Uno de cada tres trabajadores en Argentina come solo durante la jornada laboral
Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA y Edenred reveló que el 32,3% de los trabajadores asalariados almuerza en soledad durante su jornada laboral. El estudio analiza cómo cambiaron los hábitos de alimentación y los espacios de comensalidad en el ámbito laboral.
La forma de alimentarse en el trabajo también refleja cambios en la organización laboral y en los hábitos cotidianos. En Argentina, uno de cada tres trabajadores asalariados (32,3%) come solo durante su jornada laboral, mientras que la mayoría lo hace junto a compañeros y una proporción mínima comparte la comida con amigos o familiares.
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El dato surge del informe “La alimentación y comensalidad en población asalariada de la Argentina”, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) junto a Edenred, basado en una encuesta nacional a más de mil trabajadores. Según el estudio, el 61,8% de los trabajadores almuerza con compañeros de trabajo y apenas el 5,8% comparte la comida con amigos o familiares.
La tendencia a comer en soledad se acentúa en algunos contextos laborales. En empresas pequeñas, por ejemplo, la proporción de trabajadores que comen solos llega al 43%, mientras que en regiones como el Noreste argentino (NEA) el porcentaje supera el 40%.
El fenómeno también presenta diferencias según la actividad económica. En sectores vinculados a comercio, hotelería y transporte, el 35,9% de los trabajadores declara comer solo, mientras que en algunas actividades agrupadas en “otras ramas” el indicador supera el 45%.
En cambio, en áreas como la industria y el sector primario, la proporción de trabajadores que comparten la comida con compañeros es mayor.
Comer frente a la computadora
El informe también advierte que muchos trabajadores terminan comiendo en su propio escritorio o frente a la computadora, una práctica que suele estar vinculada con la falta de pausas reales durante la jornada laboral.
Entre quienes comen solos o en su puesto de trabajo, aumenta la proporción de personas que solo a veces o casi nunca logran interrumpir su jornada para almorzar, lo que evidencia una menor posibilidad de descanso efectivo durante el día. En cambio, cuando la comida se comparte con compañeros o se realiza en espacios destinados a ello —como comedores laborales—, las pausas suelen ser más regulares y sostenidas.
Para los investigadores, la comensalidad en el trabajo no solo tiene un impacto nutricional sino también social. Compartir la comida funciona como un espacio de sociabilidad, intercambio informal y construcción de vínculos laborales.
El estudio advierte que el aumento de trabajadores que comen solos, especialmente en ciertos sectores y modalidades laborales, puede reflejar una pérdida de estos espacios cotidianos de encuentro dentro del mundo del trabajo.
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