La capacidad de adaptación de las empresas argentinas y el papel del Estado frente a la apertura económica fueron algunos de los ejes centrales del debate sobre el futuro industrial. En diálogo con Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil, Daniel Bosque advirtió que la falta de infraestructura y las dificultades para retener trabajadores capacitados condicionan el desarrollo de sectores intensivos en capital.
Durante la conversación, también se debatió sobre las dificultades para reconvertir industrias estratégicas, las responsabilidades del Estado ante la apertura comercial y la importancia de invertir en tecnología y capacitación. Los participantes coincidieron en señalar los desafíos que enfrentan las empresas para mantener sus capacidades productivas y adaptarse a las nuevas condiciones económicas.
La falta de personal capacitado y los desafíos de la reconversión industrial
"El recurso humano es lo que daba menos, pero ¿por qué? Porque está canibalizado eso", explicó Bosque al describir cómo las compañías invierten en capacitación y luego pierden personal frente a otras empresas.
También destacó cambios en la inversión privada en infraestructura, con compañías que comienzan a financiar obras necesarias para sus actividades. Como ejemplo, mencionó iniciativas empresariales vinculadas con caminos utilizados por la minería del litio en la Puna.
Bosque planteó, además, la necesidad de que el Gobierno brinde herramientas para acompañar la reconversión productiva: "Ese proceso de reconversión que pide el Gobierno para algunos sectores, ¿es viable? El Gobierno tiene obligaciones de dar herramientas para esa reconversión".
Hugo Vasques puso el foco en los riesgos de perder industrias estratégicas. Señaló que sectores como el textil, el calzado y el automotor enfrentan dificultades, pero advirtió que cerrar una operación automotriz implica mucho más que reconvertir una pyme individual.
"Es muy difícil reconvertir procesos o sectores estratégicos", sostuvo, al destacar las capacidades industriales que Argentina construyó alrededor de la producción de vehículos, acero y aluminio.
El rol del Estado y la apuesta por la tecnología
Santiago Llull propuso distinguir entre las decisiones de un gobierno y las responsabilidades permanentes del Estado. En ese sentido, cuestionó que la apertura comercial avance sin mecanismos que contemplen las consecuencias para el conjunto de la industria.
"Hay que empezar a disociar Gobierno de Estado", afirmó. Como ejemplo, mencionó el avance de los automóviles chinos en el mercado argentino y defendió la necesidad de establecer límites y políticas que contemplen la producción local.
Por su parte, Marco Meloni sostuvo que adaptarse al escenario internacional no significa abandonar la protección del empleo ni la inversión productiva.
"Todos están en el medio, todos hacen lo mismo", expresó al referirse a las políticas industriales de distintas potencias económicas.
El empresario textil también destacó la importancia de la ciencia, la tecnología, la educación y el financiamiento para modernizar la producción. Recordó que el sector textil perdió miles de empresas durante décadas, pero consideró que las que sobrevivieron avanzaron en tecnificación.
"La industria y la investigación es reversible porque es algo que se puede aprender más en este país con el capital humano que es lo que tenemos", concluyó Meloni, al defender la formación y la innovación como herramientas para sostener la industria nacional y generar oportunidades de desarrollo.