La confianza empresaria cayó 24 puntos en el primer trimestre y encendió una señal de prudencia para 2026
El Índice de Confianza Empresaria de Vistage Argentina bajó de 113 a 89 puntos en el primer trimestre de 2026. Aunque más de la mitad de los empresarios cree que la economía empeoró en el último año, el 54% espera una mejora en los próximos doce meses.
El entusiasmo empresario con el que había cerrado 2025 perdió fuerza en el arranque de 2026. El Índice de Confianza Empresaria de Vistage Argentina cayó a 89 puntos en el primer trimestre del año, 24 puntos menos que los 113 registrados en el cuarto trimestre de 2025. El dato no muestra un viraje hacia el pesimismo pleno, pero sí marca un cambio de clima: los empresarios pasaron de mirar la recuperación con expectativa a administrar con mayor prudencia.
El 63% de los argentinos espera cambios económicos
El relevamiento fue realizado entre 375 empresarios, CEOs, gerentes generales y dueños de compañías. La foto que deja es la de un sector privado que reconoce un deterioro en la economía reciente, pero que todavía mantiene expectativas de mejora hacia adelante. El 52% de los consultados consideró que la economía argentina empeoró en el último año, mientras que el 32% dijo que se mantuvo igual y solo el 16% afirmó que mejoró.
La lectura a futuro muestra expectativas positivas
La buena noticia, es que hacia los próximos doce meses, la lectura cambia. El 54% de los empresarios espera que la economía esté mejor, el 32% cree que seguirá igual y el 14% teme un nuevo deterioro. Esa diferencia entre diagnóstico presente y expectativa futura aparece como uno de los puntos centrales del informe: el empresariado ve un escenario más difícil que el esperado, pero no abandona la hipótesis de una mejora durante el año.
“Los resultados del índice Q1 2026 reflejan un escenario de mayor prudencia por parte del empresariado argentino, luego de un cierre de año con expectativas más altas”, sostuvo Guadalupe San Martín, CEO de Vistage Argentina. La ejecutiva señaló que, frente a ese panorama, la mitad de los líderes encuestados apuesta por sostener su nivel de actividad, mantener precios y conservar las estructuras actuales de personal.
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La palabra clave del informe es cautela. No se observa un plan generalizado de expansión, pero tampoco un ajuste defensivo extremo. En empleo, el 52% de los empresarios prevé mantener su dotación actual, el 27% planea incrementarla y el 21% anticipa una reducción. Es decir, la mayoría busca preservar estructuras, antes que agrandarlas o recortarlas de manera significativa.
Qué pasa con las expectativas de inversión
Algo parecido ocurre con la inversión. El 51% de los empresarios estima que mantendrá sin cambios su inversión en activos fijos durante los próximos doce meses. Un 29% proyecta aumentarla y el 20% espera reducirla. En la práctica, la inversión queda en modo selectivo: no se apaga, pero tampoco se acelera de forma masiva.
Las expectativas de ventas muestran una lectura algo más favorable. El 48% de los encuestados cree que aumentará su volumen de unidades vendidas, el 34% espera estabilidad y el 18% prevé una caída. En facturación, el 53% proyecta un incremento de los ingresos por ventas, el 32% estima que no habrá cambios y el 15% anticipa una baja.
La tensión aparece en la rentabilidad en la medida en que sólo el 18% de los líderes consultados cree que sus ganancias aumentarán en el próximo año, mientras que el 38% espera una disminución y el 44% prevé que se mantendrán iguales. El dato sugiere que las empresas pueden vender más o facturar más, pero no necesariamente ganar más. En un contexto de costos altos, presión financiera y demanda todavía irregular, la mejora de actividad no garantiza recomposición de márgenes.
Los principales obstáculos mencionados son los temas financieros (financiación, flujo de caja y rentabilidad) que lideran las preocupaciones, con el 26% de las respuestas. Luego aparecen, con el mismo peso, la incertidumbre económica y el aumento de costos, ambos con el 22%.
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En precios, el 48% de los empresarios considera que mantendrá sin cambios los precios de sus productos o servicios, el 36% prevé aumentarlos y el 16% estima que los reducirá. En un escenario de inflación más baja que en años anteriores, las compañías parecen menos dispuestas a trasladar automáticamente todos los costos a precios, aunque el margen para sostener esa estrategia dependerá de la evolución de la demanda.
El informe también relevó las expectativas macroeconómicas de los líderes empresarios. Para 2026, estiman una inflación anual del 34%, nueve puntos porcentuales por encima de lo proyectado en la encuesta anterior. En cambio, para el tipo de cambio oficial esperan un dólar de $1.617 al 31 de diciembre de 2026, $185 menos que en el relevamiento del último trimestre de 2025.
Esa combinación muestra una expectativa particular: más inflación que la prevista meses atrás, pero menos presión cambiaria esperada hacia fin de año. Para las empresas, eso implica revisar presupuestos, costos y precios en un contexto en el que la nominalidad sigue siendo un factor relevante, aunque con un dólar oficial proyectado por debajo de la estimación previa.
Vale señalar que el Índice de Confianza Vistage nació en Estados Unidos en 2003 y en Argentina se realiza desde 2006. La encuesta busca medir trimestralmente las proyecciones de CEOs y líderes de pequeñas y medianas empresas. En esta edición, el resultado dejó una señal clara: el empresariado bajó un cambio después de un cierre de 2025 más optimista.
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