Elecciones 2027

El blindaje de US$ 75.000 millones anunciado por Caputo enfrenta condiciones de la política y la macroeconomía

El ministro le asegura a sus interlocutores que tiene todo el swap con EE.UU. disponible y el chino a disposición. Pero el acceso es más acotado. Compras de dólares ponen en jaque al tipo de cambio que quiere el Gobierno.

Luis Caputo en la apertura del Argentina Week París Foto: Captura

Los dólares extra —la “bazooka”, como la llamó Javier Milei— que Luis Caputo contabilizó en USD 75.000 millones para calmar una eventual volatilidad electoral están en duda. Entre proyectos en el Capitolio de Estados Unidos que bloquean un posible rescate financiero, rispideces diplomáticas con Beijing y un Banco Central que desacelera sus compras, el blindaje financiero exhibido por el ministro de Economía frente a inversores y empresarios choca contra los límites de la política y la realidad macroeconómica.

A un año de las elecciones, Caputo necesita esparcir en público y en privado que todas las opciones de emergencia están a disposición. En Nueva York, le dijo a los inversores que pase lo que pase, tanto el swap con China como con Estados Unidos están al alcance de una señal de la Argentina. A referentes que estuvieron reunidos en el quinto piso del Palacio de Hacienda en el último tiempo les ratificó que la totalidad de los USD 20.000 millones del acuerdo están disponibles para su uso, sin restricciones, según pudo saber PERFIL.

Los fantasmas en el Capitolio

El titular del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, abrió la puerta a volver a asistir al aliado en América Latina. “¿Podríamos volver a hacerlo? Por supuesto”, contestó consultado sobre esa posibilidad. Aun así, todavía faltan las elecciones de medio término estadounidenses del próximo 3 de noviembre en las que el mayor temor de Donald Trump es que el Congreso se reconfigure de manera tal que puedan tener votos para un impeachment.

Y aunque fuentes con oficina en Wall Street aseguran que el bailout para Argentina depende más de la relación personal entre Bessent y Caputo que la cuestión política, en septiembre de 2025, cuando la máxima autoridad económica norteamericana asistió a nuestro país, no sólo fue cuestionado sino que dos proyectos entraron al Capitolio y dos cámaras desfavorables podrían hacerle lugar.

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Uno es el “No Argentina bailout Act” (“No al rescate financiero a la Argentina”), de la senadora demócrata Elizabeth Warren; y el otro es “American farmers first act” (“Los agrarios americanos primero”).

El primero prohíbe de forma explícita el uso del Fondo de Estabilización Financiera (ESF) para proveer de una línea de swap, la compra de pesos o de títulos públicos argentinos, con fecha límite al 10 de diciembre de 2027. Aclara que "cualquier contrato o instrumento financiero que se haya celebrado antes de la promulgación de la ley y que infrinja la prohibición deberá ser vendido o rescindido dentro de los siete días siguientes a la promulgación de la misma."

El segundo también elimina la posibilidad del bailout e indica que el Tesoro debería “transferir al Departamento de Agricultura (USDA) los fondos obtenidos de la venta o cancelación de los contratos o instrumentos financieros” y luego “realizar pagos únicos de asistencia económica a los productores de cada cultivo afectado negativamente por la pérdida de mercados de exportación durante el año comercial 2025 correspondiente a dicho cultivo, según lo determine el propio USDA”.

El 22 de septiembre de 2025 Caputo sacó de emergencia un decreto que bajó a 0% las retenciones al campo por una ventana de tiempo y cupo limitados. En horas, provocó un aluvión de compra de granos por parte de China e hizo estallar el enojo de los exportadores estadounidenses en la Bolsa de Chicago, en plena guerra comercial con el gigante asiático de por medio.

El factor Beijing

En el caso del swap con China, el titular de la cartera económica también contabilizó los USD 20.000 millones que componen el intercambio total que se refleja hoy, a diferencia del norteamericano, en las reservas brutas del Banco Central. No obstante, solo estarían a disposición los mismos USD 5.000 millones que activó en su momento la gestión de Alberto Fernández. “Los chinos siempre nos mantuvieron ese tramo activado y permanece así”, confirmó a este medio una alta fuente del equipo económico a PERFIL.

El uso del acuerdo con el gigante asiático implica, en tanto, el pago de una tasa de la que no se conoce su interés. Pero además, según contaron a este medio voces al tanto del funcionamiento de la línea de crédito, en realidad, tendría que negociarse desde un principio ya que no hay “yuanes convertibles disponibles”. “Si otro funcionario del Gobierno aunque sea periférico llega a atacar a China la cosa, intuyo, se va a poner peor”, planteó la fuente.

Reservas y promesas en duda

En cuanto a la compra de reservas por USD 20.000 millones que marcó Caputo en una presentación que hizo ante los encargados de las finanzas de importantes empresas, dependerá de la intención del Gobierno de mover al dólar con el BCRA arbitrando en el mercado oficial. Hasta ahora, la señal es muy clara: sostener un tipo de cambio con techo un poco por encima de los $1.500.

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El ritmo de compras cayó fuerte en lo que va del segundo semestre. Lógico para la época del año en la que las liquidaciones del agro merman. Pero esta vez fue distinto. Un cálculo de la consultora Profit arrojó que para los últimos seis meses del año la proyección de ingreso de dólares por parte del campo sería de USD 20.000 millones, muy por encima del promedio para los cereales y oleaginosas en el período 2015-2015. Aun así, la autoridad monetaria pasó de un promedio de compras de USD 137 millones en mayo (pleno momento de cosecha gruesa) a USD 22 millones en septiembre y USD 64 millones en lo que va de octubre.

De cara a 2027, la consultora MAP proyectó un escenario base con un crecimiento en torno a 2,5%, con la inflación continuando su descenso —29,9% diciembre contra diciembre en 2026 y 23,1% en 2027— y “un tipo de cambio que el Gobierno logra sostener, con episodios de volatilidad y un pico acotado y transitorio en el trimestre preelectoral”. La expectativa de la entidad es que el tipo de cambio termine el año siguiente en $1990.

Interlocutores habituales del sector privado y referentes del análisis económico prevén que la lógica siga siendo mantener el billete verde lo más estable posible para evitar un salto inflacionario que rompa uno de los contratos electorales, y quizás el más fuerte, que es la desinflación. Sorprende, en esa línea, que entonces la promesa de compra haya aumentado al doble ya que el viceministro de Economía, José Luis Daza, había adelantado en agosto que de cara a las elecciones comprarían USD 10.000 millones más.

El freno en los mercados

Resta saber qué pasara con la emisión local de bonos en dólares y una eventual salida al mercado internacional. La primera, según publicó Clarín este lunes, estaría suspendida, incluso cuando el secretario de Finanzas, Federico Furiase, aseguró que faltarían emitir unos USD 1.000 millones más.

La segunda fue vetada por el mismo Gobierno cuando publicó el programa financiero 2026/2026. Ahora, por el riesgo país, que tocó un pico de 650 puntos básicos y con tasas del tesoro de EE.UU. en suba, el financiamiento para la Argentina tendría un interés de hasta 12%. Una tasa considerada “prohibitiva” en el mundo financiero.

 

ML