Cambio de hábito: los argentinos mantienen el ahorro en dólares pero eligen bancarizar sus divisas
Según un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) basado en datos del Banco Central, la bancarización de divisas sumó más de USD 26.500 millones desde fines de 2023.
El sesgo histórico de los argentinos por resguardar su capital en moneda dura volvió a quedar ratificado por los números del sistema financiero. Sin embargo, la brecha de comportamiento registró una novedad estructural: los ahorros en divisas no se fueron "al colchón" ni al exterior, sino que ingresaron masivamente al circuito bancario formal.
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De acuerdo con el último reporte del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), con cifras oficiales del Banco Central (BCRA), entre diciembre de 2023 y agosto de 2026 los depósitos en dólares en los bancos crecieron 10 veces más que las colocaciones en pesos (medidas en moneda extranjera).
En términos absolutos, los depósitos en dólares treparon de USD 14.115 millones a USD 40.656 millones, lo que representa una expansión neta de USD 26.541 millones. En contraposición, los depósitos en pesos expresados en dólares pasaron de USD 76.561 millones a USD 79.226 millones, registrando un avance marginal de apenas USD 2.665 millones.
La paradoja prestable: más liquidez en dólares que en moneda local
Esta fuerte corriente de bancarización generó un fenómeno inédito en el balance del sistema bancario. Al calcular la capacidad prestable —entendida como la brecha entre el total de depósitos recibidos y las financiaciones efectivamente otorgadas— surge que los bancos acumulan hoy USD 15.000 millones disponibles en dólares frente a USD 10.000 millones en pesos.
Bajo la normativa vigente, que habilita a las entidades a prestar de manera prudencial hasta dos tercios de esa liquidez disponible, el sistema financiero cuenta con alrededor de USD 10.000 millones para destinar directamente a créditos en divisas.
Del cerrojo post-convertibilidad a la apertura por DNU
Desde la salida de la convertibilidad en 2002, la legislación argentina prohibió estrictamente a las entidades otorgar préstamos en moneda extranjera a tomadores que no contaran con ingresos directos en dólares. Ese esquema redujo el crédito exclusivamente al universo de las firmas exportadoras.
La reciente flexibilización introducida mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) —en proceso de instrumentación por parte del BCRA— abrió la puerta para que los bancos puedan preste de nuevo a personas y empresas sin ingresos en divisas.
Como primer paso, la autoridad monetaria habilitó la colocación de financiamiento en dólares exclusivamente para el segmento empresarial, sujeto a regulaciones prudenciales de riesgo más estrictas que las de los préstamos en pesos.
Desde IDESA señalan que, si bien todo crédito en dólares otorgado a un tomador con ingresos en pesos incorpora un riesgo cambiario implícito que los bancos deben evaluar, mantener inmovilizados USD 15.000 millones atenta contra la inversión, la producción y la generación de empleo.
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