NEGOCIOS

Bayer apuesta por Argentina: asegura que el país vuelve a ganar atractivo para las multinacionales farmacéuticas

Philip Glaser, Head de Bayer Pharma para Cono Sur, prevé un fuerte crecimiento de la inversión en investigación clínica. Destaca la estabilidad económica, las reformas vinculadas a propiedad intelectual y el potencial de Argentina como hub regional para ensayos clínicos. La industria proyecta inversiones por hasta US$ 8.000 millones en los próximos años.

Philip Glaser, vocero de Bayer Foto: Redes

La Argentina vuelve a aparecer en el radar de las grandes compañías farmacéuticas internacionales. Al menos así lo observa Philip Glaser, Head de Bayer Pharma para Cono Sur, quien sostiene que la combinación de mayor estabilidad macroeconómica, cambios regulatorios y mejoras en materia de propiedad intelectual está generando nuevas oportunidades para la llegada de inversiones vinculadas a la investigación clínica.

Desde Buenos Aires, Glaser lidera la operación regional que incluye Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia. Dentro de ese esquema, el mercado argentino representa entre el 70% y el 75% del negocio del Cono Sur, una cifra que refleja el peso estratégico que mantiene el país para la compañía alemana.

“Argentina es uno de los cuatro mercados más importantes de América Latina para Bayer, junto con Brasil, México y Colombia”, explica el ejecutivo. La presencia de la compañía en el país supera el siglo de historia y hoy combina actividades comerciales, producción industrial e investigación clínica.

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En los últimos años, el negocio farmacéutico de Bayer también atravesó una transformación profunda. Mientras que históricamente gran parte de sus ventas provenían de medicamentos de farmacia vinculados a salud femenina, cardiología y otras patologías masivas, actualmente la compañía tiene una participación creciente en terapias de alta complejidad destinadas a oncología y enfermedades raras.

Ese cambio modificó también la forma de relacionarse con el sistema sanitario.

“Antes la mayoría de nuestros productos se comercializaban a través de farmacias. Hoy una porción importante de los tratamientos requiere negociaciones con financiadores, obras sociales, prepagas y organismos públicos para garantizar el acceso de los pacientes”, señala.

La complejidad no es menor. Bayer debe dialogar con alrededor de 350 obras sociales, además de gobiernos provinciales, hospitales y organismos nacionales. En ese proceso, la conversación ya no se limita únicamente a la eficacia clínica de un medicamento, sino también a su impacto económico.

“Hoy la discusión combina farmacología y farmacoeconomía. Tenemos que demostrar no solo la seguridad y efectividad del producto, sino también qué beneficios aporta al sistema de salud y cuánto ahorro puede generar en el largo plazo”, explica.

Un sistema de salud en transición. Glaser considera que el sistema sanitario argentino atraviesa una etapa de transición impulsada por los cambios económicos y las discusiones sobre financiamiento público.

Por un lado, destaca que la desaceleración de la inflación y una mayor estabilidad cambiaria permiten planificar con más previsibilidad. Para una industria que depende fuertemente de insumos y medicamentos importados, la estabilidad del tipo de cambio facilita tanto la fijación de precios como las negociaciones con financiadores.

Sin embargo, advierte que el principal desafío sigue siendo la sustentabilidad del sistema. “La discusión ya no es solamente cuánto cuesta una medicación innovadora, sino cómo financiarla de manera sostenible”, afirma.

Según el ejecutivo, actualmente existe un debate respecto al rol que deben asumir el Estado nacional y las provincias en la compra de medicamentos de alta complejidad. A eso se suma el crecimiento sostenido de la población adulta mayor y la creciente presión sobre financiadores como PAMI, obras sociales y empresas de medicina prepaga.

En ese contexto, Glaser sostiene que la prevención y el diagnóstico temprano serán claves para contener los costos futuros.

“Cuando una enfermedad se detecta antes, los tratamientos suelen tener mejores resultados clínicos y un menor costo total para el sistema. Es una discusión que cada vez tiene más relevancia”, sostiene.

El atractivo de la investigación clínica. Pero donde Bayer observa la mayor oportunidad es en la investigación clínica. Glaser considera que los recientes cambios regulatorios vinculados a propiedad intelectual y patentes acercan a la Argentina a estándares internacionales que las multinacionales valoran al momento de decidir nuevas inversiones.

“Las reformas en materia de propiedad intelectual son muy importantes porque brindan mayor previsibilidad para proyectos de investigación de largo plazo”, explica.

A partir de estos cambios, la industria farmacéutica innovadora proyecta una expansión significativa de las inversiones en investigación clínica. Según detalla el ejecutivo, las empresas nucleadas en la cámara que reúne a los laboratorios de innovación trabajan sobre la posibilidad de triplicar las inversiones en los próximos años, con desembolsos acumulados que podrían alcanzar los US$ 8.000 millones.

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La apuesta no parte de cero. Argentina ya ocupa una posición destacada dentro de la red global de ensayos clínicos.

“Tenemos hospitales de alto nivel, médicos muy capacitados y una autoridad regulatoria que permite iniciar estudios con rapidez. Eso hace que Argentina sea muy competitiva dentro de América Latina”, afirma.

En el caso particular de Bayer, el país participa actualmente en cerca del 80% de los estudios clínicos globales que la compañía desarrolla en distintas etapas. Incluso, algunos ensayos han incorporado en Argentina a los primeros pacientes del mundo.

Para Glaser, el próximo paso será ampliar la participación del sistema público de salud en estas investigaciones.

“Hoy la mayoría de los estudios se realizan en instituciones privadas. Existe una gran oportunidad para que hospitales públicos también puedan participar y atraer más inversión”, sostiene.

Producción local y exportaciones. Además de la investigación clínica, Bayer mantiene una presencia industrial relevante en el país. La compañía posee en Pilar una de sus dos plantas farmacéuticas más importantes de América Latina, desde donde abastece tanto al mercado local como a otros destinos internacionales.

Según Glaser, la posibilidad de producir y exportar desde Argentina constituye otro factor que puede potenciar futuras inversiones.

“La estabilidad económica, junto con reglas más previsibles para invertir y operar, mejora las condiciones para seguir desarrollando capacidades productivas y exportadoras”, señala.

Con ese escenario, Bayer ve a la Argentina recuperando protagonismo dentro de los planes regionales de la industria farmacéutica. Una oportunidad que, según la visión de la compañía, podría convertir al país en uno de los principales polos de investigación clínica de América Latina durante los próximos años.