ENTREVISTA

Luis Macario: “El principal problema de la industria hoy no es la apertura, es la falta de demanda”

El presidente de la Unión Industrial de Córdoba advirtió sobre la caída sostenida de la actividad, el deterioro de las expectativas y el impacto del ajuste económico en el consumo. Plantea la necesidad de desarrollar una cultura exportadora.

Luis Macario en el discurso de la UIC Foto: UIC

El panorama de la industria en Córdoba refleja un momento de transición con señales de deterioro en la actividad y en las expectativas. Así lo describió el presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), Luis Macario, quien sostuvo que la caída del consumo se consolidó como el principal obstáculo para el desarrollo del sector, incluso por encima de factores como la apertura de importaciones.

En diálogo con Punto a Punto Radio, el dirigente industrial trazó un diagnóstico amplio: caída en la producción, expectativas a la baja, dificultades estructurales y un contexto macroeconómico que, si bien apunta a estabilizar la inflación, genera un impacto fuerte en el nivel de actividad.

—¿Qué lectura hace del último informe de la UIC?
—En primer lugar, marca un retroceso. El año pasado, hasta junio, parecía que iba a haber un repunte, pero desde julio entramos en una caída permanente. Hoy el 44% de las empresas tuvo una caída en la producción.

—¿Qué pasa con las expectativas del sector?
—También cayeron. El año pasado había un 70% con expectativas favorables y hoy solo el 31% espera crecimiento. Un 33% cree que la actividad va a caer y un 36% que se mantendrá estable. Eso muestra claramente un deterioro en la mirada hacia adelante.

—¿Cuál es hoy el principal obstáculo para la industria?
—La falta de demanda. Es algo recurrente en todas las conversaciones con industriales. Hoy podemos producir, pero no sabemos si lo vamos a vender ni a qué precio.

—¿Y qué lugar ocupa la apertura de importaciones?
—Está muy por debajo en las preocupaciones. Aparece en sexto lugar. Incluso sumando la competencia, no está entre los principales problemas. Si no hay consumo, tampoco se venden los productos importados.

—¿Por qué cae el consumo?
—Porque la gente no tiene plata, en gran medida por la política económica que busca bajar la inflación. Es un proceso necesario, pero tiene un costo en la actividad.

—¿Cómo define el momento actual?
—Es un período de transición muy duro. Se busca bajar la inflación, pero eso impacta en la actividad. Además, hay una cultura inflacionaria en Argentina que hace que cualquier cambio lleve tiempo.

—¿El tipo de cambio influye en este escenario?
—Sí, porque si la inflación sigue al 3% y el tipo de cambio no se mueve, se empieza a atrasar. Y eso, combinado con la apertura, genera un cóctel difícil para la industria.

—¿Qué pasa con las empresas que están mejor?
—Son aquellas que están más vinculadas al comercio exterior. Las que exportan tienen mejores condiciones que las que dependen del mercado interno.

—¿Falta una cultura exportadora?
—Claramente. Muchos industriales no exportan o lo hacen de manera marginal. Es necesario desarrollar una estrategia país en ese sentido para reducir la dependencia del mercado interno.

—¿Qué rol juega la inversión?
—Es clave. Hay que agrandar la torta, no achicarla. Pero la inversión no viene sola: depende de la confianza. Argentina tiene una historia de incumplimientos que hace que no seamos confiables para invertir.

—¿Qué otros problemas estructurales aparecen?
—La infraestructura. Tenemos problemas de energía y gas que afectan la producción. No se puede pedir inversión si no están dadas las condiciones básicas para producir.

—¿Qué perspectiva ve hacia adelante?
—Hay potencial. Argentina tiene recursos y talento, pero necesitamos estabilidad, reglas claras y dirigentes que trabajen en serio por el desarrollo del país.