Desafíos del plan económico

La paradoja económica de Milei: reservas récord pero con la actividad al borde de la recesión técnica

Mientras el Banco Central logró fortalecer sus reservas internacionales, mejora la balanza comercial y avanza el sendero de desinflación, el consumo no repunta, la actividad económica sigue estancada y crece el riesgo de una recesión técnica. Cuáles son los desafíos del Gobierno según los economistas.

Javier Milei Foto: CEDOC

La economía argentina enfrenta una paradoja bajo el gobierno de Javier Milei: mientras el Banco Central logró fortalecer sus reservas internacionales y el programa económico muestra avances en materia de estabilidad financiera, la actividad económica permanece estancada y crece el riesgo de una recesión técnica. 

La debilidad del consumo, la pérdida de dinamismo del crédito y las dificultades de la industria y la construcción contrastan con la generación de dólares del sector energético. Para los economistas, el principal desafío del Gobierno es trasladar los resultados macroeconómicos a una recuperación sostenida de la producción, el empleo y los ingresos.

Tras la fuerte caída de julio, la actividad económica tuvo una pequeña suba del 0,1% en agosto

El contraste entre ambos escenarios se profundiza en un contexto en el que la acumulación de reservas y la mejora de la balanza comercial conviven con una economía interna que no logra recuperar impulso. Mientras Vaca Muerta se consolida como una fuente de divisas, los sectores más vinculados al mercado doméstico enfrentan dificultades para sostener sus niveles de actividad. En la rueda del miércoles 21 de octubre, el Banco Central compró u$s46 millones y las reservas internacionales alcanzaron los u$s50.225 millones.

La posibilidad de ingresar en una recesión técnica aparece como una de las principales señales de alerta. Este escenario se configura cuando el Producto Interno Bruto (PIB) registra dos trimestres consecutivos de contracción en términos desestacionalizados, por lo que la evolución de los próximos indicadores será determinante para establecer si la economía atraviesa una nueva fase recesiva.

La actividad económica en agosto creció 0,1% mensual y cayó 1,7% en la comparación interanual, según datos del INDEC.

En esta línea, el centro de Estudios Económicos del Banco Provincia, opinó que “la economía no rebotó en agosto (+0,1%) y está 3,8% por debajo del cierre de 2025”. Además, agregaron que “el arrastre estadístico quedó en -1,5% y debería haber crecido ¡8,5%! en septiembre para zafar de la recesión técnica”.

Una economía que acumula dólares, pero no consigue recuperar la actividad

Honorio Zavaleta, economista de EcoGo, reconoció los avances del Gobierno en materia de estabilidad financiera. Según explicó, la administración de Milei consiguió acumular reservas en el Banco Central y obtener respaldo de organismos internacionales para afrontar los vencimientos de deuda en moneda extranjera. A su entender, los pagos previstos para el próximo año parecen estar prácticamente asegurados. También destacó que el Tesoro mejoró su acceso al financiamiento en pesos, logró extender los plazos de vencimiento de su deuda y recuperó cierta estabilidad en las tasas de interés.

La actividad se estancó en agosto y preocupa el nivel de profundidad de la recesión

El economista señaló que la mejora del frente externo también responde al desempeño de la balanza comercial, impulsada principalmente por el sector energético y el desarrollo de Vaca Muerta, aunque también se registraron avances en otros sectores exportadores. Sin embargo, advirtió que el principal problema continúa siendo la actividad económica. La recuperación observada después del ajuste inicial de 2024 y durante los primeros meses de 2025, que había estado sostenida por la recomposición de los salarios reales y la expansión del crédito privado, perdió fuerza cuando se interrumpió el ciclo crediticio a mediados del año pasado.

Esta situación afectó especialmente a la industria y la construcción, dos actividades que habían comenzado a recuperarse después del ajuste inicial, pero que volvieron a mostrar una dinámica contractiva. Para Zavaleta, la posibilidad de revertir el estancamiento depende de recuperar el poder adquisitivo de los salarios o conseguir una nueva expansión sostenida del crédito. Aunque reconoció algunas señales recientes de mayor dinamismo en los préstamos, advirtió que el aumento de la mora, las necesidades de refinanciación y la proximidad de las elecciones de 2027 podrían llevar a los bancos a mantener una postura cautelosa.

Las anclas del programa económico y el riesgo de una recesión técnica

Desde una perspectiva más crítica, Pablo Moldovan, economista de la consultora C-P, consideró que las principales causas del deterioro de la actividad deben buscarse en la propia configuración del programa económico. Según explicó, las herramientas utilizadas para contener la inflación limitan la posibilidad de que el contexto internacional favorable se traduzca en una recuperación del mercado interno. En particular, identificó cuatro factores que condicionan el crecimiento: el ancla cambiaria, el ajuste fiscal, la política salarial y las restricciones monetarias.

Para Moldovan, el ancla del dólar combinada con la apertura comercial complica la situación de las empresas, mientras que el ajuste fiscal afectó las jubilaciones, los salarios públicos y la inversión del Estado. A su vez, sostuvo que el ancla salarial impide una recuperación sistemática de los ingresos y que la política monetaria dificulta la expansión del crédito.

En este escenario, cuestionó que el programa priorice la desinflación sin conseguir que los precios continúen desacelerándose de manera sostenida.

El 65% no llega al día 20 del mes y más del 80% pierde contra la inflación

El INDEC reveló este que la inflación de septiembre se ubicó en 1,9% mensual, un promedio que lleva cinco meses sin poder alejarse del 2%. Así, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló una suba de 23,6% en lo que va del año, mientras que la a variación interanual es del 33,4% en el total nacional.

Moldovan planteó que “hoy Argentina atraviesa una crisis diferente a las de los últimos 25 años, no es una crisis del dólar, sino una crisis de insuficiencia de demanda que convive con una inflación que no termina de bajar”. De esta manera, vinculó el estancamiento de la actividad con la debilidad del consumo y las dificultades para recuperar los ingresos de los hogares.

Vaca Muerta genera divisas, pero la industria y el consumo siguen debilitados

Eduardo Setti, economista de Fundación Encuentro, también identificó una contradicción entre la generación de dólares y el desempeño de la economía real. Según explicó, era previsible que Vaca Muerta se convirtiera progresivamente en una fuente cada vez más importante de divisas, independientemente de quién gobernara. Incluso consideró posible que, en un futuro cercano, su aporte se acerque al del sector agropecuario. En ese sentido, destacó que la energía pasó de ser una actividad que demandaba dólares a convertirse en un sector generador de divisas.

Sin embargo, Setti advirtió que las compras de dólares no se tradujeron en un incremento equivalente de las reservas internacionales. A su entender, esta diferencia representa una vulnerabilidad que podría generar tensiones cambiarias de cara a 2027, especialmente por el atraso cambiario que, según su análisis, se sostiene parcialmente mediante endeudamiento e ingreso de capitales.

También cuestionó la solidez del equilibrio fiscal, al señalar que instrumentos como las letras capitalizables pueden mejorar los resultados de corto plazo sin garantizar su sostenibilidad. Además, sostuvo que parte del ajuste se apoya en la postergación de gastos e inversiones esenciales en rutas nacionales, salud, discapacidad y universidades.

En cuanto a la actividad económica, el especialista sostuvo que la pérdida de empleo, el crecimiento de la informalidad y el deterioro del salario real frente al aumento de las tarifas y otros precios regulados afectan directamente al consumo interno. A este escenario se suma la apertura de las importaciones, que intensifica la competencia sobre la producción nacional.

Los salarios le ganaron a la inflación en agosto, según el INDEC

Para Setti, el riesgo es que la caída de la demanda interna, la pérdida de competitividad y las dificultades de las empresas locales terminen alimentando un círculo de menor producción, destrucción de empleo y nuevas caídas del consumo. Los sectores más comprometidos serían precisamente aquellos con mayor capacidad de generar puestos de trabajo, como la industria, el comercio y la construcción.

De esta manera, mientras la energía fortalece la disponibilidad de divisas y el Gobierno exhibe avances en estabilidad financiera, una parte importante de la economía continúa sin encontrar motores de crecimiento. La posibilidad de evitar una recesión técnica dependerá, en buena medida, de que esa mejora macro consiga traducirse en una recuperación de la actividad, el crédito y el poder adquisitivo.

 

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