El corazón de Fray Mamerto Esquiú permanece envuelto en uno de los mayores misterios religiosos de la historia argentina. La reliquia, considerada por miles de fieles como un símbolo espiritual y patrimonial de enorme valor, fue robada en dos oportunidades del convento de San Francisco de Catamarca. Mientras el primer episodio terminó con una inesperada recuperación, el segundo hurto dejó una incógnita que continúa abierta casi dos décadas después.
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El fraile franciscano, recordado por su defensa de la Constitución de 1853 y beatificado por la Iglesia Católica en 2021, murió el 10 de enero de 1883. Tras su fallecimiento, una autopsia realizada por orden de las autoridades permitió extraer sus entrañas debido a sospechas de envenenamiento. Su cuerpo fue sepultado en Córdoba, pero su corazón quedó resguardado en Catamarca, donde con el tiempo se convirtió en una de las reliquias religiosas más veneradas del país.
El origen del corazón incorrupto de Fray Mamerto Esquiú
De acuerdo con registros históricos y documentos de la orden franciscana, el corazón de Esquiú fue entregado al convento de San Francisco el 17 de mayo de 1883. Allí permaneció durante décadas, trasladado entre distintos sectores del templo y exhibido en ocasiones especiales para los fieles.

La reliquia fue considerada “incorrupta” por muchos creyentes debido a su estado de conservación. Con el correr de los años, el corazón se transformó en un objeto de profundo valor religioso, histórico y simbólico para Catamarca y para la Iglesia argentina.
En 1989 incluso fue trasladado temporalmente a Piedra Blanca, localidad natal de Esquiú. La visita provocó caravanas, celebraciones religiosas y homenajes oficiales.
El primer robo de la reliquia en Catamarca
El primer episodio ocurrió el 30 de octubre de 1990. Ese día, el corazón desapareció del convento franciscano en circunstancias nunca esclarecidas. La noticia conmocionó a Catamarca y generó una inmediata búsqueda policial y eclesiástica.
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Una semana más tarde, el 7 de noviembre, la reliquia fue encontrada abandonada en el techo del convento o en dependencias anexas. Según relatos posteriores, el corazón había quedado expuesto al sol y a la intemperie, lo que obligó a realizar tareas de restauración sobre la pieza.
La Justicia nunca logró identificar al responsable de aquel robo. El episodio alimentó interpretaciones religiosas, versiones populares y teorías sobre un posible ladrón que, pese al sacrilegio, decidió devolver la reliquia por temor o remordimiento.
El segundo robo del corazón de Esquiú y la desaparición definitiva
El caso más impactante ocurrió en enero de 2008. La urna donde descansaba el corazón fue violentada dentro del convento de San Francisco y la reliquia desapareció nuevamente. Esta vez, nunca volvió a aparecer.
Testigos aseguraron haber visto a un hombre salir corriendo del lugar. Días después fue detenido un joven mendocino de 20 años identificado como Gemian Jasani —también mencionado en algunas publicaciones como Gamil Casini—, quien confesó haber sustraído la reliquia.
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Según su declaración judicial, el joven rompió la urna y luego arrojó el corazón a un cesto de basura en el centro de San Fernando del Valle de Catamarca porque “le manchaba las manos”.
A pesar de rastrillajes y operativos, el corazón nunca fue encontrado. Las autoridades religiosas calificaron el hecho como un golpe devastador para la comunidad católica catamarqueña. El entonces superior del convento afirmó que el robo había sido ejecutado específicamente para llevarse la reliquia, ya que ningún otro objeto de valor había sido sustraído.
Quién fue Fray Mamerto Esquiú y por qué su reliquia era tan importante
Fray Mamerto Esquiú nació en Piedra Blanca, Catamarca, en 1826 y se convirtió en una de las figuras religiosas y políticas más influyentes del siglo XIX argentino. Su nombre quedó ligado para siempre al histórico sermón en defensa de la Constitución Nacional de 1853.
Además de su labor como franciscano y obispo de Córdoba, Esquiú desarrolló una intensa actividad intelectual y pastoral en Argentina, Bolivia y otros países de América Latina.
La Iglesia Católica avanzó durante décadas en su proceso de canonización hasta que fue beatificado en septiembre de 2021, en una ceremonia realizada en Catamarca.
A más de 18 años del segundo robo, el destino del corazón de Esquiú continúa siendo desconocido. Nunca hubo pruebas concluyentes sobre qué ocurrió realmente con la reliquia después de su desaparición.
LV/ff