Guerra en Medio Oriente: Seúl se desploma 7%, Europa cae hasta 3,5% y el petróleo salta 5%
La guerra en Medio Oriente profundiza la aversión global al riesgo y golpea con fuerza a las bolsas internacionales este 3 de marzo, mientras el petróleo vuelve a dispararse y reabre el debate sobre un eventual rebrote inflacionario.
La guerra en Medio Oriente vuelve a sacudir a los mercados globales este martes 3 de marzo y enciende una señal de alerta para economías emergentes como la Argentina, sensibles a los movimientos del crudo, la inflación importada y la volatilidad financiera.
En el cuarto día de conflicto, las bolsas internacionales operan con fuertes pérdidas mientras el petróleo y el gas natural registran subas abruptas ante el riesgo de interrupciones en el suministro energético mundial.
Guerra en Medio Oriente: qué pasa con YPF, los bancos y el bono AL27
El dato más contundente de la jornada llega desde Asia: el índice Kospi de Seúl se desplomó 7,24%, en lo que fue la mayor caída entre los principales mercados. En Europa, las pérdidas también son significativas y superan el 3% en algunos casos, en paralelo a un fuerte salto del crudo.
El foco del mercado está en el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. Cualquier interrupción sostenida podría alterar significativamente el equilibrio global de oferta y demanda.
Adam Hetts, director global de Multi-Asset en Janus Henderson, explicó que Irán representa entre el 3% y el 4% de la producción mundial, pero el verdadero riesgo radica en el impacto regional y en la virtual paralización del tráfico por Ormuz.
Según su análisis, un petróleo en la zona de u$s80 sería consistente con conflictos recientes de alcance limitado, mientras que niveles cercanos a u$s90 o superiores a u$s100 implicarían un escenario de escalada prolongada, como ocurrió tras la invasión rusa a Ucrania en 2022. Por ahora, el mercado descuenta un conflicto acotado, aunque con elevada volatilidad.
El petróleo sube más de 5% y el gas se dispara
La tensión se concentra en el estratégico estrecho de Ormuz -por donde circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) del mundo- que quedó virtualmente paralizado tras la suspensión de operaciones de grandes navieras.
En ese contexto:
El Brent del Mar del Norte (entrega mayo) sube 5,45% y se ubica en u$s81,98 por barril.
El WTI estadounidense (entrega abril) avanza 5,32%, hasta u$s75,02 por barril.
El gas europeo (TTF de Países Bajos) se dispara 22,5%, hasta 54,52 euros.
La suba se produce luego de que el lunes el Brent llegara a saltar más de 13% en la apertura, en una reacción inicial al conflicto entre Irán e Israel y a los ataques que afectaron instalaciones energéticas en la región.
El impacto en economías emergentes
El interrogante central es si la suba del crudo será transitoria o si se transformará en una interrupción real del suministro. Para Alfredo Marentes, analista de VT Markets, el escenario más probable en esta etapa es una “prima de riesgo” de corto plazo en el precio del petróleo. Sin embargo, si el conflicto se intensifica y afecta físicamente los flujos de crudo, la inflación global podría repuntar.
Ese punto es clave para la Reserva Federal. Si el aumento del petróleo impacta en la inflación general -a través de transporte y expectativas- la Fed podría postergar los recortes de tasas previstos para fin de año y mantener una política monetaria más restrictiva.
Un dólar más fuerte y tasas más altas complicarían el panorama para los mercados emergentes.
En América Latina, Argentina aparece como uno de los países más sensibles: un endurecimiento de las condiciones financieras globales suele presionar sobre el tipo de cambio y la dinámica inflacionaria interna. México, en cambio, tendría un efecto mixto, dado su perfil exportador de crudo.
Los analistas coinciden en que, por ahora, el episodio parece un shock de volatilidad más que un cambio estructural. Pero advierten que el mercado seguirá monitoreando cuatro variables críticas: interrupciones reales en los envíos de petróleo, persistencia del precio por encima de los u$s80/90, fortaleza del dólar y reacción de los bonos estadounidenses.
Caída global de las bolsas y tensión en la deuda
El shock energético golpea con fuerza a los mercados accionarios. En Europa, hacia media mañana y según informa AFP,
- París cae 2,15%
- Fráncfort pierde 2,78%
- Londres retrocede 2,02%
- Milán se desploma 3,21%
- Madrid baja 3,56%
En Asia el panorama fue aún más severo:
- El índice Kospi de Seúl se hundió 7,24%
- El Nikkei de Tokio cedió 3,06%
- El Hang Seng de Hong Kong cayó 1,23%
Los inversores migran hacia activos considerados refugio, como el oro -que se mantiene en torno a los u$s5.307 la onza- mientras se desprenden de acciones y, en parte, también de bonos soberanos.
Tensión en Medio Oriente: por qué el cierre del Estrecho de Ormuz dispara el precio del petróleo
En el mercado de deuda europea, AFP refleja que el rendimiento del bono alemán a 10 años sube al 2,78%, desde el 2,71% previo, reflejando expectativas de inflación más persistente si el petróleo se mantiene en estos niveles.
El trasfondo para los analistas internacionales es claro: un crudo por encima de los 80 dólares reconfigura los escenarios macroeconómicos globales. Si la suba se consolida y el barril escala hacia la zona de los u$s90 o u$s100, la presión sobre la inflación podría forzar a la Reserva Federal y al Banco Central Europeo a mantener tasas altas por más tiempo.
Para la Argentina, que transita un proceso de estabilización macro con fuerte dependencia del frente externo, el escenario combina oportunidades y riesgos. Un petróleo firme mejora el flujo de divisas por exportaciones energéticas, pero la volatilidad financiera global puede afectar activos emergentes, riesgo país y acceso al financiamiento.
Ayer el ministro Luis Caputo se mostró confiado respecto a cómo enfrenta esta crisis el país en tanto consideró que “El escudo más importante es tener la macroeconomía ordenada”. “Es un shock externo fuerte; es difícil saber cuánto puede durar. Está afectando la apertura de los mercados y va a tener sus consecuencias”, aseguró sobre el conflicto en Medio Oriente, pero destacó que Argentina, con Vaca Muerta, “está bien parada”.
lr