La situación de las pequeñas y medianas empresas atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Así lo expresó Mauro González, presidente de la Confederación Federal Pyme, quien aseguró que el sector enfrenta una crisis de rentabilidad, caída del consumo y cierre sostenido de compañías.
"El panorama es caótico, sinceramente dramático", afirmó González, tras participar de una conferencia de prensa en la que más de 50 entidades empresarias solicitaron la declaración de emergencia para las pymes. Según explicó, el objetivo es impulsar proyectos legislativos que permitan aliviar la presión financiera y evitar una profundización de la crisis.
"No podemos tolerar más cierres de empresas, no podemos tolerar más crecimiento del desempleo", sostuvo. En ese sentido, alertó que el deterioro de la actividad genera un círculo vicioso de menor consumo, mayor endeudamiento y pérdida de puestos de trabajo.
Reclamo por alivio fiscal y financiamiento para sostener la actividad
Entre las principales medidas que impulsa el sector, González mencionó la suspensión de embargos e inhibiciones por parte de ARCA durante 180 días, una revisión de las tarifas energéticas y beneficios fiscales temporales para recomponer la actividad.
"Lo que queremos no es producir más hoy. Lo que queremos es sostener lo que existe para que no cierren más empresas", remarcó.
El dirigente también cuestionó la falta de avances institucionales para atender la problemática del sector y señaló que la Comisión Pyme del Senado aún no fue conformada. "La necesidad que tienen las pymes es urgente", enfatizó.
Además, criticó la política económica nacional por considerar que prioriza indicadores macroeconómicos que no reflejan la realidad de la producción y el comercio. "Estamos ante un gobierno que desconoce al sector productivo, al sector industrial y en particular a la pequeña y mediana empresa", aseguró.
Cierre de empresas, desempleo y preocupación en todo el país
González sostuvo que la crisis afecta tanto a los centros urbanos como a las economías regionales. Según relató, cámaras empresarias de provincias como Chaco, Tucumán, Entre Ríos y Río Negro describen problemas similares: caída de ventas, aumento de costos y cierre de comercios.
Respecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), reiteró sus críticas y afirmó que el sector pyme advirtió desde el inicio sobre sus posibles consecuencias. "Dijimos que era el acta de función de la industria nacional y en particular de la pequeña y mediana empresa", expresó.
El dirigente destacó que las empresas no reclaman beneficios para expandirse, sino herramientas para sobrevivir. "Hoy no estamos ávidos de inversión, sino estamos ávidos de sostener las empresas que hemos creado", afirmó.
Como reflejo de la magnitud del problema, González aseguró que "más de 25.000 empresas" dejaron de operar en los últimos años y que se perdieron más de 400.000 puestos de trabajo. Para el titular de la Confederación Federal Pyme, la falta de rentabilidad continúa acelerando un proceso que amenaza con profundizarse si no se implementan medidas urgentes.