Las pequeñas y medianas empresas atraviesan un escenario de incertidumbre de cara al segundo semestre de 2026. Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilidad, desde distintos sectores productivos advierten que la recuperación todavía no llega a gran parte de la economía real y que persisten problemas vinculados al consumo, la capacidad instalada y el acceso al financiamiento.
En diálogo con Canal E, el economista Ernesto Mattos analizó las perspectivas para las pymes, cuestionó la falta de derrame de los sectores más dinámicos de la economía y alertó sobre las dificultades que enfrentan las empresas para sostener la actividad y el empleo.
La recuperación económica todavía no llega a todos los sectores
Mattos señaló que para la segunda mitad del año existe la expectativa de una mejora en la actividad, aunque remarcó que los datos actuales muestran fuertes desigualdades entre sectores.
Como ejemplo, mencionó la caída en la facturación de empresas vinculadas a la maquinaria agrícola, un rubro que suele estar asociado al desempeño del agro y a otras actividades industriales.
Según explicó, "la facturación de cosechadoras y tractores viene cayendo entre un 31% y un 13% comparado con el año pasado", una situación que evidencia que el crecimiento de algunos sectores no está generando efectos positivos sobre el resto de la economía.
Para el economista, este comportamiento preocupa porque afecta a actividades vinculadas como la metalurgia, los neumáticos y la producción de insumos industriales.
La industria sigue operando con baja capacidad instalada
Otro de los indicadores observados por Mattos es el nivel de utilización de la capacidad instalada, que continúa lejos de los registros previos al cambio de gobierno.
El especialista indicó que el uso de la capacidad productiva se mantiene estabilizado en niveles bajos y que eso limita las posibilidades de expansión de la industria nacional.
En ese sentido, sostuvo que "está muy lejos de diciembre de 2023", una referencia que, a su juicio, refleja las dificultades que enfrenta el sector manufacturero para recuperar dinamismo.
Además, advirtió que algunas proyecciones de crecimiento ya comenzaron a ajustarse a la baja, lo que genera mayor cautela entre empresarios e inversores.
El mercado interno sigue siendo la principal preocupación
Mattos consideró que la estrategia económica debería prestar mayor atención al mercado interno, ya que la mayoría de las empresas argentinas no participa del comercio exterior.
Al analizar la estructura productiva del país, recordó que el universo de compañías exportadoras representa una porción muy pequeña del total de firmas registradas.
Por eso afirmó que "la política tendría que estar dirigida al sector mayoritario, que en este caso es el mercado interno", al remarcar la importancia del consumo y de la actividad local para sostener el empleo.
Según explicó, el crecimiento basado principalmente en sectores exportadores no alcanza para impulsar al conjunto del entramado productivo.
Importaciones, desempleo y presión sobre las pymes
El economista también vinculó las dificultades de las empresas con el aumento de la desocupación y la mayor competencia de productos importados.
Desde su perspectiva, una parte del consumo se está desplazando hacia bienes provenientes del exterior, mientras numerosas firmas locales enfrentan mayores costos y menores niveles de ventas.
En ese contexto, advirtió que "lo que más ha crecido son productos importados", una situación que agrega presión sobre sectores industriales y comerciales de menor escala.
Para Mattos, este fenómeno explica parte de las dificultades que atraviesan las pymes para sostener sus niveles de producción y empleo.
El crédito crece lentamente y preocupa la mora empresaria
Respecto al financiamiento, el especialista señaló que el crédito destinado a empresas muestra una evolución moderada y todavía no alcanza para convertirse en un motor relevante de crecimiento.
Además, advirtió que algunas compañías comienzan a enfrentar mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
Según indicó, "para las empresas viene creciendo lentamente", aunque aclaró que la situación todavía no puede calificarse como crítica.
Sin embargo, sostuvo que el aumento de las tasas de interés y la incertidumbre económica llevan a muchos empresarios a buscar alternativas para evitar un mayor endeudamiento bancario.
Las empresas modifican sus estrategias para sobrevivir
Frente a este escenario, Mattos explicó que numerosas firmas comenzaron a redefinir sus modelos de negocios para reducir costos y preservar márgenes de rentabilidad.
Entre las medidas más frecuentes mencionó la sustitución de producción local por bienes importados y cambios en la estructura laboral.
En esa línea, describió que algunas compañías optan por "traer un importado, despedir a mi trabajador y ponerlo en monotributo", una práctica que refleja las dificultades para sostener relaciones laborales formales en determinados sectores.
Para el economista, el principal desafío hacia adelante será lograr que la recuperación económica se traduzca en una mejora concreta para las pymes y para el empleo, evitando que la estabilidad macroeconómica conviva con un deterioro prolongado del entramado productivo nacional.