Israel sigue su propia guerra y marca algunas diferencias con Washington
Mientras el gobierno de EE.UU. redobla su ofensiva diplomática para lograr un nuevo acuerdo con Teherán que mejore la imagen del presidente Donald Trump, Israel observa el proceso con una mezcla de profunda suspicacia y rigidez doctrinaria.
La postura de Jerusalén se mantiene invariable: cualquier pacto que no desmantele de forma absoluta e irreversible la infraestructura atómica de la República Islámica es considerado una tregua táctica y no una solución real al conflicto.
La posición israelí no es nueva, pero adquiere un tono de urgencia ante la posibilidad de que el nuevo tratado replique las “cláusulas de caducidad” o permita a Irán conservar capacidades mínimas de enriquecimiento de uranio.
Fiel a la retórica que ha sostenido durante más de tres décadas, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, salió al paso de las especulaciones internacionales para marcar una distancia soberana respecto a las negociaciones de Estados Unidos.
En 4 meses hay elecciones en Israel, en 6 en Estados Unidos e Irán tiene “la sartén por el mango”
Tras filtrarse que la Casa Blanca consideraba inminente la firma de un memorando de entendimiento, el mandatario israelí fue categórico al afirmar que Israel preservará su total autonomía militar, independientemente de lo que se firme en los despachos de Washington.
“Mientras yo sea primer ministro de Israel, Irán no tendrá armas nucleares”, sentenció Netanyahu en un comunicado oficial emitido por su oficina. “Existe un alineamiento pleno entre el presidente Trump y yo en este objetivo central, pero debo ser claro: Israel no es parte de este emergente acuerdo y mantendrá siempre su libertad de acción para defenderse por sí mismo ante cualquier amenaza a su soberanía”.
Estas declaraciones reflejan el delicado equilibrio que el líder del partido Likud debe mantener. Por un lado, evita confrontar directamente con su principal aliado estratégico en la Casa Blanca; por el otro, envía un mensaje inequívoco a Teherán y a los ciudadanos israelíes: la seguridad nacional no se delegará a terceros países, ni siquiera a los más amigos.
La posición oficial israelí exige cinco pilares innegociables para considerar un pacto como definitivo: desmantelamiento total del inventario de uranio enriquecido acumulado por Irán; prohibición permanente a cualquier actividad de enriquecimiento militar o civil avanzado; acceso irrestricto, inmediato y sin previo aviso de la Organización de Internacional de Energía Atómica (OIEA) a instalaciones militares y civiles del territorio iraní; freno al programa de misiles balísticos iraníes y el cese del financiamiento a milicias regionales como Hezbollah y Hamas.
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