31 oct 2020
SOCIEDAD |celebración diferente
domingo 18 octubre, 2020

Por una maternidad feminista y desobediente

Esther Vivas*

Modelo. Ser madre implica distintas cosas: nuevas posiciones ante lo que impone el patriarcado. Foto: telam

Si tomamos el principio feminista de que lo personal es político, el reto consiste en politizar la maternidad en sentido emancipador. No se trata de idealizar el hecho de ser madre, sino de reconocer su valor social, político y económico, el cual ha sido sistemáticamente negado. Así lo planteo en el libro Mamá desobediente. Una mirada feminista a la maternidad, que ha sido publicado en Argentina con ediciones Godot.

Ser madre y feminista no parece fácil, pues la maternidad carga con una pesada losa de abnegación, dependencia y culpa, ante la cual las feministas de los años sesenta y setenta necesariamente se rebelaron. Este rebelarse terminó con una relación tensa, mal resuelta, con la maternidad al no querer afrontar los dilemas que esta implicaba, llegando incluso en algunos ámbitos a caer en un cierto discurso antimaternal y antirreproductivo. 

Sin embargo hay que diferenciar, como tan bien explicaba la activista y ensayista estadounidense Adrienne Rich, a mediados de los años setenta, en su libro Nacemos de mujer, entre “la institución maternal” impuesta, generadora de sumisión, y “la experiencia materna”. El desafío, desde una perspectiva feminista, consiste en acabar con la primera y liberar la segunda, lo que implica una confrontación constante con las normas sociales establecidas. El problema no es la maternidad en sí sino el sentido en que la define, la impone y la restringe el patriarcado.

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Las mujeres conquistamos el derecho a no ser madres, a acabar con la maternidad como destino, ahora debemos poder decidir cómo queremos vivir esta experiencia, al margen de las imposiciones del sistema. Ni mamás sacrificadas, que tienen como fin único cuidar a sus criaturas, ni “súper mamis” 100% disponibles para el mercado de trabajo. Ante estos ideales maternos inasumibles es contra lo cuales es necesario rebelarse y desobedecer. La maternidad sigue siendo a día de hoy un terreno en disputa. 

Mi cuerpo es mío. Las madres hemos sido históricamente consideradas objetos pasivos, no sujetos activos con capacidad de decisión. Vernos como personas independientes, con necesidades propias, debe ser parte de la reflexión feminista sobre la maternidad. “Mi cuerpo es mío” también en el embarazo, el parto y la lactancia, los cuales forman parte de nuestra sexualidad. No puede ser que la capacidad de decisión de las parturientas se quede en la puerta de entrada de los centros hospitalarios.

Hoy, una nueva generación de mujeres, en un contexto donde tener descendientes ya no es visto como un destino ineludible, se replantean el significado de la maternidad, con menos prejuicios que las generaciones anteriores, y reivindican poder vivir dicha experiencia al margen de las restricciones del sistema. Se trata de la toma de conciencia de cómo unas prácticas tan relevantes para las sociedades humanas, y en las cuales las mujeres tenemos un papel fundamental, como gestar, parir, amamantar y criar, han sido relegadas a los márgenes, y la necesidad de valorarlas y visibilizarlas pública y políticamente. La maternidad no es solo una responsabilidad individual sino colectiva, y lo debe ser en el marco de un proyecto social emancipador.

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Sin embargo otra maternidad solo será posible en otro modelo de sociedad que coloque en el centro los cuidados y la vida. De aquí que sea tan importante no solo apelar a una maternidad feminista y a un feminismo que incorpore a la maternidad sino trabajar para conseguir cambios en el mercado de trabajo, los servicios públicos, la institución familiar..., en definitiva, en el modelo de reproducción social, para que ser madres no sea una quimera ni un privilegio sino un derecho. 

‘Mamá desobediente’ Mamá desobediente es un libro donde cuestiono los ideales de maternidad inasumibles establecidos, al servicio de los intereses del patriarcado y el neoliberalismo, y planteo la necesidad de mirar a la experiencia materna desde una perspectiva feminista. Sacar la maternidad real del armario, con toda su dureza y contradicciones, destapando algunos de sus silencios, como la pérdida gestacional o la depresión posparto, son otros objetivos.

En la obra hablo también de las dificultades que enfrentamos hoy las mujeres para ser madres (problemas de infertilidad, conciliación imposible...) así como la compleja relación entre maternidades y feminismos, una relación a replantear. La violencia obstétrica que se da en la atención al parto ocupa un papel central, con datos sobre el alto número de cesáreas, episiotomías o partos instrumentales que se realizan, a menudo de forma innecesaria. Una violencia obstétrica que sitúo en el marco de la violencia de género. El libro concluye con una mirada a la lactancia materna desde el punto de vista de la soberanía alimentaria, los obstáculos sociales y laborales con los que topamos para dar el pecho y los intereses económicos tras la leche artificial.

*Autora de Mamá desobediente. Una mirada feminista a la maternidad.


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