sábado 13 de agosto de 2022
SOCIEDAD PROTAGONISTAS

Víctima del tráfico de niños: la vida de Mo Farah, el atleta que corrió para escapar de su pasado

Tenía 9 años cuando su madre lo envió a vivir con sus parientes en Inglaterra para que no sufriera por la guerra en su Somalia natal. Pero la realidad de lo que lo esperaba fue aterradora. "Lo único que podía hacer para alejarme de esta situación era salir y correr", dice el primer británico con títulos olímpicos en atletismo.

13-07-2022 14:12

El atleta británico Mo Farah, galardonado por la reina de Inglaterra por sus hazañas olímpicas, reveló dramáticamente haber llegado ilegalmente a Gran Bretaña con una identidad falsa, cuando era solo un niño, para después ser forzado a trabajar como empleado doméstico en una familia.

"La verdad, es no soy el que ustedes creen. La mayoría de la gente me conoce con el nombre de Mo Farah, pero esa no es la realidad. Fui separado de mi madre, y traído al Reino Unido ilegalmente bajo el nombre de otro niño llamado Mohamed Farah", dijo en el documental de la BBC titulado The Real Mo Farah

mo farah
"La verdad, es no soy el que ustedes creen. La mayoría de la gente me conoce con el nombre de Mo Farah, pero esa no es la realidad".
mo farah
"Fui separado de mi madre, y traído al Reino Unido ilegalmente bajo el nombre de otro niño llamado Mohamed Farah", dijo en el documental de la BBC.

Farah, de 39 años, cuenta en esta entrevista haber recibido el nombre de Mohamed Farah por parte de una mujer que lo llevó al Reino Unido hace tres décadas, bajo la promesa de reunirse después con sus familiares. El niño de nueve años viajó solo, con la mujer, desde Yibuti, país de África Oriental.

Mo Farah, estrella del atletismo, reveló su verdadera historia

Primer británico en ganar cuatro títulos olímpicos en atletismo, logró un doblete de triunfos en 5.000 m/10.000 metros en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y en los de Rio en 2016. Después pasó a las carreras en ruta, pero con menos éxito, pese a un triunfo en el célebre maratón de Chicago en 2018.

El atleta reveló en la entrevista que su nombre es Hussein Abdi Kahin y que su padre fue asesinado en Somalia cuando él tenía cuatro años. Su madre y sus dos hermanos actualmente viven en la región separatista de Somalilandia (Somalia), no reconocida por la comunidad internacional.

mo farah
El primer británico en ganar cuatro títulos olímpicos en atletismo, logró un doblete de triunfos en 5.000 m/10.000 metros en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 y en los de Rio en 2016
mo farah
"Yo tenía los contactos de mis parientes, pero una vez llegamos a su casa, la señora me los quitó, los rompió delante de mí y los tiró a la basura. Entonces me di cuenta que estaba en problemas".

“Si quieres volver a ver a tu familia algún día, no digas nada”

Hasta ahora, Farah había dicho que nació en Mogadiscio, capital de Somalia, y había llegado a Gran Bretaña en 1993 a la edad de 10 años con su madre, Aisha, y dos de sus hermanos para unirse a su padre. Pero, confesó, “la verdad es que nací en Somalilandia, al norte de Somalia, con el nombre de Hussein Abdi Kahin”. 

En su libro de 2013, Farah dijo que su padre era un consultor de TI de ascendencia somalí llamado Muktar, que nació y se crió en Londres, pero era en realidad un granjero llamado Abdi, que murió en la guerra cuando el niño tenía cuatro años.

“Pese a lo dicho en el pasado, mis padres nunca vivieron en el Reino Unido. Cuando tenía 4 años mi padre murió en la guerra civil y mi familia quedó dividida”, recordó. 

mo farah
“Pese a lo dicho en el pasado, mis padres nunca vivieron en el Reino Unido. Cuando tenía 4 años mi padre murió en la guerra civil y mi familia quedó dividida”, recordó.

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Su madre, que también participó del documental, le dijo: “Me despedí de ti por la guerra. Te envié con tu tío en Djibouti para que pudieras tener algo”. Y agregó: “Perdí el contacto contigo. No teníamos teléfonos, direcciones ni nada. No había nada aquí. La tierra fue devastada”.

"Yo tenía los contactos de mis parientes, pero una vez llegamos a su casa, la señora me los quitó, los rompió delante de mí y los tiró a la basura. Entonces me di cuenta que estaba en problemas".

El atleta dijo que no tenía “grandes recuerdos” de su infancia en Hounslow , donde no fue tratado como parte de la familia: "Si quería comida en mi boca, mi trabajo era cuidar a esos niños, bañarlos, cocinar para ellos, limpiar para ellos”. “Si alguna vez quieres volver a ver a tu familia, no digas cualquier cosa. Si dices algo, te llevarán”, le dijo la mujer.

mo farah
El atleta reveló en la entrevista que su nombre es Hussein Abdi Kahin y que su padre fue asesinado en Somalia cuando él tenía cuatro años. Su madre y sus dos hermanos actualmente viven en la región separatista de Somalilandia (Somalia), no reconocida por la comunidad internacional

"Muchas veces, me encerraba en el baño y lloraba", dijo. Farah recordó, además, que la mujer (que se sospecha se llama Nimco Farah) le dijo que nunca hablara con nadie sobre su situación, “de lo contrario, estaría en un gran problema y creo que para mí, lo único que podía hacer, bajo mi control, era huir de esto, salir y correr”.

Después de que finalmente se le permitió ir a la escuela (a los 11 años), contó la verdad a su profesor de educación física, Alan Watkinson, que se había dado cuenta de sus cambios de humor cuando se encontraba en la pista. Se fue entonces a vivir a la casa de la madre de un amigo, Kinsi, que "se ocupó verdaderamente" de él.

"Lo único que podía hacer para alejarme de esta situación era salir y correr", dijo Farah. 

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El atleta dijo que no tenía “grandes recuerdos” de su infancia en Hounslow , donde no fue tratado como parte de la familia: "Si quería comida en mi boca, mi trabajo era cuidar a esos niños, bañarlos, cocinar para ellos, limpiar para ellos”

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"El único lenguaje que parecía comprender era el de la educación física y del deporte", dijo Watkinson, quien en 2000 consiguió que se le concediera la nacionalidad británica al joven.

"Si no fuera por Alan y las personas que me apoyaron durante mi infancia, tal vez ni siquiera tendría el coraje de hacer esto", dijo Mo. "Hay muchas personas a las que les debo mi vida, en particular a mi esposa, que me apoyó mucho a lo largo de mi carrera y que me dio la fuerza para venir y hablar al respecto, diciéndome que está bien hacer esto".

Farah regresó a Somalia en 2003 y creó una fundación con su esposa para construir pozos y suministrar una ayuda alimentaria y médica en África. "Me di cuenta de que no podría vivir aquí, que si me hubiera quedado, no sería el atleta que soy", explicó en 2007, un año después de su podio internacional en la pista (plata en 5.000 metros en el Campeonato de Europa).

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“Lo más difícil es admitirme a mí mismo que alguien de mi propia familia puede haber estado involucrado en la trata de mí. Lo que realmente me salvó... fue que podía correr”, reflexionó Farah.

Su esposa Tania declaró un año antes de casarse en 2010 que "había muchas piezas que faltaban en su historia" y que logró "agotarlo con preguntas" hasta que le reveló la verdad. “Mi primera reacción fue angustia y tristeza por él. Inmediatamente me imaginé a Mo, de nueve años, tan indefenso y vulnerable. Entonces me sentí enojada con las personas que le hicieron eso, que lo hicieron pasar por eso", dijo ella.

El atleta explica que sus cuatro hijos lo que le alentaron a contar la verdad de su pasado: "Lo escondí durante tanto tiempo, que era difícil, ya que no quieres enfrentarte a ello y muchas veces mis hijos me hacían preguntas (...). Y tienes siempre una respuesta para todo, pero no la tienes para esto", explica.

"Esa es la razón principal por la cual cuento ahora mi historia, porque quiero sentirme una persona normal y no alguien que esconde algo" dijo Farah, quien bautizó a su hijo con el nombre de Hussein, un guiño a su verdadera identidad. "Pienso a menudo en el otro Mohamed Farah, el chico del que tomé la identidad en aquel avión, y espero que esté bien".

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"Pienso a menudo en el otro Mohamed Farah, el chico del que tomé la identidad en aquel avión, y espero que esté bien".

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“Lo más difícil es admitirme a mí mismo que alguien de mi propia familia puede haber estado involucrado en la trata de mí. Lo que realmente me salvó... fue que podía correr”, reflexionó Farah. 

La historia de Mo Farah conmovió al Reino Unido. Es un "recuerdo chocante de los horrores a los que hacen frente aquellos que son traficados y debemos continuar combatiendo a los criminales que sacan provecho de la gente vulnerable", señaló un portavoz del gobierno, que recientemente impulsó una política muy controvertida de lucha contra la inmigración que incluye la deportación a Ruanda a los que piden asilo.

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