DEPORTE Y LITERATURA

Viberti, el futbolista cordobés que inspiró un personaje de novela

Mito y leyenda en Málaga, ‘El Patón’ revive como un ‘periodista de calle’ en la pluma del escritor español Jorge Alacid López. ‘Los seres queridos’ y ‘Las horas muertas’ son parte de una saga novelesca ambientada en el posfranquismo. “Viberti es una imagen que me persigue desde mi niñez, y también un nombre muy poético”, afirma el autor.

UN FUTBOLISTA DE NOVELA. Sebastián Viberti, el ícono del Málaga que inspiró un personaje de ficción anclado en la época del posfranquismo. Crédito: CEDOC PERFIL Foto: CEDOC PERFIL

De Superman a Clark Kent. Superhéroe del malaguismo de todos los tiempos, el exfutbolista Sebastián Viberti renace como un avezado periodista de novelas en la pluma del escritor español Jorge Alacid López. Inquieto cronista devenido en oficinista de prensa que no puede con su genio y termina envuelto en la búsqueda de desaparecidos, Viberti es el personaje principal de una saga que arrancó con ‘Los seres queridos’ (2021) y tiene su continuidad en ‘Las horas muertas’ (2025). Ambas historias están ambientadas en el posfranquismo y, según su autor, pretenden reflejar ‘un momento de angustia colectiva y de temor al futuro’.

“Es la etapa de la Transición, cuando muere el dictador (Francisco Franco) y de repente un país que está en una oscuridad tremenda sale a luz, con una sociedad bullendo y el desafío imperioso de poner las cosas en funcionamiento con una nueva democracia”, señala Alacid, comunicador de extensa trayectoria y actual editor en el periódico ‘Las Provincias’ de la Comunidad Valenciana. “Viberti es un personaje atormentado, con muchas dudas, algo huraño y con cierto cinismo, y ese sentimiento y ese carácter también nacen de aquel mundo tan raro’, puntualiza.

EL CROMO QUE LO INICIÓ TODO. El escritor Jorge Alacid López remite a su infancia el comienzo de su simpatía por el exmediocampista cordobés Sebastián Viberti. /// CEDOC PERFIL  

Figurita repetida

“Viberti fue una imagen muy recurrente en mi infancia”, asegura Alacid, y atribuye esa presencia constante del mediocampista cordobés a la afición de coleccionar ‘cromos’ (figuritas). “En aquellos años no había tantos entretenimientos. Yo vivía en Logroño y los cromos tenían un sistema de distribución cuya naturaleza penalizaba a las ciudades poco pobladas, y entonces Viberti se repetía mucho allí. Fue entonces cuando nació mi simpatía por el Málaga y por ese jugador cuya foto me perseguía hasta en sueños, con esa estampa de tío mayor al que todo chico se quería parecer y un nombre con una poesía muy especial”, explica.

“Pasó tiempo y esa anomalía congénita, como yo la llamo, se trasladó a mis inquietudes literarias”, relata. Y reconoce otra influencia en esa decisión: “Javier Marías, el novelista más famoso de España, dedicó un artículo conmovedor a resaltar la vigencia de esos nombres de futbolistas de antaño y destacaba al argentino (Quique) Wolff, un jugador de gran elegancia, que podía ser defensor, constructor o mediocentro, y del que decía que tenía nombre de espía. Ahí dije ‘Wolff está muy bien, pero Viberti está mejor’. Desde siempre, me pareció el más adecuado para ponerse al personaje principal de un relato de ficción”. Y añade: “Aquello fue hace 25 años y me quedó como recuerdo, hasta que pude convertir a Viberti es un periodista y en una especie de detective de líos, que al fin y al cabo es lo mismo, porque en este oficio siempre toca andar desentrañando alguna cosa”.

JORGE ALACID LÓPEZ. “Viberti fue una imagen muy recurrente en mi infancia”, afirma el autor de las novelas ‘Los seres queridos’ y ‘Las horas muertas’, editadas en España por ‘Pepitas’. /// RAQUEL MANZANARES

Ficción y realidad

“El nombre del personaje tiene más importancia de la que parece, porque era mi primera vez como novelista y quería apoyarme en apelativos setentosos muy fetiches, para que el relato fuera verosímil y tuviera aires de época”, apunta Alacid, quien refiere la inclusión de otras reminiscencias futboleras en sus novelas. “En la primera son casi todos hombres, porque en aquella época el periodismo era un oficio machista, y al único personaje femenino le puse Violeta, por un jugador de Zaragoza. Elegí apellidos no tan conocidos, como Filosía (exdelantero de Barcelona) o Dueñas (exatacante de Rayo Vallecano, Barcelona y Granada), que aportaran un punto evocador y al mismo tiempo me permitieran avanzar sin tener que estar explicando tantas cosas y sin desviar la atención del lector”, afirma.

El autor revela una vuelta de tuerca que emparenta más su obra literaria con Córdoba: “En el segundo libro aparece en escena la mujer de Viberti, que se llama Julia, igual que la esposa de Sebastián. Fue exprofeso, ya que lo leí en el libro del periodista Daniel Barranquero (‘¡Viberti, Viberti¡ la leyenda del Zapatones’) y me gustó el nombre”. “Ya estoy trabajando en la tercera parte de la saga, y pienso en incluir en algún momento el nombre de los hijos, con los que hice contacto a través de las redes”, anticipa.

El escritor español se sorprende al conocer que el auténtico Viberti también ejerció el periodismo en sus últimos años, aunque él mismo se encarga de aliviar la ‘culpa’ de quien hace la revelación. “No te preocupes. La verdad es que no estaba al tanto de ello, pero más bien me hace ilusión saberlo”.

VIBERTI SIEMPRE VUELVE. Viñeta que el humorista gráfico ‘Pachi’ Idígoras le dedicó al exfutbolista cordobés en el diario malagueño ‘El Sur’. /// PACHI IDÍGORAS

Política, periodismo y fútbol

Aquellos años ‘70 que Alacid recrea en sus novelas también marcaron un quiebre en la sociedad argentina, con el golpe de Estado cívico-militar. La convergencia no pasa inadvertida para el escritor: ‘La vida es pendular y hay cosas que se repiten. Si bien el mundo de hoy no tiene nada que ver con el de hace 50 años, hay veces que quienes dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, se terminan quedando cortos. España está complicada, Argentina está complicada y el mundo está complicado. No hay un sitio que ofrezca buenas noticias”.

Volviendo a su Viberti periodista, Alacid enfatiza: “En cierto punto, mis novelas también son una reivindicación de cómo se ejercía el oficio en esos tiempos. Hoy el mundo va por otro lado, pero no dejo de tener nostalgia por ese periodismo más callejero, no tan pendiente de la pantalla del móvil. Esto tan organizadito, donde las redacciones parecen laboratorios médicos, no me termina de convencer. Explicarles aquello a los becarios de hoy día es un esfuerzo que no estoy dispuesto a hacer, entonces trato de enfocarme en inculcarles ser decentes, honestos y rigurosos. A lo otro, no lo van a entender”.

UN FUTBOLISTA DE NOVELA. Viberti revive como un avezado periodista en la saga de ficción del escritor español Jorge Alacid López. /// CEDOC PERFIL  

En tal sentido, rescata sus inicios como cronista en el diario ‘El Correo’, cubriendo los partidos del desaparecido Club Deportivo Logroñés, y no duda en señalar al periodismo deportivo como ‘la mejor de las escuelas’. “Esa experiencia me permitió conocer a las personas, no a los ídolos. Personalidades muy fascinantes, tipos frágiles y vulnerables que viajaban permanentemente por campo minado o arenas movedizas, porque no sabían si una patada o una mala tarde los iban a sacar para siempre de una cancha. Ahora es otra cosa: los futbolistas son dioses, mundanos pero dioses al fin, que viven encapsulados en una burbuja exagerada”, reflexiona.

Al fin y al cabo futbolero, Alacid no esquiva la consulta sobre el Mundial: “Lo estoy siguiendo con muy poca atención, primero porque soy anti-Fifa y después porque creo que este modelo de ‘200 equipos’ no resulta atractivo y desvirtúa el torneo. Y en nuestro caso, la diferencia horaria nos mata, ya que muchas veces los partidos se juegan de madrugada. Veo más goles que fútbol. No hay grandes selecciones y en ese contexto Argentina, sin ser especialmente brillante, es la que más me seduce. Tiene claro a qué jugar, algo de mística en su plantel y un Messi que sigue jugando como un chaval. Ver a ‘Leo’ en este Mundial es como poder mirar a Miguel Ángel o Leonardo Da Vinci, viejitos y casi retirados, dibujando en su taller”.