domingo 05 de febrero de 2023
ACTUALIDAD MURIO A LOS 87 AÑOS

Pinky le prestó su color a la televisión argentina y hoy la cubrió de luto

Lidia Satragno condujo con Bernardo Neustadt el primer programa que entrevistó a un presidente en ejercicio, inauguró la TV en colores y, con Cacho Fontana, cargó sobre sus espaldas un maratón de 24 horas que recaudó fondos para los combatientes de Malvinas.

A los 87 años falleció Pinky, Lidia Elsa Satragno, una de las conductoras más emblemáticas y queridas de la televisión argentina.

En el año 2018, estuvo internada en la residencia Inter Plaza, como consecuencia de una neumonía que padeció en 2012 y de la cual logró recuperarse para regresar junto a los suyos, pero luego su cuadro de salud volvió a complicarse.

El destino quiso que en esa residencia para mayores compartiera su estancia junto al conductor Cacho Fontana, otro pilar de la tevé nacional con quien Pinky  había compartido la conducción del programa 24 horas por Malvinas, un ciclo que fue emitido el 8 de mayo de 1982 con el fin de recaudar fondos para los soldados que estaban luchando en las islas argentinas.

Un año más tarde, Leonardo el mayor de los hijos que Pinky tuvo con Raúl Peralta (Raúl Lavié), falleció de cáncer a los 54 años y la tristeza terminó de desmoronarla. 

Pinky y Cacho Fontana
Amigos desde siempre: Pinky y Cacho Fontana protagonizaron un éxito en cada reencuentro laboral.


Pinky en colores

Pinky nació el 11 de noviembre de 1935, en San Justo, Provincia de Buenos Aires. Tenía cinco hermanos, pero para el gran público fue la modelo Raquel Satragno la más conocida entre ellos. Pinky fue modelo, conductora de televisión, locutora radial, presentadora de espectáculos internacionales, periodista y política. 

El sobrenombre que quedó asociado para siempre a su personalidad se lo debió a la actriz Trudy Tinky, que la apodó Pinky por la piel rosada, casi de porcelana, que la caracterizaba.

Su debut en televisión fue en 1956 y su presencia indiscutible frente a la cámara hizo que varias empresas la vieran como la figura ideal para promocionar sus productos. Se dice que filmando uno de esos cortos publicitarios, una escenografía se le caía encima y, en vez de pedir corte, la sostuvo con poses extrañas. Al concluir la toma, el director le dijo que no era necesario mostrarse “tan sexy” para hablar de un producto familiar. 

En 1958 condujo su propio programa Buenos días Pinky y se consagró como "La Mujer del Año". Luego fue la hermosa cara de Teledos informa, Pinky y la noticia, Pinky y Fontana en persona, Con sabor a Pinky, La década del ‘60, La década del ‘70, La década del ‘80, Pinky y el arte y Tele Pinky.

Pinky inició su carrera como locutora y actriz, pero muy pronto debutó en cine. Fue en la película La caída, en 1959, bajo las órdenes de Leopoldo Torre Nilsson. Más tarde también dejó su estela en otro dos filmes El demonio en la sangre y Ritmo, amor y juventud. En teatro, también participó con dos exitosas temporadas actorales en Asesinato entre amigos y Prisioneros de la ciudad.

Pinky misma contó alguna vez que Lola Membrives quería que fuera su heredera, pero nunca le pudo dar el gusto hasta que el impasse laboral de los años 80 la llevó a tomar clases de teatro con Carlos Gandolfo, Lito Cruz y Augusto Fernandes. Dos décadas más tardes, se dio el gusto de volver a pisar un escenario con Monólogos de la vagina, en 2002.

Pinky, estrella de radio

Según datos recopilados por Fundación Konex, acumuló 30.000 horas de trabajo al frente de las cámaras de televisión. 

Mención aparte necesitarían sus programas radiales: No habrá ninguna igual, La tarde de Mitre es Pinky, A medianoche Pinky  y La orquesta sinfónica en Nacional, entre otros.

Viajó a Alemania invitada por el gobierno de Konrad Adenauer. Presentó espectáculos en el Palacio de Bellas Artes de México, el Lincoln Center y el Carnegie Hall de Nueva York.

En 1960 comenzó su noviazgo con Emilio Ariño y un año más tarde, el periodista Bernardo Neustadt la convocó para acompañarlo en el programa Nosotros. Ambos volvieron a trabajar juntos dos años más tarde, en Incomunicados, un ciclo que, al invitar a Arturo Frondizi marcó un hito nacional: fue la primera vez que un Presidente de la Nación Argentina aparecía en directo en un canal de televisión.

Sin embargo, aunque los espectadores sólo vean fuegos artificiales, Pinky comenzaba a padecer el síndrome de los famosos que se sienten solos. 

Pinky y Paul Newman

En 1962, yo estaba más rayada que un plumero. Había intentado matarme y Canal 9 tenía una inversión muy grande en mí, estaban desesperados. El gerente venía a mi casa a darme de comer en la boca. Me mandaron a Mar del Plata para que me distrajera y no pude trasmitir porque hubo problemas técnicos, pero quisieron que me quedara", le contó Pinky a Mariana Fabbiani en el ciclo El diario de Mañana, en 2019.

"Estaba con una amiga, Micu, y fuimos a un almuerzo del club de golf. Me sentaron en la cabecera, una silla libre y en la otra, Micu. De pronto apareció Paul Newman y se sienta al lado mío. Me pidió que lo acompañara a la fiesta de la película. Empecé a decirle que no, pero mi amiga me dio una patada y le terminé diciendo que sí. El estaba fascinado porque las mujeres le metían mano y a veces lo lastimaban. Y si iba conmigo le abrían paso. ¿Si me gustaba? No lo había tenido en cuenta. ¿Si pasó algo con él? Pasó de todo", continuó Pinky y le tiró una bomba.

Sin embargo no se volverían a ver. “Fue una aventura perfecta. Yo era asquerosamente famosa y él, el hombre más famoso del mundo", resumió Pinky.

En 1995 se retiró de los medios para iniciarse en la carrera política pero, en 2002, regresó con Monólogos de la Vagina. En 2007 asumió como Diputada Nacional.

En 1965 se casó con el santafesino Raúl Lavié, actor y cantante de tangos y tuvieron dos hijos Leonardo y Gastón. En 1969 trabajaron juntos en un espectáculo de música y poesía que los llevó por el interior del país, pero en 1974 se separaron. Para muchos, él fue su gran amor. Apenas recuperó el ánimo y la salud, una de las pocas salidas del 2019 Pinky se la dedicó a él: fue a verlo al teatro Broadway, en donde Lavié hacía La jaula de las locas. El bajó del escenario para entregarle un ramo de flores. “Soy la primera en saber que él es el mejor”, dijo ella al irse.

Pinky en colores

La medianoche del 1º de mayo de 1980 Pinky se convirtió en “la señora de la televisión” cuando con la elegancia y el estilo que la caracterizaba fue la elegida para anunciar el "traspaso" de la televisión en blanco y negro a la nueva era de la televisión “a todo color” en Argentina (ATC), con la famosa frase: “señores, con ustedes, la televisión a color”. Vestida de negro y con fondo blanco, con luz propia llenó de brillo y colores ese momento inolvidable. 

Pinky-20211110
Rosas en el hombro y pelo recogido, dos características muy Pinky de sus presentaciones públicas.

Ese mismo año condujo junto a Lucho Avilés, un programa muy popular, El pueblo quiere saber.

Dos veces ganadora del Premio Konex al Mérito, como Locutora (1981) y como Conductora (1991), en 1984 fue la presentadora estelar en Canal 11 de las transmisiones en vivo y en directo, vía satélite, de los Campeonatos Internacionales de Boxeo desde Estados Unidos.

Su amistad con Rodolfo Terragno la acercó a la política en 1995, cuando él era el presidente de la Unión Cívica Radical. 

En 1999 se postuló por la Alianza como candidata a intendenta del partido bonaerense de La Matanza. Ese mismo año una tarde de octubre Pinky comenzó a festejar el resultado de las encuestas a boca de urna las cuales la daban como ganadora en su carrera hacia la Intendencia de La Matanza, pero no fue así. 

Finalmente lo logró en 2007, cuando ingresó al Congreso como Diputada nacional por el partido Unión Pro. 

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En su último programa de 2019, Memorias desordenadas, que compartió con su sobrina Kari Araujo.

En 2019, condujo Memorias desordenadas por TV Pública, junto a su sobrina, Kari Araujo. Fue un ciclo de entrevistas, material inédito, anécdotas anécdotas e invitados especiales. Hasta que un día se desvaneció o quedó dormida en cámaras. “Cuando comenzamos el programa, nosotros esperábamos que resultase de otra manera. Cuando armamos todo, mi mamá estaba en otras condiciones”, dijo su hijo Gastón, intentando encontrar una explicación. 

“Obviamente como le ha pasado a la gran mayoría de los ancianos de nuestro país, la pandemia les hizo muy mal. Mamá antes de la pandemia todavía caminaba… no mucho pero caminaba… y ahora no”, agregó.

“No puede ser que mi mamá termine así, no puede ser que nosotros solos tengamos que resolver esto. Mi mamá trabajó desde los 15 años, tiene una jubilación lamentable (un poco más de la mínima) que es una vergüenza… Es tremendo! Además toda nuestra familia sintió todo esto, pero gracias a Dios lo resolví. Mi papá, que tanto que hablan mal de él, ha estado conmigo y me ayudó con todo, lo mejor que pudo”, agregó el hijo, poco tiempo antes de que Pinky cumpliera 86 años.

mm / ds

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