Oficialismo y oposición se unen por el Papa y, tras el 10-N, arranca la campaña
La visita del Santo Padre abre una ventana de diálogo institucional. La agenda política va por otro carril. Las heridas siguen abiertas y, después del 10 de noviembre, la disputa por la gobernación de 2027 volverá al centro de la escena con más fuerza.
La llegada de León XIV a Córdoba abre una ventana de diálogo institucional entre oficialismo y oposición. Con la mirada puesta en el 10 de noviembre, dirigentes de distintos espacios compartirán una mesa para organizar la visita del Papa, en una foto impensada en tiempos de fuego cruzado. La primera señal se produjo en el Panal. Matías Gvozdenovich y Oscar Saliba, por la UCR, y Viviana Martoccia, por el juecismo, se reunieron con el ministro Miguel Siciliano y el jefe del bloque oficialista, Facundo Torres. La mesa tendrá continuidad con nuevas convocatorias.
La coincidencia es que la visita de León XIV debe ser presentada como una cuestión de Estado y no como un logro del Gobierno. Desde la oposición remarcan que acompañarán todo lo necesario para garantizar el éxito del acontecimiento. No obstante, la agenda política va por otro carril, mientras las heridas siguen abiertas.
De este modo, el diálogo institucional y la puja política correrán en paralelo hasta el 10 de noviembre. La oposición dura no contempla una tregua por efecto papal, pero sí reconoce el compromiso del PJ de que la visita del Santo Padre no se politice.
La definición marca el límite opositor: una cosa es la visita del Papa y otra, muy distinta, la discusión sobre la gestión de Martín Llaryora. “Es histórica la venida del Papa, nos alegra. Pero con el tema político es totalmente diferente”, planteó un halcón opositor. “La vida sigue: los maestros están mal, los médicos están mal, la Policía cobra mal y tenemos problemas de seguridad y de salud. No vamos a aflojar con eso por la venida del Papa”, agregó.
Heridas abiertas
Sin embargo, la política cordobesa llega a esta instancia con demasiadas heridas abiertas como para imaginar una verdadera tregua. El caso Flores profundizó el deterioro de la relación entre el PJ y la UCR en la Legislatura, a lo que se sumó el pedido de juicio político impulsado por Rodrigo De Loredo contra Myrian Prunotto, ejecutado por los radicales por mandato orgánico y recibido con fuerte malestar en el oficialismo.
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Ahora, el caso de Omar Ludueña, empleado radical de planta de la Unicameral denunciado por supuesto abuso sexual, volvió a alimentar las lecturas cruzadas. La deloredista Alejandra Ferrero pidió su apartamiento y que la Justicia esclarezca los hechos, mientras Torres salió al cruce y acusó a los boina blanca de “repartir agua bendita” y tener una “doble y escurridiza moral”.
“No somos lo mismo”, lanzó un opositor molesto. “No tiene nada que ver con lo que pasó con Flores. Ni cerca”, resumió otra fuente del arco opositor. En este mar de fondo, los pases de factura se multiplican y algunos dirigentes advierten que la escalada ya comienza a afectar el funcionamiento institucional.
“Estamos entrando en una vorágine. Me parece que se están equivocando todos”, opinó un interlocutor de peso. “Esto no es bueno para la institución”, advirtió. De todos modos, debajo de la coordinación institucional por la visita de León XIV permanece intacto el conflicto político.
Después del Papa, la campaña
Frente a este escenario, en los distintos campamentos políticos hay una certeza compartida: después del 10 de noviembre se termina cualquier pausa y comienza la carrera hacia 2027. “Después de la venida del Papa ya arranca la campaña. Va a quedar poco de noviembre y arranca diciembre. Ya está”, deslizó un opositor con conocimiento del escenario electoral.
La discusión sobre la fecha agrega presión. En el peronismo ya circulan versiones que ubican las elecciones provinciales en marzo, mientras otros actores miran abril como una alternativa real. “Algunos traviesos dicen: ‘No descartes marzo’. Y si es marzo, tenés que llamar en diciembre. ‘Bueno, no lo descarto’. Está ahí, está al caer”, graficó, con ironía, una fuente.
La llave de la fecha la tiene Llaryora, quien hará valer ese atributo como una herramienta política. Por eso, en la oposición advierten que nadie debería "dormirse" después de la visita del Papa. Si el oficialismo decide adelantar los comicios, diciembre puede convertirse en el mes límite para ordenar una oposición que mantiene demasiadas diferencias internas.
Una fórmula para ganarle al PJ
A pesar de que las asperezas siguen sin resolverse, en el arco opositor existe otra coincidencia: para derrotar al PJ después de casi tres décadas de hegemonía provincial será necesario construir un frente amplio. En algún momento se deberá encarar un diálogo político más orgánico, pero sin condiciones previas, entre Rodrigo De Loredo y el tándem Gabriel Bornoroni – Luis Juez.
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Las tensiones entre el exdiputado y el senador continúan atravesando la discusión. En el espacio libertario cayeron mal las declaraciones de De Loredo, quien volvió a plantear su aspiración de competir por la gobernación y sugirió que Bornoroni debería pelear por la intendencia de la Capital. En el deloredismo, en cambio, entienden que la interna radical quedó encaminada tras la ratificación del poder de De Loredo. Con la UCR bajo su control, el exdiputado buscará sentarse con Bornoroni y Juez desde una posición de fuerza para discutir la estrategia opositora hacia 2027.
“Vengan con el 08, traigan los papeles”, había desafiado Juez ante la interna UCR, según recuerdan cerca del senador. En el círculo próximo al radical no ocultan su enojo con Juez por ir a levantarle la mano a Pedro Dellarossa en Marcos Juárez, quien terminó perdiendo por paliza a manos del PJ.
Por otro lado, la cláusula exigida a Milei de “ganar Córdoba” ya fue planteada hace meses por el líder del Frente Cívico, como lo reveló en exclusiva Perfil Córdoba, mientras se consolida ahora —con otros aires— la idea con Bornoroni de construir una alternativa capaz de derrotar al PJ. No obstante, sobrevuela el fantasma del “pacto” Milei-Llaryora.
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