Una candidata emiratí se suma a la carrera por la secretaría de la ONU
La decisión se dio través de una carta enviada por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, después de la última votación, en la que el candidato argentino aún sigue en carrera.
Lana Nusseibeh, actual ministra de Estado y enviada especial emiratí ante la ONU y la Unión Europea, fue sumada a la carrera por suceder a António Guterres al frente de la secretaría de Organización de las Naciones Unidas, que tiene entre sus principales postulantes al diplomático argentino Rafael Grossi.
Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues Birkett y el argentino Rafael Grossi. A esta triada, se sumará la emiratí Lana Nusseibeh.
La decisión se oficializó a través de una carta enviada por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed Al Nahyan, a los titulares de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad.
El desembarco de Nusseibeh se produce en un escenario de fuerte tensión y parálisis institucional, marcado por el bloqueo que sufrieron los siete aspirantes previos en las votaciones del Consejo de Seguridad, donde ninguna de las opciones logró reunir los nueve votos necesarios ni sortear el veto de las potencias permanentes.
Con una vasta trayectoria diplomática que incluye su paso como embajadora permanente ante el organismo internacional entre 2013 y 2024 y la presidencia del Consejo de Seguridad en el bienio 2022-2023, la funcionaria busca romper el estancamiento regional.
Desde el gobierno emiratí destacaron que la trayectoria de la candidata abarca cuestiones críticas de la agenda global, tales como "la paz y la seguridad, la acción humanitaria, el desarrollo sostenible, los riesgos de seguridad relacionados con el clima, los asuntos de la mujer y la reforma multilateral". Ante el complejo desafío que se avecina hacia la transición del 1 de enero de 2027, la diplomática solicitó una excedencia en sus funciones públicas para abocarse de lleno a una campaña que promete tensionar las negociaciones entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
El estancamiento en la sucesión de la ONU quedó al descubierto tras la sexta ronda de votación del Consejo de Seguridad, donde los tres principales candidatos sufrieron dos vetos cada uno por parte de los miembros permanentes del P5 (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña). En esa consulta, la exvicepresidenta costarricense Rebeca Grynspan encabezó los apoyos con nueve votos a favor y cinco en contra, seguida por la excanciller guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett y el argentino Rafael Grossi, director del OIEA, ambos con ocho respaldos y seis rechazos.
Esta falta de consenso entre las potencias dejó la elección completamente trabada y reconfiguró el escenario geopolítico en el organismo internacional. Precisamente fue esta parálisis en la cúpula del Consejo de Seguridad la que terminó por impulsar con fuerza la candidatura de la diplomática emiratí Lana Nusseibeh como una alternativa para destrabar la negociación.
Una diplomática emiratí irrumpe en la carrera por la ONU en medio del bloqueo y presiones cruzadas
La postulación formal de Lana Nusseibeh sacude el tablero sucesorio de Naciones Unidas para reemplazar a António Guterres. La diplomática ingresa a una puja paralizada en el Consejo de Seguridad, donde busca romper el estancamiento regional y unificar los consensos entre las potencias con poder de veto.
La carrera por la secretaría general de la Organización de las Naciones Unidas sumó un actor de peso con la nominación de Lana Nusseibeh, actual ministra de Estado y enviada especial emiratí. La postulación se oficializó a través de una carta enviada por el presidente de los Emiratos Árabes Unidos, el jeque Mohamed bin Zayed al-Nahayan, quien destacó su "amplia experiencia" en el organismo internacional, donde fue representante permanente entre 2013 y 2024, su "criterio para abordar los desafíos internacionales actuales" y su "trayectoria de trabajo constructivo".
El desembarco de Nusseibeh se produce en un escenario de máxima incertidumbre y parálisis institucional. Las tensiones geopolíticas entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad (el P5) en asuntos críticos como la guerra en Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y el plan nuclear iraní han provocado que esta sea una de las carreras más inciertas en la historia de la historia del organismo. Hasta el momento, las votaciones previas sufrieron bloqueos y ninguna opción logró reunir los nueve votos necesarios ni evitar los vetos, en un proceso donde los miembros permanentes emplearon papeletas rojas y los no permanentes blancas para medir apoyos de manera anónima.
En paralelo, la candidatura abre un fuerte debate sobre el perfil regional y de género que reclama la institución. Por un lado, diversos sectores presionan para que, por primera vez en la historia, una mujer asuma como secretaria general. Por el otro, rige una tradición geográfica de alternancia que estipula que el puesto debería recaer en un candidato de América Latina tras 36 años, desde el mandato del peruano Javier Pérez de Cuéllar. Ante este complejo panorama y la salida de competidores previos como la exmandataria chilena Michelle Bachelet y el expresidente senegalés Macky Sall, la diplomática emiratí busca erigirse como una alternativa firme.
En su diálogo con la agencia Reuters, Nusseibeh señaló que su objetivo central será "restaurar el papel de la ONU como instancia diplomática para la resolución de conflictos" en un contexto de multiplicación de crisis globales. Su paso por el organismo incluye haber sido vicepresidenta de la Asamblea General, presidenta de la Junta Ejecutiva de ONU Mujeres y haber encabezado en dos ocasiones la presidencia del Consejo de Seguridad durante el bienio 2022-2023.
Sin embargo, su perfil no está exento de cuestionamientos externos. Un análisis del Financial Times señaló que, "durante más de una década, esta diplomática de gran destreza expuso las políticas de los Emiratos Árabes Unidos y defendió su trayectoria, en un periodo en el que el país adoptó un papel cada vez más asertivo en los asuntos mundiales, tanto como inversor como actor geopolítico". Asimismo, el diario británico advirtió que "su país mantiene una estrecha relación con la administración de Donald Trump", y añadió que "Nusseibeh podría enfrentarse a un desafío considerable a la hora de desvincularse de la polémica en torno a las intervenciones de los Emiratos Árabes Unidos en su región y más allá, como en Sudán".
MP/DCQ
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