“LA HISTORIA DEL VIKINGO”

Enzo Trossero: “A Sportivo Belgrano lo llevo en el corazón y de Talleres soy un agradecido”

El ídolo de Independiente de Avellaneda ya tiene su biografía. Allí repasa su extensa carrera en el fútbol, que incluye los inicios como jugador en la Liga Cordobesa con ‘La Verde’ de San Francisco y un paso como entrenador del equipo de barrio Jardín en los campeonatos de la AFA.

SOCIO VITALICIO. Enzo Trossero junto a Andrés Barovero, presidente de Sportivo Belgrano de San Francisco, club donde jugó entre 1969 y 1972. Foto: SPORTIVO BELGRANO

Enzo Trossero es una de las tantas leyendas del fútbol argentino que forjó su carrera en las canchas de la Liga Cordobesa. A los 16 años debutó en la primera de Sportivo Belgrano de San Francisco, ciudad a la que se trasladó a mediados de los ’60 para cursar el secundario en el Colegio Superior San Martín.

“Llegué desde Esmeralda, un pueblito de Santa Fe que está a 25 kilómetros. Un ex futbolista de Boca, Domingo Natiello, fue quien me impulsó para empezar a entrenarme en el club. Salía de estudiar a media tarde y de ahí me iba directamente a los entrenamientos en bicicleta”, cuenta el ex zaguero central sobre los inicios de su destacada trayectoria.

Luego llegaron al salto al profesionalismo y las sucesivas experiencias con las camisetas de Colón de Santa Fe, Independiente de Avellaneda, Nantes de Francia, Toluca de México, Estudiantes de La Plata y la Selección Argentina, cuyo plantel integró en el Mundial de España ‘82.

"En mi época, la Liga Cordobesa de Fútbol era el segundo mejor torneo de la Argentina. Era impresionante la cantidad de figuras que tenía cada equipo".

“En aquel momento, la Liga Cordobesa era el segundo mejor torneo de la Argentina, y tenía grandes figuras. Sportivo Belgrano era el único equipo del interior de la provincia que participaba en esa competencia”, recuerda Trossero, quien debutó en la primera de ‘La Verde’ el 31 de agosto de 1969 en la cancha de Racing de Nueva Italia, con triunfo 1-0 de La Academia.

LA HISTORIA DEL VIKINGO. “Salió hace dos meses y la verdad es que ha tenido una muy buena repercusión”, cuenta Trossero sobre su biografía. /// PRENSA INDEPENDIENTE

De aquellos tiempos, que él mismo define como ‘una etapa de grandes y hermosos recuerdos’, enumera a varios ex compañeros: “Jugué con Eladio Rodríguez, ‘El Gallego’ Baldessari (hermano de ‘La Pepita’), ‘El Puma’ Ferreyra, ‘Pipo’ Jérez… unos cracks”. Y también recuerda a algunos ilustres rivales: “Era impresionante la cantidad de figuras que tenía cada equipo. Más allá de los que estaban en Talleres, Belgrano, Instituto o Racing, que la mayoría llegaron a ser destacados en el país y muchos a nivel internacional, recuerdo siempre a (Miguel) Patire, un ‘10’ que tenía General Paz Juniors. ¡Lo que jugaba ese tipo!”.

Trossero fue distinguido como socio vitalicio de Sportivo Belgrano el pasado 19 de noviembre, cuando llegó a la ciudad del este cordobés para presentar ‘La historia del Vikingo’, su biografía. “Salió hace dos meses y la verdad es que ha tenido una muy buena repercusión”, asegura el ex defensor sobre el libro escrito por el periodista cordobés Nereo Maggi.

“Además de San Francisco, estuvimos en Colón de Santa Fe y también en Independiente. Allí me invitaron a firmar libros antes de los partidos que el equipo juega como local, y la verdad es que está bueno”, añade. “Me llamaron de muchas peñas del interior, aunque ando un poco haragán para los viajes. Y también me hablaron de Guatemala, donde dirigí al Club Social y Deportivo Municipal y lo saqué pentacampeón de la liga local y campeón de la Copa Interclubes de Centro América”, puntualiza.

“Me emocioné mucho cuando bautizaron dos de las ‘gargantas’ del estadio de Independiente con mi nombre y el de Hugo Villaverde, que fui mi compañero de zaga y ayudante de campo, y sobre todo un gran amigo”.

De su reciente ‘debut literario’, Trossero rescata el reencuentro con muchos ex compañeros, sobre todo los integrantes del Independiente campeón de la Copa Libertadores de América y la Copa Intercontinental en 1984, y admite el cosquilleo que le provocaron los constantes reconocimientos que ha recibido por su recorrido como futbolista y director técnico. “Me emocioné mucho cuando bautizaron dos de las ‘gargantas’ del estadio de Independiente con mi nombre y el de Hugo Villaverde, que fui mi compañero de zaga y ayudante de campo, y sobre todo un gran amigo”, enfatiza.

FESTEJO EN LA BOUTIQUE. Trossero y Pastoriza celebran la obtención del Nacional ’77, en la recordada final entre Independiente y Talleres. Los dos tuvieron pasos como entrenadores en el equipo de barrio Jardín. /// CEDOC PERFIL

Los hilos rojos

Los lazos de Trossero con nuestra provincia trascienden el vínculo con San Francisco, lugar donde también conoció a su esposa Susana y aún lo reconocen como ‘Fito’. El histórico ‘6’ de Independiente integró el seleccionado de la Liga Cordobesa de Fútbol a comienzos de los ’70 (‘El Negro’ Gómez, arquero de Talleres, me prestó los botines para que yo pudiera entrenarme, nunca lo olvido”); celebró en La Boutique de barrio Jardín la obtención del Nacional ’77 y jugó en Alta Córdoba el último de sus 308 partidos en el Rojo: 0-3 frente a Instituto, el 6 de julio de 1985.

En La Docta, el ex zaguero central también tuvo una experiencia de 15 partidos como DT de Talleres, entre el 13 de abril y el 8 de setiembre de 2002, que incluyó un resonante triunfo 3-1 en un clásico ante Belgrano. “Me tocó una época difícil, donde los utileros hasta tenían que lavar la ropa a mano, pero siempre intento rescatar las cosas buenas. Tuve una buena relación con la gente y con los jugadores, y me trataron muy bien. No se dieron los resultados”, afirma sobre su incursión como entrenador de la ‘T’.

“Al fútbol hoy lo miro desde afuera. Hace un año y medio me citaron de Independiente y me dijeron si quería trabajar en el club, pero lo que ofrecieron no me interesaba".

A los 72 años, Trossero transita un presente alejado del fútbol, al menos desde el punto de vista laboral. “Hoy lo miro desde afuera”, asegura. “Hace un año y medio me citaron de Independiente y me dijeron si quería trabajar en el club, pero lo que ofrecieron no me interesaba. La entidad tiene cuatro o cinco ex jugadores que cobran un sueldo y a cambio participan en diferentes actividades, pero no tienen responsabilidad de nada”, detalla.

MUNDIALISTA. Trossero y Diego Maradona, en la concentración de la Selección Argentina en España ’82, la XII edición de la Copa de la Fifa. /// EL GRÁFICO

“Independiente debe ser el único club del fútbol argentino sin ex futbolistas trabajando en la toma de decisiones. El último fue Pedro Monzón, y lo echaron”, subraya. Y habla sobre el presente del Rojo: “Lo veo con muchas deudas y sin demasiados futbolistas para vender. Lo bueno es el acompañamiento de la gente, que sigue ilusionada y llenando el estadio, a pesar de que hace mucho tiempo que el equipo no gana un campeonato”.

-¿Te gusta el fútbol actual? Lo que se ve adentro de la cancha, la organización, esto de un Mundial con 48 equipos…
-Lo que pasa es que el fútbol pasó a ser un negocio multimillonario, y se gana mucho más dinero con la participación de más seleccionados. Es increíble lo que hoy mueve el fútbol en todo el mundo. En Estados Unidos, donde era un deporte menor, ya superó al básquet; y en la gran mayoría del planeta genera una enorme atracción. En Argentina, sigue llenando estadios. Pese a la prohibición de ingreso de público visitante, el 80 por ciento de los clubes juegan sus partidos a cancha llena. Además, nuestro país sigue siendo el principal proveedor de futbolistas a nivel mundial.

-¿Cómo ves a la Selección Argentina de cara al próximo Mundial?
-La verdad es que muy bien, y lo digo sinceramente. Soy uno de los tantos que se sorprendió gratamente con Lionel Scaloni y su cuerpo técnico, que en este proceso han sumado una gran cantidad y calidad de jugadores, muchos de ellos desconocidos para gran parte del público.

-¿Lo visualizas a Lionel Messi como un jugador determinante para afrontar el desafío de defender el título que se conquistó en Qatar 2022?
-Sí, totalmente. Es un futbolista que no tiene techo. Más allá de algunas molestias que sintió en las últimas semanas, y que lo obligaron a postergar un amistoso que iba a jugar con Inter Miami, tiene un físico privilegiado y en la cancha parece el mismo de cuando tenía 25 años. Se ha cuidado mucho, es cierto, y eso hace que llegue vigente a su sexta Copa del Mundo. Está impecable, y además mantiene intacto el espíritu competitivo.

RECUERDO DE PROVINCIA. Una de las formaciones que Enzo Trossero integró en la primera de Sportivo Belgrano de San Francisco, donde jugó entre 1969 y 1972. /// ARCHIVO GUSTAVO FARÍAS

-Hablando de Mundiales, ¿los perdonaste a Menotti y Bilardo?
-… La vida continúa. Con Menotti tuve muy poca relación, me incluyó en la lista previa del Mundial ’78 y después me llevó a España ’82, aunque no me dio bola y no jugué ni un minuto. Con Bilardo estuve enojado mucho tiempo, porque me dejó afuera de México ’86 después de haber sido titular en las Eliminatorias y haberlo bancado en los momentos más difíciles. Más adelante me llamó y me dijo ‘Pachamé y Manera me decían que vos tenías que estar en ese Mundial, y yo digo que no. Pero no voy a hablar de eso; si te interesa, te ofrezco trabajar conmigo en la Selección’. Estuve dos años y medio con él y te puedo decir que fue una experiencia de aprendizaje excepcional. De hecho, esa formación que me dio las herramientas para llegar a ser instructor de la Fifa. Otro técnico que me enseñó cualquier cantidad fue ‘El Pato’ Pastoriza. La verdad es que nos llevamos muy bien, a pesar de ser dos personas de carácter fuerte. Como buenos geminianos, ya que ambos nacimos un 23 de mayo, él en 1942 y yo en 1953.

-Fue Pastoriza quien intentó convencerte de que no renuncies como DT de Talleres, luego del 0-3 en el Kempes ante el Chacarita que él dirigía.
-Exacto. ‘No te vayas, b…’, me dijo. Pero ya no había más nada que hacer.

-En retrospectiva, ¿qué evaluación hacés de tu carrera en el mundo del fútbol?
-Creo que fui un buen profesional, y que siempre traté de manejarme bien con todo el mundo. Tuve una carrera importante como futbolista, en la que pude lograr seis títulos con Independiente; y también experiencias muy buenas como entrenador. En Argentina dirigí al Rojo en dos ocasiones y también a Huracán, Estudiantes, Colón, San Martín de Tucumán, Talleres, Olimpo y Godoy Cruz, y afuera del país pasé por varios clubes y estuve al frente del seleccionado de Suiza en las Eliminatorias del Mundial 2002. Fui seis veces campeón con Municipal de Guatemala, logré un título con Sion de Suiza y sumé otras cinco vueltas olímpicas en Arabia Saudita, con los clubes Al-Shabab y Al-Ittihad. Entre jugador y técnico tengo casi veinte campeonatos, y eso no es algo habitual. Era otra época, donde no corría tanta plata. ¡Imaginate dónde estaría hoy con todos esos títulos ganados!

-Y en ese contexto, ¿qué significaron tus pasos por el fútbol cordobés?
-Sportivo Belgrano fue la institución que me permitió llegar al fútbol grande, después de haberme iniciado en el Club Atlético Esmeralda, y lo llevo en el corazón. De Talleres soy un agradecido porque me dio la posibilidad de trabajar, y rescato la buena relación que tuve con la gente.