viernes 03 de febrero de 2023
TEXTUM SALIDA DE EMERGENCIA

Un aguarrás con uranio

22-01-2023 00:46

“El bombero atómico” (1952) posiblemente no es uno de los grandes logros de Mario Moreno, Cantinflas. Rodada en blanco y negro bajo la dirección de Miguel Delgado, la película cuenta la historia de un ex agente reincorporado a la fuerza de policía y trabajando encubierto para desbaratar una peligrosa banda de delincuentes de la zona de San Camilito, en la capital mexicana. También hay una niñita huérfana y escenas de rescate a cargo de una compañía de bomberos. Un filme “complaciente”, como se decía en los ‘70. 

Sin embargo, las cosas empiezan a brillar cuando Cantinflas decide que llegó el momento de hacer avanzar la investigación y observar a los maleantes en su propio ambiente, en este caso el “cabaretucho” El Palo Rojo. Allí llega una noche disfrazado con mostacho y una gorra de piel. Se acerca a la barra y pide “un aguarrás con uranio con sus gotas de Chartreuse” (que pronuncia “chartrés”). La banda que toca en el escenario arremete con una versión del son cubano “María Cristina me quiere gobernar” y Cantinflas divisa a La Motivosa, una mujer de dudosa reputación porque es amiga de uno de los malhechores pero de sensualidad irresistible. Es la bella actriz Luz María Núñez. 

Así como en las milongas se saca a bailar el tango “cabeceando”, en El Palo Rojo de los ‘50 parece ser que la invitación al piso de danzar se concretaba cerrando y revoleando los ojos y haciendo muecas con la boca (el video de la escena está en YouTube, si el lector o la lectora quiere comprender de qué se trata todo eso). 
En medio de esta, una de las escenas más divertidas de la historia del cine latinoamericano, Cantinflas acepta la invitación a fuerza de mohínes que le regala La Motivosa y se acerca para sacarla a bailar, en su propio idioma, y en un diálogo breve pero de antología: 

- Quiubo muñeca, ¿le tupimos a la chancla?

- Pa’ luego es tarde...

- Juega...

Moreno se luce con sus cómicos pasos de baile y Núñez no se queda atrás meneando la cadera en un vestido ajustado que incluso hoy arrancaría suspiros. Después de esta escena, el filme vuelve a su curso normal de humor más convencional y melodrama. Pero el bien ya estaba hecho: Cantinflas y La Motivosa habían grabado su camino hacia la perseverancia en videoclips y memes.