Irán desafía a EE.UU. y prepara sus fuerzas para “una guerra total”
El régimen de la República Islámica dijo que el presidente estadounidense Donald Trump “habla mucho”, pero que si los ataca “recibirá su respuesta en el campo”. Y que lo primero que destruirán son las bases norteamericanas en Oriente Medio. El ayatollah Alí Jamenei fue trasladado a un búnker subterráneo por precaución. Caos en las aerolíneas europeas que evitan el espacio aéreo de Irán e Irak por temor a errores de identificación en los sistemas de defensa antiaérea.
En un nuevo capítulo de la crisis que mantiene en vilo a Medio Oriente, el régimen de la República Islámica elevó el tono de sus amenazas contra Estados Unidos por la decisión del presidente Donald Trump de enviar una poderosa flota al Golfo Pérsico.
Ayer, el comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria (IRGC), Majid Mousavi, sostuvo que las fuerzas iraníes están en “alerta máxima” y que habrá una respuesta contundente si Washington decide atacar el país persa.
Desde la capital iraní, Majid Mousavi minimizó la retórica del mandatario estadounidense, aunque aseguró que sus fuerzas están preparadas para un choque en igualdad de condiciones. “Trump habla mucho, pero debe estar seguro de que recibirá su respuesta en el campo”, declaró a la televisión estatal Press TV.
El comandante Mousavi, responsable del programa de misiles balísticos, enfatizó que la capacidad defensiva de Irán se encuentra en su “punto máximo”.
Estas palabras fueron secundadas por Esmail Kowsari, miembro de la Comisión de Seguridad Nacional. “Si los enemigos cometen un acto agresivo, recibirán una respuesta letal y disuasoria, y las bases estadounidenses en la región serán uno de los principales objetivos”, aseguró a la agencia Fars.
Un alto miembro de la cúpula iraní, en diálogo con agencias internacionales bajo anonimato, fue enfático: “Esta vez trataremos cualquier ataque limitado, ilimitado, quirúrgico, cinético, como quiera que lo llamen, como una guerra total contra nosotros, y responderemos de la manera más dura posible para resolver esto”.
En medio de los preparativos iraníes, según trascendió en medios opositores del país, el líder supremo Alí Jomenei fue reubicado en un refugio subterráneo especial en Teherán. La medida se adoptó luego de que jefes de seguridad advirtieran de un mayor riesgo de ataque estadounidense.
El mundo observa con cautela si esta guerra de palabras entre el régimen iraní y Trump se traducirá en un enfrentamiento directo, con todas las consecuencias que podría acarrear a nivel global.
Con el espacio aéreo iraní bajo restricciones intermitentes y una flota de guerra estadounidense en camino, el margen para la diplomacia parece haberse reducido al mínimo.
Alerta aérea. La escalada bélica provocó una reacción inmediata en la aviación comercial. Ante el temor de que se repitan tragedias del pasado por errores de identificación en los sistemas de defensa antiaérea, varias de las principales compañías aéreas de Europa decidieron suspender sus operaciones y evitar el espacio aéreo de la región.
Air France y KLM anunciaron este viernes la suspensión de sus vuelos a Dubái, Tel Aviv y otras ciudades del Golfo. KLM confirmó que no sobrevolará los espacios aéreos de Irán e Irak hasta nuevo aviso. Ayer a la mañana, Air France señaló que retomaba los vuelos a Dubái, pero evitaba rutas peligrosas.
Lufthansa, la aerolínea de bandera alemana, canceló todos sus vuelos hacia y desde Teherán hasta finales de marzo, citando “preocupaciones de seguridad extremas”.
La Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea, EASA, emitió un boletín instando a las operadoras a evitar el sobrevuelo de Irán, advirtiendo sobre el “alto riesgo de identificación errónea” por parte de las defensas iraníes, que se encuentran en estado de alerta máxima.
Golpe a la economía aérea. La decisión de las aerolíneas europeas de evitar los cielos de Irán e Irak no solo es una medida de seguridad; es un terremoto logístico que ya está pasando factura a la economía global.
Las cadenas de suministro han comenzado a reaccionar ante lo que muchos analistas llaman el “aislamiento aéreo” de la región.
Evitar los espacios aéreos de Irán e Irak, pasillos fundamentales para la conexión entre Europa y el sudeste asiático obliga a las aeronaves a tomar rutas alternativas sobre Turquía, Arabia Saudita o el congestionado corredor del Mar Caspio.
Los desvíos incrementan entre 45 y 90 minutos adicionales a vuelos de larga distancia. Esto se traduce en un consumo extra de combustible de hasta 15 toneladas por trayecto en aviones de gran capacidad (como el Airbus A350 o el Boeing 787).
El transporte de mercancías críticas (electrónica desde China y componentes industriales desde India) está sufriendo retrasos de hasta 48 horas, lo que amenaza con interrumpir las cadenas de suministro “justo a tiempo” en Europa.
Crisis interna. La reacción de Teherán y el repliegue de las aerolíneas se producen tras las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien confirmó el movimiento de una “flota enorme” hacia el Golfo Pérsico como medida de “vigilancia extrema”. El mandatario condicionó cualquier desescalada al cese de la represión interna en Irán.
Mientras tanto, el frente interno de la República Islámica se desmorona. Las protestas, detonadas por el desplome histórico del rial iraní, que ha perdido el 96% de su valor frente al dólar, han sido recibidas con una violencia estatal sin precedentes.
El gobierno reconoció 3.400 muertos durante la represión de la última semana, pero los organismos de derechos humanos elevan esa cifra a 5 mil.
Mercados en alerta: sube el petróleo
La incertidumbre sobre un posible bloqueo del Estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria de Irán disparó los precios de la energía.
El valor del petróleo se aceleró el viernes luego de que Donald Trump afirmara que una flota de la Armada estadounidense se dirigía al Golfo para seguir presionando a Irán, lo que despierta temores sobre el abastecimiento de crudo.
“El mercado repuntó ya que la situación iraní está de nuevo en los titulares. Hablamos de una producción de aproximadamente 3,3 millones de barriles por día” en Irán, dijo Robert Yawger, de Mizuho USA.
Dado que el país es uno de los diez primeros productores mundiales de petróleo, los operadores están nerviosos. Una intervención militar haría subir el riesgo para el transporte de petróleo por el estrecho de Ormuz, aproximadamente un 20% de la producción mundial.
“No solo la demanda va a ser increíblemente alta, sino que además la producción estadounidense corre el riesgo de paralizarse” por la ola de frío polar, explicó Eli Rubin, de EBW Analytics Group.
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