La difusión del dato de inflación de enero llega atravesada por tensiones técnicas y políticas, luego de la renuncia del titular del INDEC y la postergación del nuevo IPC. Para Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, el problema no es el número puntual, sino la señal institucional que deja la falta de actualización del índice.
“La no actualización del IPC siempre es algo no positivo en términos de estadísticas públicas y de confiabilidad”, advirtió, al recordar que “recuperar la confianza en el INDEC llevó mucho tiempo” tras años de intervención. Aunque reconoció que el ideal sería una nueva Encuesta Nacional de Gastos, sostuvo que “era mejor actualizar con 2017-2018 que seguir usando una estructura de 2004-2005”.
Sin embargo, el impacto estadístico inmediato sería acotado. Carrera explicó que “las diferencias mes a mes entre los dos índices son muy chicas” y precisó que “desde junio de 2024 no superan los 0,1 puntos porcentuales”. Incluso en el acumulado anual, señaló que “en 2025 la brecha fue de apenas 0,6 puntos”.
Qué inflación se espera para enero
Desde Equilibra, el relevamiento de precios anticipa un dato moderado. “Nosotros relevamos 130 mil precios por semana y nos daba 2,2% la inflación de enero con las dos metodologías”, explicó Carrera. Tras conocerse el índice de la Ciudad de Buenos Aires, ajustaron la proyección, aunque sin un salto brusco.
“Con el dato de CABA nos da más cerca de 2,4% o 2,5% que del 3%”, afirmó. Y aclaró que el 3,1% porteño respondió a factores específicos: “Hay mucho componente turismo y cuestiones puntuales como transporte aéreo que pesan más en la Ciudad”. Con ponderadores nacionales, el número se diluye.
Para febrero, en cambio, el escenario cambia. “Esperamos una diferencia mayor entre índices, de hasta 0,2 puntos, por la suba de tarifas”, adelantó, especialmente por aumentos en gas y energía.
Por qué cuesta romper el piso del 2%
Carrera fue claro al explicar por qué la inflación se resiste a bajar del 2%. “La tendencia inflacionaria está en torno al 2,2 o 2,3%, y ese es el piso difícil de romper”, sostuvo. Los meses con inflación de “1 coma” no modifican la dinámica de fondo.
El principal obstáculo es la inercia. “Si el gobierno no tiene una estrategia para atacar la persistencia inflacionaria, va a seguir corriendo detrás de precios relativos rezagados”, advirtió. Tarifas, tipo de cambio y salarios presionan en simultáneo.
Además, el Ejecutivo enfrenta múltiples objetivos: “Acumular reservas, sostener el superávit fiscal y recuperar la actividad económica”, enumeró. En ese contexto, “es difícil que la inflación baje más rápido”.
Para el economista, sin un sendero nominal creíble que coordine expectativas, “los precios que quedaron atrasados van a intentar recuperar poder de compra”, lo que mantiene viva la inflación, incluso con disciplina fiscal.