La continuidad del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) quedó vinculada a una discusión más amplia sobre el rumbo de la política energética y el rol del Estado. Para Jorge Lapeña, el Gobierno debería establecer objetivos de largo plazo y definir una estrategia que no dependa de las coyunturas políticas.
En la Ronda de Economistas (RDEco) de +Perfil, el nuevo canal de Editorial Perfil, Lapeña y Luis Bolomo analizaron además las dificultades que tendría una eventual modificación del RIGI en el Congreso, mientras que Santiago Llull planteó su mirada sobre las políticas oficiales y su impacto en la sociedad.
Lapeña reclamó una política energética de largo plazo
“El Gobierno ahí tendría que fijar una política, un lineamiento”, sostuvo Lapeña, y agregó: “El plan a donde queremos llegar tendría que estar más o menos explícito”.
El especialista puso como ejemplo la infraestructura energética y reclamó una visión que trascienda las coyunturas. “La Argentina tiene centrales hidroeléctricas de magnitud mundial, el Chocón es un ejemplo, el último se hizo hace 50 años”, señaló.
También defendió la continuidad de la inversión nuclear: “Las centrales nucleares no producen gases de efecto invernadero”.
Lapeña vinculó esa discusión con la concepción del Estado del actual Gobierno y advirtió sobre la necesidad de definir políticas energéticas de largo plazo. “Hay un problema de cuán jefe de Estado es quien gobierna, quien se autotitula un enemigo del Estado”, afirmó.
RIGI, Congreso y el escenario político
Por su parte, Luis Bolomo introdujo otro elemento para evaluar la continuidad del RIGI: las dificultades que implicaría modificarlo en el Congreso. “Para que vos puedas modificar al RIGI, tenés que tener un nivel de votación en el Congreso que hoy es imposible”, afirmó.
En ese sentido, señaló que “hoy en diputados no sacás los 2 tercios, en senadores tampoco”.
El debate también alcanzó el escenario electoral y la posibilidad de que el RIGI se convierta en un tema central de campaña. Frente a ese eventual escenario, quedó planteada la pregunta sobre si futuros gobiernos mantendrían los incentivos establecidos para las grandes inversiones.
Además, Santiago Llull sostuvo que existe una parte de las políticas oficiales que logró aceptación social, aunque diferenció ese respaldo de otras medidas. “Hay muchas cosas que la política entiende que cayeron bien en la sociedad y que eran necesarias”, afirmó.
Al mismo tiempo, advirtió sobre el impacto de decisiones cuyos efectos inicialmente podrían considerarse secundarios: “Cuando vos pensás que el daño es colateral, apoyás; ahora, cuando es adrede...”.
El empresario cerró con una reflexión sobre las dificultades que enfrentan los gobiernos para sostener sus políticas: “Los gobiernos oficialistas tienen la dura tarea de enfrentarse contra su propia realidad generada hace segundos”.