El presidente estadounidense, Donald Trump, festejará este domingo su cumpleaños número 80 con una enorme fiesta que incluye combates violentos y millones de dólares. Junto a la Ultimate Fighting Championship (UFC), organiza una pelea de Artes Marciales Mixtas (MMA) en los jardines de la Casa Blanca.
El ring de lucha llamado “The Claw” (“La garra”) se construyó especialmente para el torneo, en el que participarán 14 competidores de UFC.
Los críticos han cuestionado el inédito evento de 60 millones de dólares, denominado “UFC Freedom 250”, por considerarlo insensible en un momento en que la guerra del mandatario en Irán disparó el costo de vida para los estadounidenses.
Trump asegura que es una gran manera de inaugurar el 250º aniversario de la Independencia estadounidense -sin mencionar su propio cumpleaños- y asegura que la UFC está asumiendo todos los costos.
Pero el magnate republicano no oculta su fascinación con un evento en el que luchadores se enfrentarán a puño limpio en la jaula octogonal. “Son las personas más rudas que jamás conocerán”, dijo Trump al New York Post.
Trump tiene estrechos lazos con los líderes de este violento deporte. Asistió a varias peleas, ganándose el favor de su base de aficionados, compuesta por hombres jóvenes que también fueron cruciales para su propio ascenso político.

El secretario de Estado, Marco Rubio, elogió el evento al firmar un acuerdo de colaboración con el jefe de la UFC, Dana White, para promover las artes marciales mixtas a nivel internacional. De eso se trata el domingo, es un regalo para el pueblo estadounidense”, dijo Rubio, y agregó que sería visto por “probablemente mil millones de personas en todo el mundo”.
Sin duda será distinto a cualquier otro evento en los 200 años de historia de la Casa Blanca. Unas 4.000 personas verán las peleas en el ring. Se espera que otras 125.000 personas lo vean en una pantalla gigante en las afueras de la Casa Blanca.
“Gladiadores”. Durante una visita previa, los periodistas pudieron inspeccionar la estructura de la jaula, que pesa 600 toneladas, tiene 47 metros de ancho y 28 de altura. Es más alta que la propia Casa Blanca. “The Claw” está ahora en el mismo césped histórico donde el presidente Bill Clinton fue anfitrión de la firma de los Acuerdos de Paz de Oslo en 1993 y donde Richard Nixon pronunció su discurso de despedida final.
Se espera que unas 125.000 personas vean en una pantalla gigante las peleas de UFC en las afueras de la Casa Blanca.
Pero Trump, un antiguo magnate inmobiliario y estrella de la TV antes de su ascenso político, es un presidente diferente. “Donald Trump ha construido una figura pública a lo largo de su vida convirtiéndola en el show de Donald Trump”, dijo Peter Loge, director de la Escuela de Medios de la Universidad George Washington.
“Es ruidoso, es ostentoso, es brillante, de eso se trata esto”, dijo. Loge señaló que este despliegue de virilidad en el jardín de la Casa Blanca, en plena guerra y crisis económica, refleja un estilo de gobierno que atrae a los seguidores de Trump. “En una época de caos en EE.UU., se trata de decir que el país es fortaleza, es fuerza y tiene el control”.