EDUCACIÓN DIGITAL

Especialistas alertan que prohibir las redes sociales no alcanza para proteger a niños y adolescentes

Mariana Savid Saravia sostuvo que la solución pasa por regular los algoritmos, fortalecer la educación digital desde la escuela y acompañar a las familias. Aseguró que limitar únicamente el acceso de menores a las plataformas no alcanza para proteger a niños y adolescent

Especialistas alertan que prohibir las redes sociales no alcanza para proteger a niños y adolescentes Foto: .

La decisión de Francia de restringir el acceso de menores de 15 años a las redes sociales reabrió el debate internacional sobre el impacto de las plataformas digitales en niños y adolescentes. Si bien la medida fue celebrada como un avance para proteger a las infancias, especialistas advierten que la prohibición resulta insuficiente si no va acompañada de una regulación sobre el diseño de las plataformas y de una estrategia sostenida de educación digital.

Desde la Fundación Lea, la especialista en Neuroeducación y Ciudadanía  Digital, Mariana Savid Saravia, consideró que la ley representa "un gesto que rompe la indiferencia institucional", aunque sostuvo que corre el riesgo de convertirse en "un espejismo" que haga creer que el problema ya fue resuelto.

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Uno de los principales cuestionamientos apunta al mecanismo de verificación de edad que deberán implementar las plataformas. Según explicó, para controlar el acceso será necesario que los usuarios cedan más datos personales, incluso cuando el objetivo de la norma es proteger su privacidad.

La especialista también sostuvo que el foco del debate debería trasladarse hacia el funcionamiento de las propias redes sociales. En ese sentido, señaló que mientras continúen operando algoritmos diseñados para captar la atención mediante el desplazamiento infinito, las recomendaciones automáticas y la validación constante a través de "me gusta", las consecuencias sobre la salud mental seguirán presentes.

Además, remarcó que la vulnerabilidad de niños y adolescentes responde al propio desarrollo de su cerebro, ya que durante esa etapa todavía no cuentan con herramientas completamente desarrolladas para regular impulsos, gestionar emociones o diferenciar con facilidad los contenidos reales de los sintéticos.

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No obstante, advirtió que los efectos de la desinformación y de los sistemas basados en inteligencia artificial también alcanzan a los adultos, especialmente a las personas mayores, quienes suelen contar con menos habilidades para verificar información y pueden convertirse en un blanco frecuente de estafas o contenidos falsos.

Más educación digital

La especialista también planteó que el desafío no pasa únicamente por restringir el acceso a las plataformas, sino por incorporar la ciudadanía digital como contenido obligatorio desde los primeros años de la escuela primaria. A su criterio, docentes, familias y profesionales de la salud deben adquirir herramientas para acompañar a niños y adolescentes en el uso crítico de la tecnología.

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Entre las propuestas, sugirió prohibir el acceso de menores de 14 años a herramientas de inteligencia artificial generativa para favorecer el desarrollo del pensamiento crítico y la resolución de problemas antes de delegar respuestas en sistemas automáticos. Asimismo, propuso que las plataformas ofrezcan por defecto una modalidad sin recomendaciones algorítmicas, sin contenido generado por inteligencia artificial y con límites de tiempo preestablecidos.

Finalmente, sostuvo que el cambio más profundo no dependerá exclusivamente de las leyes, sino de la participación activa de las familias y de la sociedad. En ese sentido, afirmó que las conversaciones cotidianas entre adultos y adolescentes sobre sus experiencias en internet siguen siendo la herramienta más efectiva para construir un uso responsable de la tecnología y proteger el desarrollo de las nuevas generaciones.