparesia pero logró reconocer a sus padres, tiene movimiento en todas sus extremidades y evoluciona favorablemente.

El accidente ocurrió el pasado martes 13 de octubre, aunque tomó estado público en las últimas horas a partir de publicaciones de sus familiares en redes sociales. Por la repercusión, la Comisaría 4ª de Lanús inició acciones legales de oficio para determinar la raíz del hecho y evaluar los protocolos de seguridad del club.
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La causa quedó radicada en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 6 del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús, bajo la carátula preventiva de "lesiones culposas". Los investigadores buscan determinar si la estructura contaba con los anclajes y sujetadores reglamentarios al momento del accidente, así como esclarecer la secuencia exacta del desplome.
Mientras tanto, personas cercanas a él y su familia pidieron una cadena de oración por la salud del chico: “Fuerza Bauti. Una familia está atravesando un momento muy difícil. Pedimos que Dios lo acompañe en este momento. Confiamos en Dios y deseamos su pronta recuperación”.
“Pido cadena de oración en todas las religiones y credos para Bautista, el chico que sufrió un accidente en la escuela del Club Lanús. Sus padres piden que recemos por él. Por favor recemos por él”, escribió una usuaria en redes.
Por el momento, ni las autoridades policiales ni la cúpula de la institución deportiva han emitido un parte oficial detallando el sector específico de la sede en el que tuvo lugar el hecho.
Reclamo de socios y padres a la dirigencia del Club Lanús
Un grupo de socios activos y padres de alumnos envió una carta al presidente de la institución, Nicolás Russo, para manifestar su “profunda preocupación” y “exigir la adopción inmediata de medidas preventivas y de asistencia” en el predio.
En el escrito, detallaron la gravedad del hecho: “Como es de su conocimiento, el día 13 de octubre del corriente, pasadas las 17, en la cancha de cemento ubicada frente al sector del jardín de infantes dentro del Polideportivo, se produjo un siniestro de extrema gravedad mientras un grupo de niños jugaba al fútbol”, expresaron.
Asimismo, remarcaron que el accidente fue consecuencia de “la falta de mantenimiento y de fijación adecuada de las instalaciones”, cuando “un arco de gran peso cedió y se desplomó sobre la cabeza de un alumno de 1° 2da, provocándole un traumatismo encefalocraneano severo con importante pérdida de sangre, cuadro por el cual debió ser intervenido quirúrgicamente de urgencia y permanece en estado crítico”.
Los firmantes denunciaron además una “alarmante falta de respuesta institucional” en el lugar. Detallaron que el niño tuvo que ser socorrido en un primer momento por padres y profesores de hockey ante “la carencia de un servicio médico o ambulancia en el predio y una demora aproximada de 20 minutos por parte de la unidad de emergencias externa”. Producto de esa situación, el menor, que presentaba “pérdida de conocimiento, vómitos y estado de shock”, debió ser “trasladado de manera precaria por los propios presentes a través de las instalaciones para intentar acelerar su atención”.
Ante este panorama, exigieron un relevamiento integral de la infraestructura, servicio de ambulancia permanente y la implementación inmediata de protocolos de emergencia.
Antecedentes y la "Ley Joaquín"
El accidente en el club del sur del conurbano se suma a una preocupante lista de antecedentes vinculados a la falta de sujeción de los arcos. Según un relevamiento llevado a cabo por pediatras del Hospital de Niños Orlando Alassia, entre 2011 y mediados de 2026 se registraron 19 casos de lesiones graves en niños y adolescentes en la Argentina por el desplome de estas estructuras, de los cuales 12 tuvieron un desenlace fatal.
Uno de los antecedentes más desgarradores ocurrió en abril de 2011 en el Club Almafuerte de la localidad santafesina de Las Rosas. Agustín Gallucci, de tan solo 7 años, se encontraba jugando con amigos cuando la estructura de hierro de un arco infantil, cuyo travesaño pesaba cerca de 70 kilos, cedió. A pesar del aviso desesperado de sus compañeros, el niño no logró esquivar la caída y el impacto en la cabeza le provocó la muerte de forma instantánea.
A pesar de este trágico incidente, la problemática cobró impulso legislativo a principios de este año tras la muerte de Joaquín Stefano Gatto, un nene de 12 años que falleció en enero durante un campamento en Junín de los Andes, Neuquén, al caerle encima un arco mal colocado. El trágico hecho dio origen al proyecto de la "Ley Joaquín", que ya cuenta con media sanción en la Cámara de Diputados, el cual busca fijar estándares obligatorios de instalación, anclaje y mantenimiento para arcos y equipamientos deportivos en todo el país.
A este escenario se suman otros episodios recientes sin víctimas fatales pero con severos llamados de atención, como el ocurrido en mayo pasado en la localidad neuquina de Centenario. En esa ocasión, la caída de una estructura precaria durante un encuentro de fútbol infantil dejó a varios jugadores atrapados en la red, lo que provocó fuertes reclamos de las familias para exigir controles estrictos sobre las instalaciones.