A un año de la devastadora inundación que golpeó a Bahía Blanca, la ciudad volvió a reunirse para recordar a las víctimas del temporal que dejó profundas cicatrices en la comunidad. En este contexto, familiares y vecinos inauguraron un conmovedor homenaje a las hermanas Pilar y Delfina Hecker, dos de las víctimas más recordadas de aquella tragedia.
El homenaje también incluye la figura de Rubén Zalazar, el hombre que intentó salvar a las niñas durante el temporal y que murió en ese intento. La imagen, instalada cerca del acceso a General Daniel Cerri, muestra a los tres caminando de la mano hacia el horizonte, en una representación simbólica que busca mantener viva su memoria.

La obra fue impulsada por familiares y vecinos que atravesaron el dolor de una de las historias más conmovedoras de aquella jornada. Para muchos, el homenaje no solo recuerda a quienes perdieron la vida, sino que también representa un pedido de memoria y reconocimiento para quienes actuaron con valentía en medio del desastre.
La tragedia que golpeó a Bahía Blanca
El 7 de marzo de 2025, un temporal histórico azotó la ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires y provocó una de las peores inundaciones de su historia. En pocas horas cayeron casi 290 milímetros de lluvia, una cifra extraordinaria que superó ampliamente los registros habituales y provocó el desborde de arroyos y canales.
Las calles se transformaron en ríos, cientos de viviendas quedaron bajo el agua y miles de vecinos debieron ser evacuados. El desastre dejó al menos 18 personas fallecidas, además de enormes pérdidas materiales y una ciudad entera en estado de shock.
Entre las víctimas estaban las hermanas Pilar, de 5 años, y Delfina Hecker, de apenas un año y medio. Aquella madrugada, la familia intentaba escapar de la tormenta cuando el auto en el que viajaban quedó atrapado por el avance del agua cerca de la Ruta 3, en las inmediaciones de General Cerri.
En medio del caos apareció Rubén Zalazar, un trabajador que conducía una camioneta y que intentó ayudarlas. Sin embargo, la fuerza de la corriente arrastró el vehículo y la tragedia fue inevitable. Días después, los rescatistas hallaron el cuerpo del hombre y comenzaron una intensa búsqueda para encontrar a las niñas.
Las investigaciones confirmaron posteriormente que ambas pequeñas murieron por asfixia por inmersión, una de las consecuencias más dramáticas del temporal que afectó a gran parte de la región.
Un homenaje que busca mantener viva la memoria
El mural inaugurado en Bahía Blanca busca transformarse en un lugar de recuerdo permanente para quienes perdieron la vida en aquella jornada. La obra impacta a quienes circulan por la zona y se convirtió rápidamente en un símbolo del dolor y la resiliencia de la comunidad.
Familiares de las víctimas destacaron que el homenaje representa también un reconocimiento al gesto solidario de Zalazar, a quien consideran un verdadero héroe por haber intentado salvar a las niñas en medio de una situación extrema.
A un año de la tragedia, la ciudad todavía intenta reconstruirse y sanar las heridas que dejó el temporal. La inundación no solo provocó daños materiales, sino que también marcó a generaciones enteras que recuerdan aquella jornada como una de las más dolorosas de la historia local.
Hoy, el homenaje funciona como un recordatorio de lo ocurrido y como un mensaje de memoria colectiva para que las víctimas de aquella tragedia no queden en el olvido.
BR