SOCIEDAD
Ingenieros argentinos en la misión Artemis

Un microsatélite diseñado por ingenieros argentinos volará en la nave de la NASA que va a la Luna

El microsatélite Atenea, desarrollado por varias instituciones y universidades nacionales, formará parte de Artemis II, el vuelo tripulado de la NASA que orbitará la Luna durante 10 días. Atenea es uno de los cuatro microsatélites que serán lanzados desde la nave en su trayecto a la Luna.

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ATENEA. El microsatélite desarrollado por instituciones y universidades nacionales, formará parte de la Misión Artemis II. | GZA: UNLP / UBA

De una manera muy particular, Argentina forma parte del histórico regreso de una misión de la NASA a la Luna. La participación en la misión es la que hace el microsatélite Atenea, desarrollado en conjunto por instituciones y universidades nacionales.

Artemis II es nada menos que el regreso de astronautas de la NASA a la Luna, tras más de cinco décadas de “dejar” a nuestro satélite natural alejado de misiones tripuladas. El lanzamiento está programado para el 1 de abril (será transmitido en vivo en el canal de YouTube de NASA).

El Atenea viajará en la Artemis II y buscará comunicarse desde 70.000 km con una estación en Córdoba

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Esta misión irá hasta la órbita lunar y su función es probar los sistemas de la nave Orion en condiciones espaciales reales. El “ensayo” durará diez días, pero no se privará de realizar trabajos científicos, entre los que se encuentra el despliegue de cuatro microsatélites o “CubeSats”, incluyendo uno diseñado y construido por científicos argentinos.

Atenea ganó contra otras propuestas

Atenea es un minisatélite que apenas tiene el tamaño de dos cajas de zapatos puestas una sobre otra y pesa unos 15 kilos. El aparato es “Made in Argentina”, y todo el desarrollo se hizo en apenas un año y medio. Eso se logró gracias al aporte de un equipo de ingenieros entusiastas, que sumaron know-how para lograr un clásico argentino: superar desafíos muy complejos, en poco tiempo, gracias al ingenio creativo, y pese a los escasos recursos económicos disponibles para la ciencia argentina.

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COMPONENTES. El ingeniero Fernando Filippetti, director del Proyecto Astar y responsable del tema en la Facultad de Ingeniería de la UBA, con parte del equipo.

La proeza que lograron con Atenea no es menor, ya que para “subirse” a la Artemis, el microsatélite argentino tuvo que competir contra otras propuestas de otros socios de la NASA. “De hecho”, le contó a PERFIL desde Cabo Cañaveral Fernando Filippetti, director del Proyecto Astar y responsable del tema en la Facultad de Ingeniería de la UBA, “nuestro proyecto compitió y le ganó a cuarenta propuestas similares hechas por agencias espaciales de otros países. Atenea fue uno de los cuatro que pasaron todos los exámenes de calidad, porque mandamos el dispositivo terminado en tiempo y forma”.

Para eso sumaron diseño veloz, con integración de “calidad argentina”, usando componentes certificados para soportar la dureza y el rigor de un vuelo espacial.

¿Para qué servirá el cubesat argentino “Atenea”?

¿Cuál es su objetivo principal? “Validar tecnologías críticas para futuras misiones espaciales. Por ejemplo, para la navegación espacial es esencial contar con recepción adecuada de las señales de los satélites GPS”, explicó Filippetti. Justamente, Atenea “intentará captar señales de GPS por encima de la constelación de satélites. Esto es un desafío técnico enorme para poder determinar su posición y evitar encuentros peligrosos en el “camino” de la nave hacia la Luna”.

Otro de los objetivos de la misión argentina "es analizar la radiación espacial". Para eso armaron un sensor de silicio (SiPM), que medirá cómo la radiación afecta a la electrónica y los materiales biológicos simulados, otros dos puntos vitales para la seguridad de los astronautas. Finalmente, en su corta vida útil -cuenta aproximadamente con 24 horas de tiempo antes de “caer” hacia la atmósfera y quemarse-, "buscará validar enlaces de comunicación de largo alcance. Para ello buscará hacer contacto con estaciones terrestres lejanas, lo que vuelve muy débiles a las ondas radiales", detalló el experto.

El viaje a la Luna

Una vez que la cápsula Orion se separe del cohete para seguir su curso con los cuatro astronautas rumbo a la Luna, un sistema automático expulsará a Atenea y a los otros tres microsatélites al espacio. Eso pasará a unos 70 mil kilómetros de distancia de la Tierra, estableciendo -de paso- un récord para cualquier artefacto espacial argentino. Y todo el proceso podrá seguirse en vivo, analizado por expertos en un canal de Youtube.

La mayoría de los satélites se ubican en la llamada órbita baja. Por ejemplo, los Starlink se ubican a 550 kilómetros de la superficie. Los satélites SAOCOM (1A y 1B) están a unos 650 kilómetros. Los que se usan para dar señal de GPS se ubican a unos 20 mil kilómetros. Y los de telecomunicaciones están en órbita geoestacionaria, a 35.786 km de altura.

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Atenea será desplegada en una órbita conocida como “altamente elíptica” mientras Orión sigue hacia la Luna. Una vez “suelta”, Atenea activará su sistema de control de actitud y buscará el Sol para desplegar sus paneles solares y cargar baterías. Luego comenzará a recolectar datos. "Está optimizado para dar lo máximo de sus experimentos durante la primera órbita terrestre, que durará unas 20 horas. No podrá durar mucho más por el tipo de órbita, ya que este óvalo estirado en las puntas llevará a que su trayectoria se vaya acercando a la Tierra hasta reingresar a alta velocidad a la atmósfera", explicó el experto. Y luego se desintegrará por las altas temperaturas de rozamiento.

Vale la pena recordar que Atenea es el fruto de un esfuerzo colaborativo masivo dirigido por los científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica y participan expertos de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, CONAE, VENG, el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Nacional de San Martín.

El papel de la UBA en el proyecto ATENEA consistió en el desarrollo del cargador externo de batería, el diseño del medidor interno de radiación del laboratorio en miniatura que tiene el microsatélite y participó del desarrollo del experimento que medirá la radiación en el espacio.

Hay equipo espacial para Atenea

El equipo que participó en el desarrollo del microsatélite Atenea suma aportes profesionales de distintos departamentos de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Estos están, desde hace tiempo, trabajando en varios proyectos relacionados con la actividad espacial, como el Proyecto ASTAR, Pero no son los únicos. Otras universidades e instituciones también apuestan por sumar en estas tecnologías.

Según le explicó a PERFIL el ingeniero Facundo Pasquevich, integrante del Centro Tecnológico Aeroespacial de la Universidad de La Plata y con larga experiencia en este mundillo tech, “el mercado global está requiriendo del desarrollo de nuevos “Cubesats”. Existe una demanda importante de estos, tanto para ser usados como prototipos y hacer ensayos reales de nuevas tecnologías, por un costo bajo”.


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“Estos desarrollos, ya validados, luego se pueden aplicar y usar en forma confiable en satélites más grandes, caros y complejos. Pero, además, los “cubesats” se pueden usar directamente para generar ciertos servicios específicos, especialmente si se lanzan y combinan en formato de constelaciones integradas por varios satélites que trabajan haciendo pruebas y observaciones en equipo”.

CP