Estados Unidos registró una creación de empleo superior a las expectativas del mercado, una señal que fue seguida de cerca por inversores y analistas. Según explicó el economista Leonardo Alberto, el crecimiento alcanzó los 172.000 nuevos puestos de trabajo, superando las previsiones previas y consolidando la fortaleza del mercado laboral estadounidense.
“Sí hubo un crecimiento del empleo, incluso por encima de lo esperado en Estados Unidos”, destacó el economista, al tiempo que remarcó que cualquier modificación en las expectativas económicas suele ser rápidamente evaluada por los mercados.
El análisis sectorial muestra diferencias significativas entre ganadores y perdedores. Los principales motores de la creación de empleo fueron las actividades vinculadas al ocio y la salud. “En el orden de ocio hubo un crecimiento de 70.000 empleos aproximadamente; en lo que es salud, hubo unos 35.000 empleos”, precisó Alberto. En contraste, el sector financiero fue uno de los más afectados por la pérdida de puestos laborales.
Una economía orientada a los servicios y al consumo
Para el especialista, el fenómeno responde a la estructura propia de las economías desarrolladas. “La producción de bienes la tienen en países que tienen condiciones mejores para producir bienes, como puede ser hoy el sudeste asiático, y la producción de servicios la tienen in-house, la tienen adentro, realizada por sus ciudadanos”, explicó.
En ese contexto, sostuvo que las políticas de protección de la industria local impulsadas por Donald Trump también contribuyeron a sostener el empleo. “Esa defensa permite justamente que el empleo no haya caído en Estados Unidos y que se generen nuevos empleos, principalmente en el área de servicios, y puedan mantenerse los niveles de consumo”, afirmó.
Además, recordó que la economía estadounidense se sostiene sobre una lógica de gasto y demanda futura. “Estados Unidos es una nación que basa prácticamente todo su crecimiento en consumo futuro”, señaló.
El contraste con Argentina y el riesgo de una economía de enclave
Alberto también analizó las diferencias con la Argentina y advirtió sobre las limitaciones de medir el progreso únicamente a través del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI). Según explicó, el aumento de la producción no necesariamente implica una mejora en el bienestar general. “El país puede crecer y su población aún estar peor que el año anterior”, sostuvo.
Para ilustrarlo, planteó que una sola empresa podría concentrar gran parte del crecimiento económico mientras el resto de la actividad permanece estancada.
Asimismo, alertó sobre la fuerte participación de capitales extranjeros en sectores productivos locales y las consecuencias que esto puede tener sobre el mercado cambiario. En ese sentido, recordó que muchas empresas generan ganancias en el país pero posteriormente demandan divisas para remitir utilidades al exterior.
Finalmente, el economista dejó una advertencia sobre el rumbo del desarrollo económico argentino. “Nos podemos volver a una economía de enclave donde simplemente tengamos una población realmente muy pobre y una población que maneja las pocas empresas que generan dinero”, concluyó.