Una misión impecable

"Como una piedra que cae libremente": en QR, Cecilia Scalia analizó el perfecto retorno de la misión Artemis II

En el programa "QR!" de Canal E, la astrónoma de la UNLP describió el descenso a 40.000 km/h y el efecto del plasma sobre la cápsula Orion. Remarcó que los astronautas soportaron una presión compleja sobre el cuerpo y que deberán someterse a semanas de estudios médicos antes de volver a sus hogares.

Cecilia Scalia en QR (QR)

En el programa "QR!", emitido por Canal E, la astrónoma de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Cecilia Scalia, analizó el exitoso retorno de la cápsula Orion de la misión Artemis II y brindó detalles técnicos sobre las condiciones extremas que atravesó la tripulación. Durante el intercambio con el conductor Pablo Caruso, Scalia (desde el Planetario de la UNLP) describió el reingreso como un proceso impresionante donde cada etapa del proyecto Artemis se cumplió con total precisión.

La especialista explicó que la nave ingresó desde el espacio a una velocidad de 40.000 kilómetros por hora y debió desacelerar hasta los 20 kilómetros por hora para amerizar en el océano. Este contacto inicial con la atmósfera provocó que el aire se envolviera en un material de plasma, transformándose en una masa de fuego a miles de grados de temperatura. En ese contexto, los astronautas permanecieron encerrados en condiciones térmicas totalmente críticas mientras la nave resistía la fricción exterior.

La cápsula Orion, durante su americaje con paracaidas sobre el Océano Pacífico

La frenada generó un impacto físico equivalente a ocho veces la fuerza de la gravedad sobre el cuerpo de los navegantes. Scalia remarcó que, a pesar del entrenamiento de elite, la tripulación soportó un tirón enorme al momento de la apertura de los paracaídas, pasando de velocidades hipersónicas a un descenso controlado en pocos minutos. “Fue algo bastante dificultoso para el cuerpo humano, señaló la astrónoma al destacar la resistencia de los materiales y de los propios ocupantes.

Para lograr esta reducción de velocidad, la nave dependió de la combinación entre la atmósfera terrestre y el sistema de paracaídas. La experta detalló que el aire funciona como el primer freno natural, pero no alcanza para detener lo que entra como una “piedra que cae libremente”. Por este motivo, los paracaídas jugaron un papel vital para evitar un impacto mortal contra el agua, permitiendo que la cápsula se posara a salvo en el área prevista del Océano Pacífico.

El cierre de la misión no significó el regreso inmediato de los astronautas a sus hogares, ya que ahora comenzó una etapa de estudios médicos intensivos. Scalia advirtió que los tripulantes pasarán semanas bajo evaluación para determinar cómo los afectó el viaje de ida y vuelta a la Luna. “No termina solamente con traerlos a salvo”, afirmó, subrayando que cada fase del regreso está asociada a protocolos científicos que se extenderán durante varios días antes de otorgarles el alta definitiva.

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Hacia una estación espacial en la luna

El proyecto Artemis tiene como meta final el establecimiento de una base lunar habitable que sirva como estación intermedia para los futuros viajes hacia Marte. Scalia destacó que esta misión fue solo una etapa de un plan progresivo que contempla pasos tecnológicos fundamentales. El objetivo es convertir a nuestro satélite natural en un centro de operaciones permanente donde la humanidad pueda residir y realizar investigaciones de largo aliento.

La próxima fase de la misión será de índole puramente tecnológica, preparando el terreno para el gran hito previsto para 2028. Según los planes de la NASA, en ese año los astronautas pisarán nuevamente la superficie lunar y comenzarán a establecer las primeras partes de la infraestructura de la base. Esta progresión busca asegurar que cada pieza del rompecabezas esté validada antes de dar el salto hacia el planeta rojo en las décadas siguientes.

Desde el Planetario de la Universidad Nacional de La Plata, el equipo de Scalia realizó un seguimiento vertiginoso de toda la trayectoria de la nave. La astrónoma contó que pudieron utilizar telescopios para registrar el rumbo de los astronautas hacia el cielo y también para documentar el momento crítico de su regreso. “Pudimos fotografiar y registrar todo”, concluyó la especialista, valorando el aporte científico y divulgativo que permitió la observación directa desde territorio bonaerense.

 

TC