OPOSICIÓN RADICAL

Río Tercero: Gvozdenovich apoyó a Ferrer y profundizó el choque con LLaryora por la salud

El conflicto por el sistema sanitario en Río Tercero sumó volumen político con la intervención de dirigentes radicales que denuncian “abandono” de la Provincia en el interior y defienden la gestión de los intendentes en la prestación de los servicios locales.

Ferrer junto a Llaryora en el acto Foto: Cedoc

La disputa por los servicios de salud pública en Río Tercero escaló en las últimas horas y sumó volumen político con la intervención de legisladores de peso de la UCR, que salieron a respaldar al intendente Marcos Ferrer en medio de una pelea con el gobierno de Martín Llaryora. Los legisladores Matías Gvozdenovich y Miguel Nicolás se alinearon con el riotercerense y abrieron un frente contra el Panal.

El conflicto se desató luego de que el jefe comunal saliera al cruce de las críticas de un funcionario provincial de tercera línea, quien cuestionó el funcionamiento de la Atención Primaria de la Salud (APS) que el municipio presta a través de sus 12 centros de salud. Frente a esos cuestionamientos, Ferrer redobló la apuesta y apuntó directamente contra el sistema sanitario provincial.

La atención del hospital provincial es deficiente”, lanzó el intendente radical. Además, puso en duda el nivel de complejidad del nosocomio: “Presumen de un hospital de tercer nivel… ¿tercer nivel de qué? Si no hay especialidades. Los profesionales hacen lo que pueden con el equipamiento que tienen”, advirtió.

En esa línea, amplió sus críticas sobre la situación sanitaria en el interior provincial, al denunciar la falta de médicos en distintas zonas y cuestionar la política sanitaria de la gestión peronista por la ausencia de planificación y por el manejo de los recursos.

Al mismo tiempo, Ferrer defendió con énfasis el esquema de salud municipal. “Nuestro sistema de salud es de los mejores de la provincia. Tenemos médicos de especialidades que no corresponden al primer nivel de atención”, resaltó, y reforzó su contragolpe con un mensaje político: “Las elecciones se ganan con gestión” dando respuestas a la gente.

De este modo, el jefe municipal respondió  a las críticas del peronismo. “Mandaron a un cuatro de copas a hacer política, un impresentable”, afirmó en medios locales. En la misma línea, también apuntó contra la directora del hospital provincial, Andrea Salazar, al insinuar que estaría “más preocupada por ser candidata que por atender el hospital”.

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Réplica oficialista

Desde la conducción del nosocomio, la respuesta fue inmediata. Salazar manifestó su “fuerte malestar” y defendió al equipo de salud. “Estamos muy ofendidos. No tiene idea de la forma en que trabaja el equipo completo del hospital”, declaró a ZOILA FM 100.7.

La funcionaria rechazó además las acusaciones atribuidas al intendente sobre el desempeño del personal. “Decir que en el hospital trabajan personas ‘brutas’ o que ‘dejamos morir gente’ habla más de quien lo dice que de nuestro trabajo”, sostuvo, y añadió: “El intendente debería estar agradecido por el excelente equipo de salud provincial y no expresarse de manera despectiva”.

En el mismo sentido, el secretario de Desarrollo Sostenible de la Provincia, Juan Carlos Scotto, salió a respaldar al personal del Hospital Regional de Río Tercero y cuestionó los dichos de Ferrer. “Son inoportunos y demuestran falta de conocimiento. Debe tener mayor respeto institucional y gestionar ante quien corresponde si entiende que hay falencias”, planteó. Y agregó: “Río Tercero necesita más escucha y menos gritos”.

Embestida radical

El cruce local derivó rápidamente en un conflicto de alcance provincial. En ese marco, el jefe del bloque de la UCR en la Unicameral, Matías Gvozdenovich, se alineó con Ferrer y abrió un nuevo frente contra el Ejecutivo llaryorista.

El legislador aliado a Rodrigo de Loredo presentó un pedido de informes al Ministerio de Salud para que detalle la situación del hospital regional y advirtió que “muchos cordobeses de la región deben recurrir al sistema municipal para obtener respuestas urgentes en tiempo y forma”. Así salió en defensa del rol de los municipios.

“Hace tiempo venimos denunciando que la crisis en el sector de la salud es total, y más aún en el interior”, aportó. En ese plano, afirmó que los intendentes “hacen malabares con pocos recursos” para sostener la salud que —según planteó— la Provincia "abandonó". 

Al profundizar sus críticas, Gvozdenovich aseguró que numerosos hospitales municipales comenzaron a cumplir funciones de cabecera regional, sostenidos por el esfuerzo de los equipos de salud, y denunció problemas estructurales en el sistema sanitario. “Los hospitales provinciales se vienen cayendo a pedazos en infraestructura y servicios”, afirmó.

“En vez de solucionar los problemas, ataca a los intendentes y a su sistema de salud, como está pasando ahora en Río Tercero, cuando la Provincia ni siquiera paga en tiempo y forma el APROSS ni actualiza el FOFINDES (Fondo de Descentralización de Salud)”, cuestionó.

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A la embestida opositora se sumó su par Miguel Nicolás, quien apuntó directamente contra el gobernador Llaryora. “La salud es un derecho, no un privilegio. La política sanitaria deja mucho que desear. ¿Qué se está haciendo para mejorar el sistema?”, interpeló el radical.

En esa línea, advirtió que “los médicos tienen sueldos de indigencia y en los hospitales no hay turnos”, y concluyó con una definición política que tuvo como destinario al propio mandatario: “Basta, con la salud no se juega”.

De este modo, el conflicto por el sistema sanitario en Río Tercero se transformó en un nuevo frente de disputa entre el radicalismo y el peronismo cordobés, con la salud pública del interior como eje de una confrontación que, lejos de apaciguarse, suma actores y escala en intensidad.