Política nacional

Federico González sobre la reforma laboral: “Va a ser una victoria simbólica para el gobierno, pero sin impacto real”

El analista político se refirió al debate parlamentario, las presiones políticas y el alcance real de la reforma laboral impulsada por el Gobierno.

Javier Milei, Presidente de la Nación (Noticias Argentinas)

A horas del tratamiento legislativo, Federico González consideró que el contexto pesa más que el contenido de la norma. “Hay momentos en que los parlamentos están condicionados por un contexto y un momento político”, afirmó, y agregó que si se analizara solo el texto, “no debería aprobarse esa reforma”, aunque el oficialismo necesita una victoria simbólica.

Para el analista, la iniciativa no aborda los problemas centrales del mercado laboral. “Es una reforma que no va al punto que debería ir y está muy sesgada a favor de lo empresarial”, remarcó. Si bien reconoció que hubo abusos contra empleadores, advirtió que la arquitectura general responde más a una lógica política que estructural.

Horas extra, indemnizaciones y una reforma proempresarial

Uno de los puntos más conflictivos, según González, es el nuevo esquema de jornada laboral. “Las horas extras pasan a formar un banco de horas que en la práctica significa que no te pagan las horas extras”, explicó, y alertó que la redistribución horaria beneficia principalmente a las empresas.

También cuestionó el nuevo sistema de indemnizaciones. “Es muy discutible que las indemnizaciones se paguen en incómodas cuotas”, señaló, al considerar que esa modalidad desnaturaliza el espíritu protectorio del derecho laboral.

González diferenció entre acuerdos voluntarios y obligaciones legales. “Una cosa es que un trabajador acuerde voluntariamente y otra cosa es que esté obligado a hacerlo”, sostuvo, y subrayó que legalizar prácticas informales puede terminar quitando derechos adquiridos.

Impacto real en el empleo y presión social

Consultado sobre si la reforma generará más empleo, fue cauto. “Creo que sí, pero en muy poca medida”, afirmó, y explicó que la falta de trabajo responde a causas más profundas, como el bajo consumo y la falta de empleo calificado.

En ese sentido, consideró que la ley tendrá un efecto político más que económico. “Va a ser una victoria simbólica para el gobierno de Milei”, pero “no va a tener una incidencia importante en la mejora de la oferta laboral”.

Sobre las movilizaciones, reconoció que el Gobierno busca mostrarse firme, aunque “las presiones sociales siempre ponen algún límite”. Aun así, anticipó que la reforma será aprobada, aunque lejos de cumplir las expectativas oficiales.

Finalmente, González coincidió en que Argentina necesita una reforma laboral, pero no esta. “Hay nuevas modalidades de trabajo del siglo XXI que no están contempladas”, concluyó, y cuestionó que la ley mire problemas del pasado más que del presente.