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SALIDA DE EMERGENCIA

Las aventuras amazónicas de Daniel el Rojo

Daniel Cohn-Bendit 20231125
Daniel Cohn-Bendit | CEDOC

Había una vez una revista brasileña que se llamaba Status. Quería reproducir el modelo de publicación masculina de Playboy y mezclaba fotografías de modelos y actrices desnudas con sesudos y oportunos artículos de filosofía, cultura y política. Su etapa principal arrancó en 1974 y se completó a fines de los años ‘80 del siglo pasado, cuando dejó de salir. (Se relanzaría en el 2011, pero duró muy poco, hasta el 2015, cuando la Editora Três la cerró en medio de una crisis financiera).

En abril de 1984, en su número 117, en la tapa de Status aparecía una “actriz” desconocida de presunto nombre Dalita y la promesa de dos entrevistas exclusivas. Una de ellas con Michael Jackson, que ya había sacado “Thriller” y estaba en la cima de la fama global pre-internet. La entrevista no tenía firma pero la editorial aseguraba contar con los derechos exclusivos para imprimirla en portugués. 

La otra entrevista era un asunto completamente distinto. La firmaba el sociólogo Emir Sader, ya entonces un reconocido pensador marxista y militante del Partido dos Trabalhadores de Lula da Silva. En 1984, al austero profesor que luego sería uno de los fundadores del anticapitalista Foro Social Mundial no le molestó compartir espacio con imágenes levemente eróticas (y tiernamente cosificadoras) de modelitos brasileñas y publicidades a todo color en páginas enteras en papel ilustración de cigarrillos y bebidas alcohólicas.

Era más importante aprovechar la oportunidad de compartir en una publicación relativamente popular las conversaciones que el año anterior había mantenido con Daniel Cohn-Bendit, quien había llegado a Brasil junto a su entonces pareja y futura esposa, Ingrid Apel, para recorrer el país durante algunos meses.

Sader cuenta en la introducción al artículo que Cohn-Bendit, el famoso Dany le Rouge del Mayo Francés de 1968, había decidido junto a Ingrid tomarse descanso de la revolución y salir a conocer algo de mundo. Daniel le confesó que su pareja quería viajar al África y que su preferencia era Estados Unidos. No quería ir a un país del Tercer Mundo, dijo, porque lo abrumaba la “conciencia culposa” europea. 

Al final eligieron Brasil, que “tiene un poco de los dos”, de Estados Unidos y de África. Durante la visita, los Cohn-Bendit pasaron una semana en la casa del profesor marxista en San Pablo. Y allí se desarrollaron las conversaciones que terminarían en las páginas de Status. 

Daniel el Rojo describió lo que vio en Brasil (¡en 1983! ¡Hace cuarenta años!) en una postal que lastimosamente sigue apareciendo real. “Acá está el capitalismo avanzado y el Tercer Mundo más atrasado”, le decía el revolucionario alemán-francés al intelectual paulista. “Imagino que debe ser difícil conseguir unificar mundos tan diferentes”, opinó.  

Siempre sorpresivo, Cohn-Bendit -que ya había pasado por Rio de Janeiro y Manaus, en el Amazonas- dijo que “la playa es el momento democrático de Brasil, que me parece una sociedad de playa y de carnaval”, un espacio y un tiempo, respectivamente, donde “todos son democráticos y amables”. 

También recordó que se había anotado, aunque asistía de cuando en cuando, en las clases de Fernando Henrique Cardoso, que estaba al frente de una cátedra de Sociología en Nanterre en 1968. Tomando el pie que le ofreció Sader al comentar que el entonces futuro presidente de Brasil pensaba que “la democracia no debe ser una táctica sino una estrategia”, Cohn-Bendit hizo su aporte a la política regional. 

“Tengo la impresión de que (América Latina) va hacia una especie de socialdemocratización. Y lo ideal, dentro de una evolución futura posible, sería en mi opinión una combinación que se corresponda a lo que debe ser el camino de los Verdes en Alemania”, una “alianza con los socialdemócratas”. Eso, “en Brasil, significaría algo así como una alianza entre Fernando Henrique Cardoso y Lula”, disparó Daniel el Rojo, muchos años antes de que FHC (en 1995) y el líder metalúrgico (en el 2003) llegaran a ser jefes del Planalto.

Nada mal para una publicación de mujeres desnudas, que por algo se agrandaba en las primeras páginas de aquel número de abril de 1984. “Una vez más, Status demuestra que es una revista mensual dispuesta a competir con las semanales y hasta con los diarios”. Y ahí estaban las lencerías ochentosas y las declaraciones de Dany le Rouge (y de Michael Jackson) para sostener esas ambiciones.