TECNOLOGíA
Menores expuestos

El dedo gordo y la "cueva del conejo": la Unión Europea acusa a Meta por el "diseño adictivo" de Instagram y Facebook

La acusación puede derivar en una multa de cifras siderales contra le compañía de Mark Zuckerberg.

Mark Zuckerberg
Mark Zuckerberg | AFP

La Comisión Europea, órgano político de la Unión Europea, dio este viernes un paso ambicioso en su ofensiva contra los gigantes tecnológicos de Silicon Valley. Tras una investigación que demandó más de dos años, acusó formalmente a Meta, la corporación de Mark Zuckerberg que controla Instagram y Facebook, de violar el Acta de Servicios Digitales mediante el uso deliberado de un "diseño adictivo" diseñado para capturar y retener de forma compulsiva la atención de los usuarios.

El dictamen preliminar, que abre una durísima grieta regulatoria y geopolítica con la administración de Donald Trump en Washington, no se limita a una advertencia teórica. Si los hallazgos se confirman, Bruselas podría aplicarle a Meta una multa equivalente al 6% de su facturación global anual, una cifra que, con los balances del último año sobre la mesa, treparía a los 12.000 millones de dólares.

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De acuerdo al dictamen, Meta "no ha evaluado adecuadamente los riesgos de su diseño para el bienestar físico y mental de los usuarios, incluyendo menores y colectivos vulnerables”.

Características como el scroll infinito o las recomendaciones hiperpersonalizadas terminan por generar “hábitos poco saludables y un uso compulsivo” de las aplicaciones, plantea.

Los cuatro jinetes de la dependencia moderna a los que apunta la UE

El pliego de cargos va directo al corazón de la arquitectura con la que se construyó el negocio de las redes sociales.

Los técnicos europeos apuntaron contra los cuatro jinetes de la dependencia moderna: el desplazamiento o scroll infinito, la reproducción automática de videos, las notificaciones diseñadas con la lógica de una máquina tragamonedas y los algoritmos de recomendación hiperpersonalizados.

La trampa del dedo gordo y la "madriguera del conejo"

A nivel cotidiano, la acusación describe una escena que cualquiera reconoce: el dedo gordo moviéndose solo en una pantalla que nunca termina y que promete que, un milímetro más abajo, va a aparecer algo mejor. Para Bruselas, detrás de ese movimiento mecánico no hay azar, sino ingeniería de casino.

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El "diseño adictivo" de Facebook e Instagram, en la mira de la UE

El informe hace especial foco en el descontrol nocturno. Acusa al gigante de Palo Alto de hacer oídos sordos a sus propios datos sobre el tiempo que los adolescentes pasan pegados al teléfono durante la madrugada devorando reels e historias. El peligro mayor es lo que en la industria llaman el rabbit hole (la madriguera del conejo): esa lógica algorítmica donde un contenido te arrastra hacia otro parecido, profundizando sesgos, ansiedades y obsesiones en una calesita que no frena nunca.

Zuckerberg y sus abogados se defienden argumentando que ya tienen en marcha alertas de límite de tiempo y herramientas de control parental. Para Europa, eso es literatura fantástica. El pliego de la acusación es de un realismo demoledor: los avisos para adolescentes se desactivan con un solo clic y el control para padres solo sirve si tenés un máster en sistemas y el tiempo libre que a cualquiera le falta.

Por eso, la Comisión no quiere más parches y le puso "deberes" explícitos a la empresa norteamericana:

- Freno de mano por defecto: desactivar de fábrica la reproducción automática de videos y el scroll infinito. Si el usuario quiere quedar atrapado en la red, que tenga que apretar un botón.

- Apagar la máquina de dopamina: modificar los algoritmos nocturnos que afectan a los menores y rediseñar el sistema de recomendaciones para que busque informar o entretener, no retener a base de indignación o clics mecánicos.

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Meta: una batalla que cruza el Atlántico

Meta ahora tiene el derecho a patalear, revisar los documentos y presentar sus alegaciones por escrito, aunque eso no la exime de empezar a revisar sus plataformas. No es la primera que cae en la volteada bajo el nuevo paraguas del Acta de Servicios Digitales: a principios de año, la UE ya le había marcado la cancha a TikTok por inducir al cerebro de los usuarios al "modo automático". Pero con Meta el frente es más complejo, porque la investigación de oficio también incluye la ineficacia de sus sistemas para evitar que menores de 13 años falseen su edad al abrir cuentas.

Detrás de los tecnicismos legales late un fuerte choque político. Mientras la Casa Blanca suele acusar a Bruselas de utilizar las regulaciones como una forma encubierta de censura contra las firmas estadounidenses, Europa busca plantar bandera.

"Proteger el bienestar de los europeos debe ser una prioridad", advirtió Henna Virkkunen, jefa de Soberanía Tecnológica de la UE. El mensaje entre líneas es el siguiente: no importa cuántos miles de millones factures en California ni quién te banque en Washington, en este continente las reglas son otras.

El pulso está en marcha. De un lado, el libre albedrío corporativo defendido por la Casa Blanca; del otro, un continente que al menos desde sus instituciones formales intenta rescatar a sus ciudadanos del piloto automático.

LT