EMPATÍA Y PREVENCIÓN

En Córdoba, el suicidio crece entre jóvenes y varones: “A ellos todavía les cuesta muchísimo pedir ayuda”

Un estudio del Poder Judicial analizó los casos ocurridos entre 2020 y 2024 en Córdoba Capital y el interior. El informe identifica grupos de mayor riesgo, patrones de consumo y señales clave para orientar políticas públicas.

Argentina detectó 4.249 casos de suicidio en 2024 Foto: Pixabay

El suicidio volvió a instalarse en la agenda pública cordobesa tras un relevamiento del Poder Judicial que analizó las muertes autoprovocadas ocurridas entre 2020 y 2024 en Córdoba Capital y el algunas zonas del interior. Los datos no solo describen la magnitud del problema, que data de 1.136 suicidios consumados, sino que obligan a revisar el alcance real de las políticas de prevención y el modo en que el Estado, los servicios de salud y los medios abordan una problemática compleja y persistente.

Córdoba cuenta desde 2016 con un Programa Provincial de Prevención del Suicidio, dependiente de la Secretaría de Salud Mental del Ministerio de Salud. Para Misael Moreno Frías, especialista y psicoterapeuta del programa, la existencia de una política pública sostenida marca una diferencia, aunque no alcanza por sí sola. “Que exista una política pública no significa que sea suficiente. Cualquier medida pública nunca es suficiente en sí misma. Siempre hay más cosas por hacer y más herramientas que se pueden desarrollar”, advirtió.

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Aun así, el especialista señaló un cambio significativo en la forma en que la sociedad y las instituciones se vinculan con el problema. “Antes nos llamaban cuando ya había ocurrido un suicidio, para intervenir en la posvención. Hoy hay una demanda bastante alta de acciones de prevención, incluso cuando no ha habido un suicidio en la comunidad. Eso es un avance muy considerable”.

Un informe que obliga a repensar estrategias

El estudio judicial presentado a fines de diciembre abarcó Córdoba Capital y localidades como Alta Gracia, Villa Carlos Paz, Jesús María y Río Segundo. Desde el Poder Judicial y el ámbito sanitario aclaran que los números no deben leerse de manera automática como un aumento abrupto: inciden el crecimiento poblacional, la mejora en los registros y nuevas variables de análisis.

Sin embargo, el informe identifica tendencias claras que reconfiguran el mapa del suicidio en la provincia. Uno de los datos más relevantes es el corrimiento etario. Años atrás, las investigaciones arrojaban que había una mayor incidencia en personas mayores, pero el relevamiento reciente muestra una concentración creciente en jóvenes de entre 21 y 30 años.

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El suicidio continúa afectando mayoritariamente a varones, una tendencia que no solo se mantiene sino que se profundiza. “Pensaríamos que la proporción se tiende a emparejar, pero no: lo que vemos es que sigue aumentando la de varones”, explicó Moreno Frías. “Y eso tiene mucho que ver con que a los servicios de salud mental llegan mayoritariamente mujeres. A los varones todavía les cuesta muchísimo pedir ayuda y suelen postergar su salud mental”.

Si bien los adultos mayores siguen representando un grupo significativo, atravesado por la soledad, la pérdida de vínculos y el deterioro de la salud, el desplazamiento hacia edades más jóvenes plantea desafíos nuevos para los sistemas de salud, educación y asistencia social.

Consumo de sustancias y riesgo acumulado

De la misma forma, por primera vez, el informe incorpora un análisis sistemático de toxicología. De los casos relevados, se concluyó en que más del 60% de los casos presentó consumo de sustancias, como alcohol o cocaína. Pero en la franja de 16 a 30 años, ese porcentaje supera el 68%.

“El consumo aparece muchas veces como una forma de afrontamiento del malestar. Culturalmente está muy naturalizado usar alcohol para disminuir el estrés o el sufrimiento, y eso termina agravando situaciones de depresión o ideación suicida”, señaló el especialista.

Otro dato clave es que en más del 20% de los casos se registraron intentos previos, aunque el informe advierte que la cifra podría estar subestimada por la falta de información completa en algunos expedientes judiciales.

En términos socioeconómicos, más de un tercio de las personas trabajaba al momento del fallecimiento y el nivel educativo predominante fue el secundario completo, lo que refuerza la idea de que el suicidio atraviesa distintos sectores sociales.

Vivir es posible

Desde el Programa Provincial de Prevención del Suicidio subrayan que la prevención no se agota en la atención individual ni en la intervención clínica, sino que requiere un trabajo sostenido con las familias, especialmente cuando se trata de adolescentes y niños. La comprensión del entorno, la posibilidad de nombrar lo que ocurre y el acompañamiento cercano aparecen como factores centrales para atravesar situaciones de crisis.

El fortalecimiento de los factores protectores, como redes de apoyo, proyectos de vida, vínculos significativos y un acceso efectivo al sistema de salud, resulta clave para reducir riesgos y evitar desenlaces fatales. En ese marco, los especialistas advierten que uno de los principales obstáculos sigue siendo el estigma que rodea a los problemas de salud mental, una barrera silenciosa que muchas veces retrasa o impide la búsqueda de ayuda.

“Si una persona se siente estigmatizada o culpabilizada por su problema de salud mental, es mucho más difícil que llegue a pedir ayuda”, sostuvo Frías, al explicar que los discursos que minimizan, juzgan o responsabilizan individualmente el sufrimiento terminan aislando aún más a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Frente a la crudeza de los números que expone el informe judicial, el especialista fue categórico: “Sí, se puede salir de eso. La gran mayoría de las personas que atraviesan ideación suicida logra sobrellevarla. Lo dicen las estadísticas y lo vemos todos los días en la práctica. Con acompañamiento, con recursos y con acceso a la ayuda, se puede vivir”.

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El mensaje apunta a desarmar una de las ideas más extendidas en torno al suicidio: que se trata de un destino inevitable. Desde el programa remarcan que la ideación suicida suele ser transitoria, que no define a la persona ni su futuro, y que contar con dispositivos de escucha, apoyo familiar y respuestas institucionales oportunas puede marcar la diferencia entre una crisis y una salida posible.

“Cuando se hace hincapié solo en los casos consumados, se pierde de vista que hay muchísimas personas que atravesaron crisis muy profundas y pudieron salir. Eso casi no tiene visibilidad, y es algo que da esperanza”, señaló.

Dónde pedir ayuda en Córdoba

En situaciones de crisis o necesidad de acompañamiento, en la ciudad de Córdoba funciona una línea gratuita las 24 horas: 0800-888-5555 Línea de escucha y orientación en salud mental, atendida por profesionales.

También está disponible el Programa Provincial de Prevención del Suicidio:
Prevenciondelsuicidio89@gmail.com
Instagram: @prevenciondelsuicidiocba