SOCIEDAD
estadísticas de la Sociedad Internacional de la especialidad

Intervenciones y cirugías estéticas quirúrgicas: en Argentina crecieron un 15% el año pasado

Una encuesta global compilada por la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética muestra un aumento global del 11% en este tipo de intervenciones, tanto las que requieren de cirugías como las que no. El país en el que más procedimientos se realizan es EE.UU. ¿Cuáles son las precauciones y preguntas que hay que hacer a los cirujanos antes de someterse a cualquier tipo de intervención estética? Cómo corroborar en internet quiénes son los médicos argentinos “habilitados” por sus pares, y certificados por las asociaciones profesionales de la especialidad.

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Negligencia. Silvina Luna es un ejemplo reciente de mala praxis que podría ser prevenido. | Télam

Pese a los graves incidentes de salud asociados con mala praxis en cirugías y procedimientos estéticos, nada parece arredrar a la sociedad para evitar estas situaciones. De hecho, en el último año, el total de procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos aumentó un 11,2%, en forma global, según un informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps). Ante esto, los expertos recomiendan completar una lista de preguntas antes de someterse a una intervención.

En el informe 2022 de Isaps, se lee que –en Argentina– se completaron 1.016.517 procedimientos estéticos. Del mismo estudio se desprende que las cinco intervenciones quirúrgicas más solicitadas fueron: aumento de busto; liposucción, cirugía de párpados, aumento de volúmen de labios y rinoplastías.

Por otra parte, entre las prácticas no quirúrgicas, las más demandadas fueron: inyecciones de ácido hialurónico, toques de toxina botulínica, depilación, reducción de grasas en forma no invasiva y tratamientos para celulitis.

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Esta demanda estética no es sólo argentina, por supuesto. Resulta que –según la Isaps– los expertos en estética constataron una demanda en aumento. En concreto, el año pasado se completaron más de 14,9 millones de procedimientos estéticos quirúrgicos y 18,8 millones no quirúrgicos en todo el planeta. En el caso de Argentina, en el 2021 se completaron 398.980 procesos estéticos del tipo quirúrgico, cifra que –el año pasado– creció a 461.589 eventos.

Medicina estética: ¿cómo
elegir el tratamiento adecuado?

Ante esta tendencia creciente y en la que Argentina es uno de los primeros en la región por cantidad de cirugías, los expertos recomiendan hacer una especie de “Check Listantes de decidir si hacerse, o no, cualquier intervención.

¿Cuáles son las preguntas imprescindibles que deben responderse sí o sí? Según le explicó a PERFIL el especialista en cirugía plástica Gustavo Polisky, experto de DIM Centros de Salud, “a diferencia de lo que ocurre con otras intervenciones, en materia de cirugía plástica la “indicación quirúrgica” es del paciente, no del médico. Es él quien concurre con su inquietud y el especialista responsable quien debería indicarle la posibilidad de llevarla a cabo, o no”.

En estos procesos lo ideal es que intervenga un equipo: éste puede sumar la participación de clínicos, anestesistas o cardiólogos, aparte del cirujano. Y el equipo debe poder evaluar las condiciones y los antecedentes médicos del paciente. Para Polisky, antes de cualquier intervención quirúrgica es imprescindible completar varios exámenes de rutina que suman análisis de sangre, electrocardiograma, evaluación de riesgo quirúrgico y radiografía de tórax.

Por su parte, Juan Manuel di Diego, cirujano plástico y director médico de Crenyf le dijo a este medio que “si una persona desea hacerse una cirugía estética, antes debería hablar –y mucho– con su cirujano para despejar dudas”, explicó. Y detalló: “El paciente debería interrogarlo sobre su nivel y lugar de formación médica y especializada. No basta con haberse recibido y ni siquiera con tener la especialidad. Es importante saber si asiste a congresos, si hace cursos o si se mantiene actualizado profesionalmente”.

Por otra parte, también es clave saber si el profesional está avalado por su pertenencia a alguna sociedad científica, si es miembro pleno de ésta y si está certificado, o recertificado, por sus pares.

Otro punto que se recomienda es que la operación en cuestión, aunque sea menor, se concrete en las instalaciones de una institución mayor. “Lo ideal es hacerlo en una clínica que cuente con el quirófano adecuado y con la aparatología necesaria disponible. En esos casos, también es importante porque estos lugares cuentan con especialistas disponibles para poder sumarse si surgiera alguna complicación”. Es que la idea central de seguridad indica que las cirugías plásticas, por más chicas que sean, no deben ser banalizadas.

De acuerdo a los expertos, los cirujanos deberían aclararle al paciente qué tipo de productos van a utilizar en dicha práctica. Y estos elementos deben estar aprobados por el ANMAT, el organismo regulador oficial de temas médicos. Además, es clave que dichos materiales estén respaldados por estudios clínicos publicados, que demuestren su uso y seguridad, su inocuidad y hasta sus eventuales problemas.

El creciente negocio de verse bien

Sobre estas temáticas, la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper) desde su propia página web explica:  “Quien requiera una cirugía cosmética o reparadora necesita un cirujano que tenga la capacidad y el entrenamiento necesario”. Y detalla que los socios empadronados “son especialistas que han recibido un entrenamiento riguroso, extenso y constan de antecedentes éticos para efectuar estas intervenciones”.

El sitio aclara que “aunque no es imprescindible ser integrante de Sacper para hacer cirugías el pertenecer acredita una sólida formación y la garantía de tener la certificación y recertificación actualizada”.

Para facilitar el acceso a estos profesionales, estas entidades publican el listado completo de asociados certificados para hacer operaciones. Basta con colocar el nombre del profesional y el buscador mostrará si es un socio entrenado y cuenta con los requisitos éticos necesarios para ejercer la especialidad.

Obviamente, los médicos no deben aceptar cualquier requerimiento del paciente. “Si detectamos ciertos rasgos de pacientes que nunca están conformes con las cirugías o con su imagen, son menores de edad y piden implantes y otros casos de ese estilo, yo creo que es mejor no encarar la intervención y sugerirle que consulte a algún colega del mundo de la psiquiatría o la psicología”, sugiere Di Diego. Y concluye: “el buen cirujano es el que también sabe cuándo no operar”.

 

 

Clausuran un centro ilegal de procedimientos de “belleza”

A tono con el momento y la sensibilidad disparada por la muerte de Silvina Luna, tras una mala praxis en una intervención de belleza, la Policía de la Ciudad clausuró ayer un centro de estética clandestino. Los investigadores aseguraron  que el lugar no contaba con la habilitación requerida por las autoridades del Ministerio de Salud de Nación. Durante el operativo se secuestraron insumos médicos por un valor superior a los $ 20 millones.

El operativo tuvo lugar en el departamento del cuarto piso de un edificio en Corrientes al 500, en CABA, donde funcionaba el centro.

Éste estaba a cargo de una médica venezolana que –al momento del procedimiento–, no se encontraba. Fue su pareja quien franqueó el acceso a los funcionarios.

En el centro ahora cerrado se ofrecían, entre otros tratamientos, rinomodelación, rellenos de ácido hialurónico, colocación de botox y de plasma, estimulación capilar y peeling.

Las investigaciones fueron hechas por la División Delitos contra la Salud de la Policía de CABA y se iniciaron meses atrás, cuando detectaron a un usuario que ofertaba por Instagram toxina botulínica (botox) y ácido hialurónico en distintas marcas y presentaciones. Y complementaba ofreciendo otros insumos. Muchos de estos elementos deben ser adquiridos únicamente en laboratorios autorizados.