Sector agropecuario

Denuncian que la agricultura argentina "está bajo ataque" por un estudio que asevera que las personas tiene 86% de glifosato en sangre

El ex subsecretario de Mercados Agropecuarios Javier Preciado Patiño defendió el uso de herramientas fitosanitarias y planteó que mayores restricciones podrían elevar los costos de producción. “La agricultura argentina es súper eficiente. Entonces, ¿qué se busca? Se busca sacarle las herramientas de muy bajo costo que nos permiten ser eficientes”, afirmó

Para un especialista, “hace ya 20 años que la agricultura argentina está bajo ataque” (Agencia NA)

El ingeniero agrónomo y consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño cuestionó una investigación vinculada al proyecto SPRINT que afirma que 86% de las personas tienen glifosato en el cuerpo y puso en duda las conclusiones que, según se planteó durante la entrevista, surgieron del análisis de 73 casos. Además, defendió el modelo productivo argentino y advirtió sobre las consecuencias económicas que generarían mayores restricciones al uso de fitosanitarios. 

Preciado Patiño sostuvo en Canal E que la primera discusión debería centrarse en el ámbito institucional en el que se desarrollan este tipo de investigaciones. Según explicó, INTA tiene como misión trabajar sobre la productividad agropecuaria y consideró que una investigación sobre posibles efectos en la salud humana debería abordarse desde otras áreas: “Eventualmente sería un tema para investigar desde el ámbito de la salud, con los protocolos que tiene todo el ámbito de salud, o eventualmente de ambiente”.

Las críticas al alcance de la investigación

Uno de los principales cuestionamientos del especialista estuvo dirigido al tamaño de la muestra mencionada durante la entrevista y a la posibilidad de extender esos resultados al conjunto de la población. “Tomaste 73 casos y los proyectás a 50 millones de argentinos, por favor”, sostuvo Preciado Patiño al rechazar esa extrapolación.

A partir de allí, el consultor planteó que existe una discusión más amplia alrededor de las herramientas utilizadas por el sector agropecuario. De acuerdo con su análisis, “la agricultura argentina está bajo ataque de las ONG ambientalistas financiadas por la Unión Europea”, y ubicó al proyecto SPRINT dentro de ese escenario. Se trata de una interpretación formulada por el entrevistado durante la conversación.

Según Preciado Patiño, el trasfondo de esa disputa está relacionado con la competitividad del sector. “La agricultura argentina es súper eficiente. Entonces, ¿qué se busca? Se busca sacarle las herramientas de muy bajo costo que nos permiten ser eficientes”, afirmó, y mencionó entre ellas a herbicidas e insecticidas.

El especialista sostuvo que limitar esos insumos podría incrementar los costos y trasladarse finalmente al precio de los alimentos. “Estos productos de bajo costo son todos genéricos” y podrían ser reemplazados, según planteó, “por productos bajo patente o por productos que se llaman ahora bioinsumos, que son mucho más caros”.

Qué dijo sobre el glifosato y sus metabolitos

Al explicar el funcionamiento del glifosato, Preciado Patiño señaló que se trata de un herbicida empleado para controlar malezas y destacó su degradación luego de la aplicación. “No es una molécula que queda así indefinidamente, como pasaban años, décadas y estaba el DDT ahí. El glifosato se degrada muy rápidamente”, aseguró.

También explicó que en cultivos como soja, maíz o trigo la aplicación puede realizarse antes o alrededor del momento de la siembra. “Después viene todo el crecimiento del cultivo, la floración, la fructificación”, indicó, y remarcó que al momento del consumo ya transcurrieron “tres o cuatro meses” desde determinadas aplicaciones.

Preciado Patiño diferenció además al herbicida de los compuestos que aparecen luego de su degradación. “Es mentira que hay glifosato adentro de la gente. Lo que hay, lo que se puede rastrear, es el metabolito, que es como el residuo que crea la degradación”, sostuvo.

De acuerdo con su explicación, detectar ese metabolito no permitiría por sí solo establecer cuál fue la fuente de exposición. “Este metabolito también se encuentra, por ejemplo, en el jabón para lavar la ropa, en productos domésticos”, afirmó, antes de cuestionar que se atribuya directamente su presencia a la actividad agrícola.

El debate por las restricciones a las aplicaciones

En el tramo final, el consultor volvió a relacionar la discusión ambiental con los costos de producción. Según sostuvo, algunas organizaciones generan “terror en la población” y eso termina impulsando mayores distancias mínimas para realizar aplicaciones cerca de zonas habitadas. Preciado Patiño consideró que esas restricciones pueden dejar superficie fuera de producción. “Te están diciendo que no podés aplicarlo a mil metros, o sea, sacar de producción la tierra. Entonces, lo único que estás haciendo es alimento más caro”, afirmó.

El especialista también destacó los avances tecnológicos destinados a reducir las cantidades utilizadas. “Hoy tenés una pulverizadora que solamente tira el herbicida donde ve la maleza y donde no la ve, no la tira”, explicó, y aseguró que herramientas como los drones y los sistemas de pulverización selectiva permiten disminuir considerablemente las dosis.

Al despedirse, Preciado Patiño insistió en que buscaba incorporar otra perspectiva al debate sobre fitosanitarios y producción agropecuaria: “Espero que la gente también pueda escuchar las dos campanas”.